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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...

jueves, 28 de marzo de 2013

Carta a Castelo

Carlos Barragán // Miércoles 27 de marzo de 2013 | 15:25



Castelo, disculpá que te escriba, que te moleste. Disculpá porque vos te moriste y yo no, y son las dos de la mañana, llegué de la radio y estoy comiéndome un puchero recalentado. A vos te encantaría el puchero, en realidad no te gustaría porque no hubo en tu vida comida que te dejara satisfecho. Pero sé que te haría feliz la idea de comerse un puchero. No quiero ponerme sentimental, viste, no es por llorón, es nomás que la gente se me acerca y me pregunta por vos, me pregunta qué harías, qué pensarías, con quiénes estarías en estos días tan intensos y arduos. Yo les digo lo que me imagino, porque tampoco puedo no imaginarte tomando decisiones y eligiendo. Lo hablé con tu hija Carla hace un rato, y los dos coincidíamos. ¿Dónde estarías? Es fácil: sólo hay que pensar dónde es imposible que estuvieras. Eras predecible, Castelo. Esta noche me calenté un poco. No como te calentabas vos con esas temperaturas solares que te conocimos, y me calenté porque nuestros adversarios no son leales, Castelo. No discuten con nosotros, no nos pelean. Se dedican a insultarnos, a degradarnos, a rebajarnos para ver si logran convertirnos en materia linchable. Hoy recordé que los militares hablaban de “elementos subversivos”, no de personas. Y esto es parecido, quieren sacarnos la humanidad, convertirnos en “elementos”. Si te digo que Bonasso nos llama carnaza y cretinos a sueldo no me lo vas a creer. Si te cuento que Lanata dice que somos unos chorros hijos de puta, mercenarios, sicarios, esbirros y etcétera, probablemente no te extrañará. Qué se yo, vos los conociste a todos: a los que ahora nos persiguen y a los que están acá poniéndole el hombro a la cosa. Hoy pusimos un disco de Luis Salinas, y eso también nos trajo tu recuerdo. En la radio estoy con los Delelisi, te acordás? Ellos también. Entonces pasamos a Salinas y cantaba El Cabra, el cantante de Gilespi. Con Gilespi siempre nos acordamos de vos, él también está en la radio, igual que Carla. Todos en la radio del Estado, Castelo. ¿Te reís? Es que se dio vuelta la torta de tal manera que tenemos un Estado que nos quiere y nosotros a él. Te lo juro. Y quienes parecían abogar por un “socialismo humanista” están pagados por ya sabés quién. Los dueños del país salvaje, Castelo. Ellos ahora vienen a ser los “estatales”, la burocracia de lo establecido. Es todo tan raro. La contracultura ahora se hace desde el gobierno, y el status quo se defiende desde supuestas voces libertarias pagadas por “privados independientes”. Te juro que te cagarías de risa.

Che, te cuento, si vieras lo que son las plazas ahora. Miles de pibes cantando y llevando banderas. Miles y miles. Pibes que militan en barrios, que se forman, que estudian, que viven haciendo política y que saben que la política puede cambiar las cosas, porque ya las cambió y las sigue cambiando. Las plazas son increíbles, Castelo. Y ahí siempre me preguntan por vos. Las mujeres. Las compañeras. Mujeres lindas, sé que esperás que te informe sobre eso. Y es que todas las mujeres en la plaza son lindas, son bravas, y muchas se acuerdan de vos. Todavía te tienen presente, y aunque saben que te moriste me piden que les dé noticias tuyas. ¿No me lo creés, no? Me ven a mí y se acuerdan de vos, y ese premio me hace bien porque me lo dejaste sin darte cuenta. Y no lo pienso largar. Cuando me preguntan por vos, les digo que estarías feliz. Furioso y feliz de poder pelearte todo el día con los tipos que nunca soportaste.Esos tipos que nacieron con la manija en la mano y para no soltarla son capaces de cualquier cosa. Y estarías furioso, porque no ví tipo más calentón en mi vida, no ví a nadie a quien la bronca le hiciera bien como te hacía a vos. A lo mejor porque sabías de que en esa bronca te salía todo lo que a vos te parecía justo y bueno. Pero las cosas, Castelo, están que arden. Todo está raro. Si te cuento que Tenembaum la acusó a Estela de apoyar la violencia armada, me vas a decir que te estoy jodiendo. Te juro que no. Estos hombres no conocen límites: ahora quieren la ruina de Estela. No les importa nada. Están locos. Yo ya no sé qué pensar. A su edad, Castelo. Estela con tantos años duros pesando sobre su espalda y ahora tiene que soportar la insolencia que el poder les presta a sus operarios más esmerados. Son tan groseros que no parecen criados en casas.

Tengo ganas de hacer pública esta carta desde el país que está vivo porque son muchos acá los que todavía piensan en vos y querrían mandarte cartas. Pero me da miedo, porque los que nos odian son capaces de usarla para insultarte, insultarme, y mancillarnos a todos lo que creemos y peleamos por esto. Ya sé que hay que resistir y dejar que putéen, pero es cansador. No te imaginás lo que están mintiendo todos los días. Todos los días y cada día. Y cada uno de sus espacios en la radio y en la tele los usan para mentir y lastimarnos y ensuciarnos. A nosotros y al gobierno, que para ellos es lo mismo porque ya no hacen diferencias: nos consideran sus enemigos y listo. Quieren hacer un gran paquete con todo y tirarnos a la basura, o capaz al río como ya hicieron. No les importa, Castelo. Echar a un gobierno y el escarnio de quienes lo apoyamos, para ellos es lo mismo. ¿Te cuento una? Putearon a un funcionario que iba con sus dos hijitos y su mujer. Posta. No me creés. Hacés bien. Pero los nenes lloraban. No te estoy jodiendo, Castelo. Antes de eso los periodistas opositores lo habían linchado, mintiendo una serie de infamias. Así lo tiraron a los leones. Destruir un país que se puso a andar les importa menos que sus negocios abusivos, sus famas, o sus carreras de éxitos huecos medidos en guita y en el minuto a minuto.

