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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...

sábado, 24 de noviembre de 2012

MEDIOS, PODER Y POLÍTICA

por Adrián Corbella


La imagen del periodismo como Cuarto Poder, como fuerza encargada de vigilar el desempeño de los tres poderes en que clásicamente se dividen los Estados (al menos desde tiempos de la obra magna de Montesquieu, “El Espíritu de las Leyes”) es muy conocida. Se desarrolló en otros tiempos, cuando el gran temor de los hombres era el posible abuso de un Estado que aparecía como un monstruo todopoderoso y omnipresente.
Y esto fue así en tiempos en que los diarios, principales medios periodísticos durante muchísimas décadas, eran medios relativamente débiles, pequeños o medianos davides que luchaban con coraje contra enormes Goliaths estatales que parecían invencibles.
Esto fue así durante mucho tiempo … pero ya no lo es …
Hoy los diarios son una gota de agua en el mar. Quedan pocas de esas pequeñas y medianas empresas periodísticas. Los medios se han extendido y fusionado. Hay grandes conglomerados multimediáticos, monopólicos u oligopólicos, que controlan diarios, revistas, editoriales, imprentas, canales de TV, radios, empresas proveedoras de TV por cable y de señales de banda ancha de Internet, fábricas de papel para diarios, productoras de contenidos televisivos, institutos que dictan cursos de capacitación para periodistas, docentes, abogados … jueces …
Son grandes grupos multimediáticos que a veces pertenecen o están asociados a bancos, a consultoras, a corporaciones de todo tipo. Son actores económicos que juegan en las Ligas Mayores, que tienen mucho más poder que muchos gobiernos y cuya dirección no está sometida al control periódico del voto popular.
Estos grupos fijan agenda, construyen sentido común a su antojo, naturalizan visiones que no son objetivas y lógicas sino profundamente ideológicas, ensalzan o denostan a figuras de la política, la cultura, el espectáculo…
En países donde los gobiernos se amoldan a los intereses de estos grupos, se establece un lazo indisoluble, tan profundo que es difícil definir si los medios trabajan para los gobiernos o si, por el contrario, no es al revés : si no son los gobiernos los que se transforman en representantes de estos grupos mediáticos. Estos grupos a su vez, merced a su asociación con encuestadoras de opinión, consultoras financieras internacionales y empresas medidoras de rating tienen un poder muy concreto frente a cada acto electoral democrático, por su capacidad de llegada hacia la población.
En países donde los gobiernos se atreven a afectar intereses de estos grupos, la lucha se hace salvaje . Los grupos mediáticos se erigen en fuerzas políticas opositoras que actúan desde las sombras, y mueven las piezas de un ajedrez que incluye a políticos neoliberales, intelectuales, periodistas y corporaciones varias. Este último fenómeno, tan común en la América Latina del siglo XXI, se da en todo lugar en el que los gobiernos no acatan la férrea dirección político-ideológica de las corporaciones
En una entrevista realizada por el responsable de Wikileaks, Julian Assange, el presidente ecuatoriano Rafael Correa declaró con absoluta claridad :
“ Usted ha manifestado su temor de que el poder estatal limite la libertad de expresión. Eso ya casi no existe en América Latina. Son idealizaciones, son mitos. Por favor entiéndase que aquí el poder mediático era, y probablemente es, mucho mayor que el poder político. De hecho normalmente tiene poder político en función de sus intereses, poder económico, poder social y, sobretodo, el poder informativo. Han sido los grandes electores, han sido los grandes legisladores, los grandes juzgadores, aquellos que han puesto la agenda mediática, han sometido gobiernos, presidentes, cortes de justicia … Saquémonos esa idea de ‘pobres y valientes periodistas, angelicales medios de comunicación tratando de decir la verdad’, y tiranos, autócratas, dictadores, tratando de evitar aquello… No es verdad … ¡Es al revés! … Los gobiernos que tratamos de hacer algo por las grandes mayorías somos perseguidos por periodistas que creen que por tener un tintero o un micrófono pueden desahogar hasta sus desafectos, porque muchas veces es hasta por antipatía que se pasan injuriando, calumniando, etc. Medios de comunicación dedicados a defender intereses privados… Por favor que entienda esto el mundo, lo que pasa en América Latina . Cuando yo llegué al