Yo ahora estoy en la tele. Es por este gobierno y por mí. Para hacer lo que pueda para que no fracase, para que no lo echen a patadas, y porque no quiero el país de antes para mis hijos. A veces dicen que soy periodista, otras conductor, otras creen que me insultan diciendo que soy apenas un tipo que te escribió guiones, y otras veces me dicen mercenario y ladrón. Ese sí es un insulto. El programa mide menos de dos puntos de rating, pero me conocen en todos lados, en todo el país. Vos ya me hablabas de eso del rating, y yo no entendía. ¿Pero sabés qué? Cuando el programa que nos dejaste en radio Mitre medía más que nunca, y le iba “bárbaro”, nos echaron de un voleo en el culo. Yo no entendí qué había pasado. Ahora entiendo que los éxitos y los fracasos son políticos, y que el rating se mide a sí mismo.

Che, Castelo, te cambio de tema: ¿te acordás de Bergoglio, el cura? Bueno, ahora es Papa. No te estoy jodiendo. Espero que eso te favorezca de alguna manera, vos que muy santo que digamos… Yo espero que si hay cielo, un Papa argentino pueda servirte de algo, y ojalá me sirva llegado el caso. Qué cagada que te moriste, viejo. Te lo digo de puro egoísta a estas horas en que mejor que un puchero sería estar fumando con vos mientras hablamos de estas cosas. Y no estoy llorando. Lloré el otro día cuando ví entrar la columna de La Cámpora, el 24 de marzo. Este país es tan trágico y hermoso, Castelo, que apenas nos conectamos con nuestra historia, cuando por un segundo comprendemos la magnitud de nuestra historia, no queda otra que llorar de alegría y de dolor. Por eso hay que desconectar y seguir con el día a día. Te cuento otra: a veces me putean por la calle. Son muchísimas más las que me besan, me abrazan, y me agradecen. Pero desde hace algunos meses unos pocos me putearon. Y con mucho odio. Ese es el éxito de Lanata: les habló a los que estaban incómodos, a los individualistas, a los que siempre creyeron que la política era para robar, y con mentiras y chistes comprados los convenció de que efectivamente todo lo que rodea a la política es corrupto. Es literalmente mierda. Y pensá que para ellos la política es “el gobierno”, porque los demás partidos lo que hacen son gestos de impotencia. Entonces esa gente está convencida de que soy un mercenario, un ladrón, un cretino a sueldo -yo y muchos-. Y eso ocurre. Es gente con un odio atávico (¿te gustó la palabra?). Son ese algo que está muy mal en nuestro país. Son ese algo que permitió primero la muerte, después la ceguera, la soledad y el desamparo. Ya sé que vos los conocés de antes, pero bueno, yo soy más nuevo, más fresco en estas cuestiones. Y todavía me sorprenden.

La verdad es que los molestamos bastante. No pudimos recuperar todo lo que se han venido llevando, pero saben que si seguimos avanzando lo van a tener que largar. Por eso están así. Porque ya tuvieron que devolver un poco de todo lo que tienen sin habérselo ganado, y porque van a tener que pagar por haber sido cómplices civiles de la dictadura. Para ser más precisos: beneficiarios y promotores de la dictadura criminal. Están los juicios, y se vienen más juicios para juzgar lo que hicieron. Es una pena que te estés perdiendo estos años. Los tipos de tu edad no dejan de repetir “yo pensé que esto no lo iba a llegar a ver nunca”. Y mientras tanto lo miran y lo disfrutan. El tironeo es formidable. El país está dividido, y de eso también nos echan la culpa. No piensan que está dividido porque hay gente que quiere el país donde manden los que organizaron cada una de nuestras matanzas, los que se repartieron las tierras, los que escribieron la historia, los que hicieron las leyes… a vos qué te voy a contar. Pero lo más gracioso es que nos piden que nos pongamos de acuerdo. Te piden que te pongas de acuerdo con un tipo que lo único que quiere es joderte: si me dejás joderte entonces somos amigos. Es así, Castelo. Ya sé que vos me lo dijiste, pero dejame que te lo cuente ahora que lo vivo en carne propia.

Bueno, a esta hora para vos recién empezó la noche. Sospecho que allá, si te tocó la parte buena, vivirás siempre en la noche. Pero para mí es muy tarde. Como antes. Disculpá de nuevo esta interferencia en tus cuestiones. Es que en los últimos días te me apareciste en un montón de cosas. Qué cagada que te moriste. Qué cagada que tenga que escribirte como a una novia. Seguramente te vas a reír de mí como antes. Y me estarás haciendo algún comentario más o menos grueso. Pero bueno, ya que te escribí como a una novia: te mando un beso. Y ya que estoy te digo que te extraño y que te quiero mucho, Castelo.

fuente: diario registrado

de Cristina...

“La Patria Grande apoyando sin reservas”

Por medio de Twitter, la Presidenta se refirió también a otros temas. Remarcó la respuesta oficial frente al ataque a una pareja homosexual y también responsabilizó a los partidos de izquierda por las agresiones en la marcha del 24 de marzo.

Se acercaba la hora de la cena y la tuitosfera palidecía, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner volvió a la carga con 24 tuits donde fijó posición sobre los más variados temas. Entre ellos, la mandataria reafirmó la posición argentina sobre Malvinas, destacó la respuesta oficial ante el ataque a una pareja homosexual y responsabilizó a los partidos de izquierda por las agresiones en la marcha del 24 de marzo.
“ONU, Comité de Descolonización, Celac, Unasur. Mundo y Patria Grande reclamando diálogo. TODOS JUNTOS”, escribió en relación con Malvinas y agregó: “La Patria Grande apoyando sin reservas nuestro reclamo por razones históricas, documentales, geográficas y la más elemental lógica ¿Territorio inglés a más de 12 mil kilómetros de distancia? La pregunta no aguanta ni jardín de infantes de tres años. Multilateralismo y anticolonialismo a full. Very good. ¿Ven que me encanta hablar inglés?”, bromeó la Presidenta sobre los que la critican por su uso del idioma. “Lamento no haberle hecho caso a Ofelia –mi mamá– cuando me mandó a aprenderlo. Clima de aquella época, qué le vas a hacer...”, se puso setentista. Y de allí pasó al recuerdo del golpe de 1976 y de la marcha del domingo pasado.
“También, vísperas de Semana Santa. Me vienen a la memoria imágenes de los últimos días. 24 de marzo en la Plaza. Gente uniformemente vestida de rojo, autotitulada de izquierda. Amenazantes, con garrotes en sus manos”, describió a las columnas de los partidos de izquierda que pugnaron por entrar a la Plaza. Esto provocó algunos roces con las columnas de La Cámpora. Luego, algunos organismos de derechos humanos cuestionaron por “patoteril” la irrupción de los partidos de izquierda.
“Pregunta: ¿Serán los garrotes para abollar ideologías, como preguntaba Mafalda a un policía que lo portaba durante la dictadura de Onganía? ¿Que quiénes son Mafalda y Onganía? Una adorable e inolvidable protagonista de historietas y un general también inolvidable por distintas razones, que entraba a la Rural en carroza, entre otras cosas”, recordó CFK. “Sí, ya sé, soy vieja. Pero me acuerdo de esas cosas como si las hubiera visto ayer. Esta memoria que a veces me hace doler un poco el alma”, tipeó.
“Volviendo a lo de la Plaza del 24 y los del garrote. ¿Serán de izquierda como dicen? Del otro lado, jóvenes vestidos de azul, celeste o blanco con banderas argentinas, brazos y manos entrelazados, haciendo cordón humano para separar y evitar la agresión y la pelea. Altri tempi, en la época que yo no quise aprender inglés, era lío seguro y del grosso”, consideró la Presidenta. “Por suerte es otra Argentina, otra realidad y como lógica consecuencia, otros jóvenes con mucha más suerte que nosotros. Sin dictadura, con democracia, con libertad y un proyecto de país que luego de 10 años ha vuelto a enamorar a muchos. Porque además de libertad, se trabaja por igualdad e inclusión”, indicó, y comentó la agresión a una pareja de homosexuales por parte de alumnos del colegio Marín. “Si hay un papa argentino, no puede haber putos argentinos”, les gritaron.
“Y hablando de eso, el lunes la TV me devolvía la imagen de otro joven. Se llama Pedro. Pedro Robledo. 21 años. Cuenta su historia de vida. Me parece que creyó que solo contaba algo que le había pasado, pero no. Estaba contando una parte importante de su vida: Agredido, golpeado y humillado por ser gay, por otros que se decían católicos. Lo mando llamar a Mouratian del Inadi y a Martín Fresneda, secretario de DD.HH., para ponerse a disposición de Pedro. Urgente”, relató CFK. “Alguien me dice ‘Mirá que éste es antiK rabioso’. ‘Te trata de Führer en el Twitter, la madre dice que el gobierno es una dictadura’. ¡Y a mí qué me importa! Esta es la Patria de todos, la que yo no tuve a la edad de Pedro, en la que cada uno dice lo que piensa y lo que quiere. ‘Pero no tienen razón’, me dicen. Precisamente. Eso es la Libertad. Que nadie te tenga que dar la razón o autorizarte para pensar o decir”, destacó la mandataria.
“Lo otro es solo libertad condicional y eso es para el Código Penal. La Libertad de la que hablo es más amplia que la de la Constitución. Es la de la condición humana. ¿Nunca leyeron Antígona de Sófocles? Léanlo y lo van a entender”, recomendó la Presidenta.

fuente: Página 12

miércoles, 27 de marzo de 2013

Periodismo y derechos humanos

Para Esteban Rodríguez, la libertad de expresión no puede menoscabar otros derechos fundamentales, porque no es un fuero ni un privilegio de los periodistas, sino un derecho de todos.


 Por Esteban Rodríguez *
En las sociedades que nos tocan la violación de derechos humanos no es un problema que sólo involucra a los Estados. También pueden hacerlo las corporaciones, entre ellas las empresas de comunicación. En nombre de la libertad de prensa, el periodismo viola derechos de ciudadanos, sobre todo de aquellos que se encuentran desaventajados. Los derechos de niños, mujeres, minorías políticas, sociales o étnicas, los derechos de los jóvenes, las víctimas y victimarios suelen ser sistemáticamente afectados por las coberturas sensacionalistas y urgentes que ensaya el periodismo paraempresarial. Detrás de la violencia de género, la discriminación, el odio racial, la represión y criminalización de la protesta social, la estigmatización y segregación de barrios pobres, la demonización de la juventud suele estar el periodismo. Las noticias que producen menoscaban derechos y crean condiciones (legitiman) para que otras agencias continúen haciéndolo.
Los periodistas vulneran derechos cuando sobreexponen a los niños, manipulan el dolor de las víctimas, etiquetan y prejuzgan a los jóvenes, subestiman y reducen a la mujer a objeto de moda, burla y escándalo; cuando reproducen el mismo punto de vista desautorizando o invisibilizando la perspectiva que tienen otros actores involucrados en el conflicto; cuando la policía se convierte en la única fuente de información; cuando escrachan a los supuestos victimarios. El derecho a la intimidad, al honor y la imagen propia, el derecho a la inocencia y el debido proceso; a la identidad y la recreación; el derecho a la calidad informativa, “el derecho a ser dejado tranquilo” son vulnerados por los modos en que el periodismo organiza sus quehaceres profesionales.
Los periodistas y reporteros gráficos violan los derechos humanos cuando no tienen en cuenta los derechos de los ciudadanos involucrados en los eventos que están relevando. La libertad de expresión no es un derecho absoluto, sino relativo, un derecho que hay que pensarlo al lado de otros derechos. La actualización de la libertad de expresión no puede menoscabar otros derechos fundamentales. Uno de los rasgos de los derechos humanos es su integridad. La violación de un derecho supone la violación de otros derechos. No puede justificarse la violación de un derecho (supongamos el derecho a la identidad) para satisfacer otro (libertad de prensa). La libertad de prensa no es un fin que justifique los medios.
Digámoslo claramente: la libertad de expresión no es un fuero, un privilegio de los periodistas, sino un derecho de todos. Los periodistas suelen experimentar la libertad de prensa como una “patente de corso”. Algunos periodistas creen que los constituyentes le dieron un “cheque en blanco” para decir lo que se les canta y que nunca tienen que rendir cuentas por lo que dijeron.
Ahora bien, si no hay que acotar la libertad de expresión a la libertad de prensa, eso quiere decir que la labor periodística no es un problema que incumbe sólo a los periodistas o las empresas que contratan sus servicios. Si en la libertad de expresión está en juego el debate colectivo que necesita cualquier democracia, el modo de contar los hechos no atañe exclusivamente a los periodistas o sus editores responsables. También a nosotros –como ciudadanos– nos interesa cómo se escribe una noticia. Y nos interesa porque el derecho a la libertad de expresión en el siglo XXI, enmarcado en el derecho a la comunicación, abarca el derecho a publicar las ideas y opiniones sin censura previa, pero también el derecho a ser informado, a no ser manipulado o desinformado, y el derecho a no ser molestado cuando otros están informando.
No estamos hablando del contenido, sino de las formas y, sobre todo, de los procedimientos que se activan para contar una noticia. No se trata de decirle al periodista qué tiene que decir, sino cómo decirlo. Pensar entre todos los mecanismos que adecuen la libertad de prensa, al derecho a la intimidad, el derecho a la personalidad, a la imagen propia, el derecho a la protección de los datos personales, el derecho a la identidad, a los derechos del niño, de la mujeres, etcétera.
La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual es el punto de partida para la democratización de los medios, pero sólo el punto de partida. Así como la desmonopolización no garantiza el pluralismo (aunque crea indudables y mejores condiciones), tampoco determina un buen quehacer informativo con responsabilidad social. El periodismo comprometido con valores sociales democráticos y respetuosos de los derechos humanos sigue siendo una tarea pendiente, un debate que nos incluye a todas y todos.
* Profesor de Derecho a la Información UNQ, autor de Contra la prensa y Justicia mediática.