gobierno había siete canales de televisión nacionales, no había televisión pública. Todos privados. Cinco pertenecían a banqueros . Se imagina usted si yo quería hacer una medida contra la banca para evitar la crisis y los abusos que están sucediendo en Europa, particularmente en España. Tenía una campaña despiadada a nivel de televisión, para defender los intereses de sus dueños, los propietarios de esta cadena de televisión que eran los banqueros. Que no nos engañemos, saquémonos esas falsedades y estereotipos de gobiernos malvados persiguiendo angelicales y valientes periodistas y medios de comunicación. Frecuentemente es al revés Julian. Esta gente disfrazada de periodistas, trata de hacer política, desestabilizar a nuestros gobiernos, para evitar cualquier cambio en esta región, y perder el poder que siempre han ostentado.” (1)
Pero estos grupos económicos que tan bien describe Correa no las tienen todas a su favor, ya que internet le da a ellos un poder de penetración antes impensado, pero genera, a la vez, la posibilidad de que todo el mundo pueda expresarse, opinar, escribir, criticar, con mucha libertad a través de instrumentos como los blogs, facebook, twitter, you tube… (2)
Algunos especialistas en cuestiones mediáticas, como el español Ignacio Ramonet, plantean la necesidad de un Quinto Poder (3), vinculado a estas y otras formas de comunicación popular, cuya función será suplir el espacio que el Cuarto Poder (convertido casi en el Primero) ha dejado vacante. Con distintos aspectos de esta lucha, profundamente cultural, ideológica, política, se vinculan los intentos de instaurar mecanismos de censura en la red (4), por un lado, y fenómenos como el movimiento del software libre o el pensamiento hacker, por el otro (5).
Las corporaciones multimediáticas evidentemente ya no son el Cuarto Poder. Son actores político-económicos de primera categoría. Son jugadores muy poderosos que no están limitados por las trabas jurídicas que generalmente acotan el accionar de los gobiernos ; pueden incluso darse el lujo de acusar a todo aquel que quiera regularlos de afectar la “libertad de prensa” y atentar contra la democracia. Son actores cuyos directivos, que generalmente permanecen en las sombras, no se someten nunca al voto popular y no son criticados por ostentar durante décadas el poder. Son una amenaza a las libertades individuales de las personas mucho mayor que la de cualquier gobierno medianamente democrático … En realidad, casi ningún gobierno tiene tanto poder como ellos…
América Latina está siendo un protagonista fundamental de este fenómeno, que ha adquirido una perturbadora desnudez en algunos países. Esto se da en aquellos estados en los que grupos mediáticos se han transformado en ejes desembozados de coaliciones políticas opositoras que han pasado a cumplir tareas desestabilizantes, y a veces simplemente golpistas, a cara descubierta (6).
Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina son buenos ejemplos de este proceso. El fenómeno es tan atípico que en Argentina, donde en 2009 se aprobó una Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual -alabada por Frank La Rue, Relator de Libertad de expresión de la ONU (7)- con los votos del oficialismo y parte de la oposición, no se logra su aplicación plena. No se lo logra a dos años y medio de la aprobación de la ley, y a medio año de la reelección del gobierno que impulsó la ley por mayoría absoluta (54%, casi 12 millones de votos) , debido a la enorme influencia que estos grupos multimediáticos conservan dentro de algunas fuerzas políticas “opositoras” y en sectores de la corporación judicial.
Y se da la paradoja de que la prensa “independiente”, “profesional”, furiosamente opositora al gobierno argentino, trabaja con entera libertad y hace críticas durísimas y destempladas, mientras que el puñado de medios que comulgan con la cosmovisión del gobierno no sólo son denostados por el establishment periodístico sino que sufren salvajes agresiones de parte de manifestantes derechistas ultraopositores (8).
No en vano algunos intelectuales afines al kirchnerismo sostienen que el masivo apoyo de militantes jóvenes al gobierno argentino tiene una razón muy concreta : ven a las autoridades no como el poder, sino como un contrapoder. (9).
Y, como es lamentablemente habitual, la prensa que no está con el poder, con el verdadero poder, recibe agresiones (10)… la otra, que aunque se declare opositora es la que tiene detrás a los grupos de poder corporativo más fuertes de la sociedad, trabaja sin problemas …