fuente: Página 12

martes, 19 de marzo de 2013

De la universidad pública a la universidad común

Por Diego Tatián *


Desde hace muchas décadas, “universidad pública” es la palabra de orden que organiza la militancia en torno de la necesidad de su “defensa” a la vez que la disputa por su contenido. Particularmente durante los años noventa, el espacio público universitario fue objeto de embates internos y externos para su conversión en una pura entidad prestadora de servicios y su sometimiento al paradigma de la empresa.
Sin embargo, herencia del trabajo intelectual y político de muchas generaciones, ha sabido “defenderse” de su malversación y ha logrado –al menos en buena medida– preservarse de su captura por el reino de la mercancía que establece la tasación de las vidas y las trayectorias académicas, de las ideas y de los conocimientos, como lo hace con cualquier otro objeto. La “defensa” que procura mantener a la universidad a distancia de la rentabilidad privada está destinada a ser continua y sostener renovadamente su condición “pública”, siempre pasible de pérdida. Noción organizadora de la universidad posreformista latinoamericana, “autonomía” designa a su vez la condición institucional que no sólo se afirma como autogobierno, sino también como potencia productiva de saberes dislocados del imperio de la mercancía y como reino de la crítica frente al “desmonte” de lenguajes, saberes y experiencias renuentes a ser reducidos a una simple ecuación costo/beneficio.
Sin detrimento de este resguardo de la universidad, frente a un progresismo reaccionario que no sólo vacía al conocimiento de su orientación social, sino que también aniquila memorias, historias, vacilaciones propias de la forma de vida dedicada al estudio, “improductividades”, el gusto por la especulación y por las aventuras inciertas del conocimiento que es el espíritu de lo que llamamos “investigación”, resulta necesario adjuntar a su “defensa” una apropiación plural que la convierta efectivamente en un bien común. La conquista de lo común se asienta necesariamente en la defensa de lo público, pero inscribe allí la construcción de la universidad como “incubadora” de nuevas relaciones sociales. Y resignifica, sin abjurar de ella, la noción de autonomía.
Conforme la acepción que se le busca adjudicar aquí, autonomía no es indiferencia ni autorreferencialidad ni autismo, sino más bien articulación, intervención, apertura a la no universidad, construcción heterogénea, convergencia política y cognitiva con movimientos sociales, hospitalidad hacia los saberes populares, común formación de redes contrahegemónicas. No clausura solitaria sino heterogeneidad solidaria; “extensión en sentido contrario” –según la expresión de Boaventura de Sousa Santos– que incorpora saberes concebidos en otra parte e ideas acuñadas fuera para componer una interpretación del mundo y una conversación sobre todas las cosas a la mayor distancia posible de la heteronomía del capital y del mercado.
La “universidad común” que resulta de esta “autonomía heterogénea” no se desentiende a su vez de la implementación de políticas públicas que tienen su origen en el Estado, en aquellos casos e iniciativas institucionales que pueden ser consideradas formas de contrapoder y creación de igualdad; en tanto que activa su potencia crítica, lo cual es otro modo de no desentenderse del Estado y no abandonarlo en sus fragilidades a las embestidas de poderes que lo exceden–, cuando la igualdad y el contrapoder no es lo que orienta la disputa por la ley y las decisiones estatales, sino más bien la tolerancia a –o la directa promoción de– formas de acumulación que conllevan depredaciones ambientales o sociales (agronegocios, megaminería, radicación de plantas de semillas transgénicas...) conforme un desarrollismo unilateral e inmediatista despojado de una sabiduría de las consecuencias.
¿Cómo pensar lo común entre la universidad y los movimientos sociales? Y también: ¿qué es lo común entre las distintas ciencias y los diferentes movimientos sociales? Este interrogante no propone el hallazgo de lo que cosas distintas tienen en común, sino una exploración de algo que los diferentes pueden en común. Así, lo común no es lo ya dado de lo que se dispone sino el efecto de una voluntad de encuentro –o de una apertura a la aleatoriedad de los encuentros–, de un trabajo, y una conquista conjunta de acciones y nociones que precipitan una convergencia política; en otros términos: lo común es la conquista de una autotransformación que conmueve las identidades involucradas por la elaboración conjunta de una diferencia y la creación de una novedad.
La universidad común y los movimientos sociales (que con un pequeño forzamiento en la expresión podríamos llamar también “movimientos comunes”) se proponen como laboratorios de nuevas libertades y nuevas igualdades; como experimentación de relaciones sociales alternativas que desmantelen la separación corriente del saber y el sentido del saber en favor de una generación de comunidades contrahegemónicas capaces de mancomunar la búsqueda del conocimiento y el anhelo de transformación; capaces de constituir una red de intercambios de ideas y circulación de significados, y una convergencia de potenciamiento conjunto que no ocurre sin un trabajo y sin la creación de nuevas instituciones orientadas a albergar una conversación entre diferentes maneras de hablar y de interpretar el libro del mundo.
Cuando se produce, esa novedad no es efecto de una sumatoria de entidades incólumes sino de una interpenetración: una hospitalidad de los movimientos sociales hacia la ciencia y el conocimiento producido en la universidad (la escuela de formación política Florestán Fernandes del Movimiento sin Tierra de Brasil es un ejemplo de ello) y al revés, la inclusión –en sentido fuerte de la palabra– de saberes no universitarios al interior de la universidad conforme una cultura institucional que considere y promueva la extensión en sentido contrario.
La conquista de lo común requiere una tarea de traducción –en el estricto sentido de trans-ducción: llevar de un lado hacia el otro– en la que siempre (como cuando se lleva de una lengua a la otra) algo se pierde para ganar mucho. En este sentido, traducción no equivale a una aplicación inmediata de saberes provenientes de otro lado ni a una recepción pasiva de experiencias, sino antes bien a una actividad de comprensión y transformación. Esa actividad, política en sentido estricto, está destinada a ser interminable debido a una constitutiva opacidad de lo común, que no es algo anterior a lo que se pertenece ni un lastre con el que se carga, sino una dimensión emancipatoria por venir que no sucumbe a las ilusiones de la transparencia.
* Decano de la Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba.

fuente: Página 12

lunes, 18 de marzo de 2013

Perón y los judíos



Raanan Rein historiador israelí que desmitifica la relación de Perón con la comunidad judía. Se doctoró en Historia en la Universidad de Tel Aviv, pero se dedica a investigar el peronismo y, particularmente, su relación con los argentinos judíos. Raanan Rein dice que hubo mucha exageración en la imagen de la Argentina como “el” refugio para los nazis. Y demuestra cómo se construyó la idea del supuesto antisemitismo del primer peronismo.
Por Verónica Engler
Para Página12 en agosto de 2009
-¿Qué lo llevó, como historiador israelí que se desempeña en una universidad hebrea, a interesarse por América latina y especialmente por Argentina, para luego focalizar en el fenómeno del peronismo?
-En realidad yo empecé a trabajar sobre la historia de España, no de América latina, y bajo la influencia de un profesor mío trabajé mucho sobre la dictadura franquista. Y cuando tuve que elegir tema para mi tesis doctoral, opté por la relaciones entre España y Argentina durante la década peronista. Para hacer esto fuimos a España y estuvimos ahí por un año trabajando en distintos archivos y centros de documentación, luego vinimos a Buenos Aires, y también acá nos quedamos un año.
Cuando llegué a Buenos Aires de inmediato me enganché con la sociedad argentina, que me pareció tan fascinante. Pero si le pregunta a mi esposa, que ella nació aquí, en Villa Crespo (el barrio donde tuvo lugar la entrevista), ella va a decir que bajo su influencia yo decidí dedicarme a temas argentinos. Imagino que algo de eso también está. Pero sobre todo yo decidí trabajar sobre la historia argentina por curiosidad intelectual, porque esta sociedad de inmigrantes, que siempre está en búsqueda de su identidad colectiva, me fascinó. Y como yo decidí trabajar sobre la segunda mitad del siglo XX, era casi imprescindible estudiar el fenómeno peronista.
-Hoy, luego de dos décadas de investigaciones, ¿qué sabe acerca del peronismo?
-Hoy me queda mucho más claro lo heterogéneo que fue este fenómeno. Me queda claro que ya no podemos manejar falsas dicotomías, y que para entender el peronismo hay que comprender la dimensión social y cultural de este fenómeno. Si uno analiza la producción historiográfica acerca del peronismo, lo que va a notar es un cambio desde trabajos que se centraron en explicaciones estructurales acerca del porqué, de cómo surgió el peronismo y qué clase de apoyo tenía. Pero los estudios de los últimos años intentan descifrar lo cotidiano, cuál fue la vida diaria bajo el régimen peronista, distintos aspectos sociales y culturales. Cuando uno se acerca a estos aspectos, queda muy claro que muchos de los estereotipos acerca del peronismo son, si no falsos, por lo menos exagerados o distorsionados.
-Leyendo sus trabajos da la sensación de que usted se ha dedicado a derribar mitos en torno del peronismo: como el de la buena relación entre Perón y Franco, o el de la Argentina peronista como “refugio” de criminales nazis, o el del antisemitismo peronista o inclusive el de la relación directa de Perón con las masas. ¿Cómo llega a estos temas?
-Como investigador extranjero, como un outsider, tengo seguramente muchas desventajas comparado con los investigadores locales. Estoy seguro de que de vez en cuando pierdo algunos matices o no siempre logro entender el significado de un evento u otro. Sin embargo, tengo también ciertas ventajas. Al no estar metido en las internas de las políticas argentinas, al no tener que declararme peronista o gorila, sin tener el intento de usar el pasado con fines contemporáneos, me parece que eso me deja la libertad de evaluar algunos fenómenos, algunos procesos, con sus claros y oscuros, y no caer en estas dicotomías binarias, no me interesa glorificar a Perón ni al movimiento justicialista, ni demonizarlos.
-Algunos de sus trabajos se centran en las segundas líneas de la dirigencia peronista, poniendo en cuestión el eslogan “entre Perón y la gente no hay dirigentes”. Usted, en cambio, plantea que sí había dirigentes y que además brindaron un importante aporte a la movilización en apoyo a Perón, a la estructuración de su liderazgo y a la modelación de la doctrina justicialista. ¿Cómo llega al tema de las segundas líneas?
-En cierto modo, peronistas y antiperonistas han contribuido a este mito del Perón todopoderoso, unos para glorificarlo, otros para demonizarlo. Pero de hecho, si uno lee los documentos acerca de distintas políticas del gobierno peronista, muchas veces Perón estaba ausente, en forma casi conspicua. Muchas decisiones se toman y se implementan sin el involucramiento de Perón. Y al encontrar en distintos archivos en España, en Gran Bretaña, en Estados Unidos, en Israel, tanta documentación que no hace referencia directa a Perón, me quedé pensando si no hemos caído todos en este mito acerca del Perón todopoderoso que estaba manejando cualquier aspecto de la política gubernamental. Y cuando empecé a trabajar sobre la Secretaría de Trabajo y Previsión, es decir, durante la época del gobierno militar, antes de las elecciones que ganó Perón en 1946, me pregunté: ¿cómo es que Perón, que llegó con muy poca experiencia en temas sociales