En otros países de la región este proceso que vincula tan abiertamente a los medios y el poder real ha avanzado menos (Brasil, Uruguay)
Pero, incluso en aquellos países donde sigue teniendo plena salud la simbiosis gobiernos neoliberales-medios concentrados, la gente empieza a advertir el fenómeno, comienza a ver a los medios como un actor político decisivo … y claramente alineado.
En una nota realizada por periodistas de “La Jornada” de México, publicada en Argentina por el diario “Página 12” (11), los estudiantes y profesionales del movimiento #soyel132 no pueden ser más claros al respecto : acusan a los medios de manipular y controlar el sistema político mexicano …
Al respecto, por ejemplo, el artículo de Página 12 cita el testimonio de un tal Antonio, al que se presenta como ingeniero en electrónica y comunicaciones por el TEC de Monterrey, quien afirma :
“viviendo afuera me di cuenta de lo que realmente pasa, de cómo los medios manipulan la información […] estoy hasta el gorro de los gobiernos que hemos tenido y de que las televisoras descaradamente impongan candidatos”.
También es significativo el testimonio de Omar, estudiante de Ciencias Políticas en la Facultad de Estudios Superiores en Acatlán, UNAM, quien dice : “este despertar ha causado mucha empatía, porque busca democratizar a los medios y al país, pero también cambiar la forma de hacer política en México. Casi no veo televisión, prefiero los medios imparciales y literatura latinoamericana. Me informo por Twitter o Facebook.”, o el de Paula, de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, quien afirma “aunque no veo los canales de Televisa y TV Azteca, hay mucha gente que sólo tiene esa opción y no es justo que sólo les muestren la información que quieren. Somos pocos quienes nos informamos por Internet y por la redes sociales.”
El problema también aparece en otros continentes. En una entrevista concedida a “Página 12”, Erriko Finalis, miembro del Secretariado Ejecutivo de Syriza, coalición izquierdista griega que incluye a muchas fuerzas de izquierda y a los verdes, afirmó :
“Están usando a Grecia de conejillo de Indias de un experimento que si sale se aplicará en el resto de Europa. Los argumentos que usan se sostienen gracias a un bombardeo mediático que no tiene empacho en difundir mentiras. La idea de que los griegos trabajan mucho menos que los alemanes, o que los jubilados germanos están pagando por la jubilación anticipada de los griegos, es uno de los tantos mitos difundidos por los medios.”(12)
Como se ve, en muchos lugares los grupos mediáticos son vistos no como un baluarte de la sociedad frente a la arbitrariedad del poder (estatal), sino como actores principalísimos del juego de poder (estatal y corporativo) que domina a las sociedades ; incluso se los ve como eslabones de un mecanismo de opresión social …
En palabras de Gabriela Martínez, estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM de México, e integrante de #yosoy132 :
“me di cuenta de que estamos controlados, que vivimos como dentro del libro 1984, de George Orwell, en un mundo donde no nos permiten expresarnos libremente”
En el mundo de la globalización y de Internet, en el mundo donde las fronteras políticas caen y los grupos económicos de todo tipo se extienden como pulpos rapaces, el ominoso “Gran Hermano” ya no es necesariamente un actor político-gubernamental.
Evidentemente, cada vez resulta más claro para más gente que grupos económicos con el poder que hoy tienen las corporaciones multimediáticas son incompatibles con cualquier definición de democracia.
Adrián Corbella, 13 de junio de 2012.
NOTAS :
(1) : Entrevista al presidente ecuatoriano Rafael Correa realizada por Julian Assange : http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=pkWpUOf0oy0
(2) : En el caso argentino hay una proliferación de cibermilitancia kirchnerista que utiliza para difundir su mensaje opositor a los medios concentrados los más diversos medios : cientos de blogs, incontables twitteros y muchos grupos K en Facebook que reúnen miles de personas.
(4) : Como fue el caso del intento de la ley SOPA y diversas iniciativas de los europeos. Ver por ejemplo : http://www.guioteca.com/internet/sopa-el-proyecto-que-puede-censurar-a-internet/
(9) : Leer al respecto una interesante entrevista a José Natanson : http://www.niapalos.org/?p=6877

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