y gremiales, empieza a elaborar decretos de política social relativamente de avanzada en muy poco tiempo? Y estaba claro que contaba con el asesoramiento de gente que sí estaba muy al tanto de la realidad económica y social, y de los intentos previos de legislación laboral. Entonces empecé a buscar las figuras que estaban alrededor de él y que de alguna manera lo educaron y convencieron para adoptar cierta política social. Perón era muy inteligente, con una gran capacidad de absorber ideas de otra gente que estaba alrededor de él. Pero sin este papel de los dirigentes mediadores no hubiera sido posible elaborar una doctrina o un pensamiento social para el peronismo. Ahora, la movilización del apoyo popular no era tan fácil, hubo mucha resistencia en la mayoría de los sindicatos, con su tradición izquierdista, hacia el liderazgo carismático de un coronel. Hacían falta mediadores para convencer a distintos sectores dentro del movimiento obrero, del sector empresario, de los grupos nacionalistas, para apoyarlo a Perón. Entonces, yo al principio puse énfasis en el rol jugado por cinco personas en la elaboración de la doctrina justicialista y en la movilización para el apoyo del
peronismo: Juan Atilio Bramuglia (ministro de Relaciones Exteriores) y Angel Borlenghi (ministro del Interior), ambos vinieron del Partido Socialista; Domingo Mercante (gobernador de la provincia Buenos Aires), que había trabado amistad con Perón en el Ejército; Miguel Miranda (ministro de Economía), que logró reclutar el apoyo de ciertos industrialistas y empresarios; y José Figuerola (asesor en la Secretaría de Previsión Social), que intentó importar el modelo de la dictadura de Primo de Rivera a la Argentina. Me parece importante señalar el papel que cada una de estas figuras jugó en estos terrenos.
-¿Por qué usted plantea que es exagerado ver a la Argentina del primer peronismo como “el refugio” de criminales de guerra nazi?
-Con el tema de la entrada de criminales de guerra nazis a la Argentina me parece que una vez que decidí adoptar la perspectiva comparativa y ver lo que pasaba en otros países, llegué a la conclusión, al igual que algunos otros investigadores, como el canadiense Ronald Newton, de que hubo mucha exageración y algo de distorsión en la imagen de la Argentina como el país que se hizo “el” refugio para los nazis. Es cierto que entraron acá muchos simpatizantes con el Tercer Reich, alemanes colaboracionistas y algunas decenas de criminales de guerra, y no justifico la entrada ni de uno de ellos, pero sin embargo entraron también en la Unión Soviética, en los Estados Unidos, en Canadá, Australia, y otros países.
-¿Cómo era la relación de Perón con la comunidad judía? ¿Por qué se ha instalado fuertemente la idea de que tanto él como el partido peronista eran antisemitas?
-Con respecto a la relación entre Perón y los argentinos judíos, ése es un estudio que estoy terminando en estos días. Aquí también me parece que los investigadores han cometido ciertos errores. Por un lado, porque se dedicaron
nada más a la posición de las instituciones comunitarias judías, la DAIA o de la AMIA, mientras que la mayoría de los judíos argentinos no se han afiliado a las instituciones comunitarias. Yo intenté encontrar figuras judías en el movimiento obrero, intelectuales y hombres de negocios que apoyaban al peronismo. Y para mi sorpresa, hubo muchos más judíos que apoyaban al primer peronismo de lo que normalmente tendemos a pensar. Además, lo que estoy enfatizando en mi estudio es el esfuerzo sistemático por parte de las instituciones judías de borrar por completo la memoria del apoyo de ciertos sectores judíos hacia el peronismo. Y por lo tanto, mi esfuerzo es rescatar estas figuras, estos grupos, que sí apoyaban al peronismo, y mostrar que la comunidad judía, como cualquier otra comunidad en este país u otro, no es homogénea, tuvo disidencias, conflictos, contradicciones, romper un poco con la imagen homogénea de los judíos, como si todos hubieran sido hostiles al peronismo. Por su parte, Perón y Evita hicieron esfuerzos para luchar en contra del antisemitismo y en pro del Estado de Israel. Eso está bien claro y demostrado con mucha documentación argentina, israelí y de organizaciones internacionales.
-¿Por qué hubo este empeño desde las organizaciones judías en borrar esta historia o, como usted ha comentado en alguna ocasión, en “desperonizar” a la comunidad judía?
-A partir del año ‘55, después de la caída de Perón, no era políticamente correcto apoyar al peronismo. Además, los dirigentes judíos tenían miedo de ciertas represalias por parte de las nuevas autoridades de la Revolución Libertadora, y por lo tanto hicieron un esfuerzo, que para mí tuvo más éxito que la desperonización de la sociedad argentina en general. Y este esfuerzo de tapar, de no mencionar el apoyo de ciertos judíos o grupos de judíos al peronismo continuó hasta el principio de los años ‘70. Por lo menos hasta finales de los años ‘60 hubo cierto rechazo hacia todos los judíos sospechados de colaboración con el régimen de Perón. Pero las reservas de muchos judíos hacia el peronismo no tenían tanto que ver con su condición étnica como judíos, sino con su estatus
económico social, muchos de ellos de las capas medias. Entonces, como muchos otros argentinos de este estatus económico social, tenían sus reservas acerca de este régimen obrerista, digamos. Muchos de los comerciantes y hombres de negocios se beneficiaron de las políticas económicas del gobierno peronista. Muchos obreros judíos estaban a favor del peronismo. Normalmente se dice que los judíos tienen una larga memoria. Puede ser. Pero la memoria de los judíos, como la de cualquier grupo social o étnico, es selectiva, y hay una lucha permanente entre lo que queda afuera y lo que queda dentro. Yo intento rescatar la memoria de estos judíos que sí apoyaban al peronismo.
-…que mayormente estaban agrupados en la Organización Israelita Argentina (OIA), ¿verdad?
-Sí, el grupo más conocido es el de la OIA, que era, digamos, la sección judía del peronismo. Por falta de documentación, y eso es lamentable, no sabemos lo suficiente acerca de este grupo: del número de afiliados judíos, de sus sucursales en el interior del país. Porque en 1955 las fuerzas de seguridad allanaron los locales de la OIA, y de hecho tenemos muy pocos documentos aparte de las declaraciones aparecidas en la prensa contemporánea. Y por lo tanto, es difícil evaluar el peso de la OIA dentro del seno de la colectividad judía, y el tamaño y la magnitud de sus actividades. Lo que está claro es que le ofrecieron a Perón un espacio para hacer públicas sus posiciones en contra del antisemitismo y a favor del Estado de Israel, y llegaron a gestionar distintos beneficios para la colectividad judía, como la legalización de inmigrantes que habían entrado en forma clandestina al país, como el artículo en la Constitución de 1949 en contra de la discriminación y hay otros ejemplos. El cuadro que intento pintar es mucho más matizado. No se trata de un grupo oportunista que intentaba aprovechar el peronismo pero no tenía ninguna convicción ideológica o ningún aprecio hacia la política social y económica del peronismo. Pero hubo también otros grupos. En otro estudio que estoy completando me dedico al equipo editorial del suplemento cultural del diario La Prensa, cuando pasa a manos de la CGT. Mucha gente no lo sabe, pero el equipo editorial de este suplemento cultural estaba compuesto de intelectuales judíos, con la dirección de César Tiempo, con el nombre original de Israel Zeitlin, y con intelectuales como Bernardo Koremblit, León Benarós y Julia Prilutzky Farny. El número de judíos que contribuía a ese suplemento cultural es bastante notable. Es decir, que en su momento abrió las puertas a muchos judíos que no siempre podían publicar sus obras en otros espacios. Así que, aparte de la OIA, hubo otros grupos y otros intelectuales judíos que apoyaban al peronismo.
-Dado que después de la Revolución Libertadora muchos documentos desaparecieron y que gran parte de la comunidad judía no estaba afiliada a las instituciones religiosas, ¿cómo se hace, en este contexto de falta de información, para estudiar el fenómeno de la adhesión de parte de la comunidad judía al peronismo?
-Este es el gran desafío para el historiador. Porque es relativamente fácil ir a los archivos de las instituciones judías. Es más difícil llegar a las opiniones de los judíos que no estaban afiliados a las instituciones comunitarias. Lo que
hice en los últimos meses, con la ayuda de un joven argentino acá, es un proyecto de historia oral, una serie de entrevistas con familiares de los dirigentes de la OIA. Y también la ORT tiene un proyecto interesante de historia oral, en el que se pueden escuchar testimonios de muchos judíos que hablan con nostalgia de esta década del ‘46 al ‘55, es decir que muchos no tienen esta imagen negativa del peronismo. Por otro lado, siempre estoy en la búsqueda de memorias, diarios, cartas, es decir, archivos privados, no institucionales, en donde uno puede llegar a escuchar otras voces que normalmente no escuchamos en la historiografía institucional.
-Usted, como otros autores, dice que durante el peronismo hubo una ampliación de la ciudadanía. Y además agrega que esa ampliación, para los judíos, significó concretamente comenzar a ocupar lugares que antes les estaban vedados, como por ejemplo puestos clave dentro del gobierno.
-Claro, es cierto. Por primera vez los judíos argentinos con el peronismo se integran mejor que antes, y llegan a entrar a ciertos ministerios, entidades y organismos que antes estaban prácticamente cerrados para los judíos. Se
ha trabajado bastante acerca de los nuevos significados que ha atribuido el peronismo a la ciudadanía a este país, pero sin embargo, no conozco casi ningún trabajo que esté dedicado a la dimensión étnica de este proceso. No conozco estudios que muestren cómo distintos colectivos étnicos, como árabes, japoneses, armenios y judíos, se han beneficiado de este nuevo significado que ha dado el peronismo a la ciudadanía. No sé si con este mito del crisol de razas los historiadores argentinos no han dedicado suficiente atención a la dimensión étnica de muchos procesos sociales en este país.
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[Publicado en agosto de 2009 por Página12 -Texto gentileza de Ricardo Romano]

fuente: Agenda de Reflexión

domingo, 17 de marzo de 2013

“Ser humilde y austero no alcanza”

 FORTUNATO MALLIMACI, SOCIOLOGO ESPECIALISTA EN RELIGION

Afirma que los gestos de austeridad son “un buen signo”, pero no un programa de gobierno. Analiza los posibles cambios en la relación entre el Gobierno, el Vaticano y la Iglesia argentina. Los escándalos sexuales. La última dictadura.


 Por Diego Martínez
El programa de Francisco será conservador porque quienes lo eligieron son conservadores o ultras. La estructura del Vaticano le da amplio poder político, pero no garantiza el reconocimiento religioso de los creyentes. La mayor preocupación de la Iglesia Católica es el descenso de religiosos y fieles. Los gestos de austeridad del Papa no dicen nada sobre cuál será su política ante los grandes dilemas de la Iglesia Católica. La presencia simbólica de tener un papa argentino tiene un peso desconocido. ¿Qué tan autónomos serán los partidos políticos ante una presencia más fuerte de la Iglesia Católica? ¿Qué personalidad se impondrá cuando el Papa visite el país? ¿El líder opositor Jorge Mario Bergoglio o el líder religioso Francisco? Reflexiones e interrogantes pertenecen al sociólogo Fortunato Mallimaci, investigador del Conicet y profesor del seminario Sociedad y religión en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Amigo personal de Orlando Yorio, Mallimaci no tiene dudas sobre la complicidad de Bergoglio en las detenciones de Yorio y Francisco Jalics.
–Pasadas las dictaduras y los gobiernos neoliberales, ¿qué significa la elección de un papa argentino justo cuando América latina protagoniza procesos de transformación con amplia legitimidad de sus gobiernos?
–Significa que la Iglesia Católica ha decidido asignarle a América latina prioridad, sobre todo de presencia religiosa que permita dinamizar el catolicismo, dado que en el mundo católico latinoamericano es donde más ha disminuido la cantidad de fieles. Pensarlo sólo en clave política no alcanza. Innegablemente influye, pero la principal preocupación de la Iglesia Católica es el descenso de sacerdotes, religiosos y creyentes en un mercado de bienes religiosos diversificado, en el cual los creyentes no encuentran qué posturas tener. A su vez, en América latina ese catolicismo se ha pensado muy cercano al Estado y a los grupos dominantes. Ese vínculo es más fuerte que en Europa o Estados Unidos y queda en evidencia ante las denuncias de abuso sexual, que en América latina casi no tienen repercusión. Aquí tienen más impunidad, como se vio ante la condena del padre Julio Grassi.
–¿Minimiza la influencia que pueda tener el nuevo papa en los procesos políticos de Sudamérica?
–Creo que los papas, por una larga tradición romana, actúan en consonancia con las iglesias locales y las nunciaturas. Cuando un papa visita México consulta a la Iglesia mexicana. Si visita Cuba y le dicen “no escuche a los de Miami”, el Papa lo hace. Es una política que tiene su lógica y que empieza con Juan Pablo II, ya que antes apenas se movían de Italia. Juan Pablo II tuvo una política de movilizar a las bases para tratar de renovar y aggiornar ese catolicismo emotivo que había en nuestros países a partir del contacto directo. Pero todos los estudios mostraron que la mayoría de la gente que participaba de esas movilizaciones disfrutaba del Papa, pero no tenía idea de su mensaje. Si el Papa fuera a Brasil apoyaría a la Iglesia brasileña, que tanto con Lula como con Dilma tiene vínculos estables. También en México, donde el PRI ha dejado de lado su anticlericalismo de otra época y tiene una postura de acercamiento a Roma. En Cuba no tendría ningún problema, acaba de ir Benedicto XVI. Si va a Venezuela sería interesante, porque la Iglesia Católica venezolana está muy ligada a las fuerzas políticas de oposición. Debería pensar bien si va a sumarse a esa perspectiva o a buscar una presencia masiva aprovechando que hay una sensibilidad popular católica fuerte que se vio con la muerte de Chávez. En Ecuador no habría problema, Correa tiene vínculos históricos con sectores de la Iglesia. En Perú habría que ver qué posición toma, es muy fuerte la presencia del cardenal Cipriani, del Opus Dei, y hay grandes conflictos internos. En Bolivia sería problemático porque la Iglesia no tiene buena relación con el Estado. En Uruguay históricamente hay mayor autonomía. En Chile no tendría problema.
–¿Y en la Argentina?
–En Argentina mis dudas son mayores. No hay experiencia histórica de un papa latinoamericano, con todo lo rico que significa que se descentre la mirada del Vaticano. Habría que ver la experiencia histórica de Bergoglio, con contactos fluidos con líderes opositores y una mirada muy crítica hacia el Gobierno. Ha aparecido más como referente político de oposición que como líder religioso. La venida como Papa tal vez lo lleve más a ser referente religioso para evitar ser utilizado políticamente.
–¿Cambiará de perfil?
–Habrá que ver si viene Bergoglio o Francisco. Ahí lo pensará muchísimo porque tendrá todas las miradas encima, de Argentina y de América latina. Esto vale también para la oposición, que lo va a querer como referente, y para el Gobierno, que tendrá que ver qué hace ahora, cuando Bergoglio se transforma en un referente mundial. El Gobierno deberá reflexionar más sobre su vínculo con Roma y con la Iglesia local, que se va a transformar en una correa de transmisión muy fuerte del propio Papa, quien ahora designará nuevos obispos y puestos claves del episcopado.
–La sociedad y el Estado argentinos avanzaron en la última década en la conquista de derechos, como el matrimonio igualitario, pese a la oposición de la Iglesia Católica con Bergoglio a la cabeza. ¿Qué nos espera ahora?
–A ese nivel me parece que no va a haber grandes cambios. Tendrá que aceptar las leyes y propuestas que tienen amplio consenso en la democracia argentina. Hay aborto en Italia, Francia, Alemania, había en Polonia, y esto no supuso que ni que Juan Pablo II ni que Benedicto XVI intentaran cambiarlo. Intentan disminuirlo, tratan de que las leyes se cumplan lo menos posible, que los católicos no lo practiquen. Son iglesias acostumbradas a la separación del Estado. Habrá que ver si Francisco se nutre de la experiencia de autonomía de estas iglesias o quiere retomar una postura fuerte como en América latina, de politizar lo religioso y catolizar lo político.
–De volver a tener la influencia del siglo pasado...
–Sí, lo que fue durante las dictaduras, que en muchos países incluían a vastos sectores políticos, religiosos, económicos y mediáticos. No es un tema de oficialismo u oposición, seamos claros: la política en América latina no se piensa autónomamente de lo religioso, se piensa cómo cada uno hace suya una parte de lo religioso, en especial con la Iglesia Católica. La pregunta es cuál va a ser la autonomía de los partidos respecto a una presencia mucho más fuerte de la Iglesia. Va a depender tanto de los actores políticos como del papado. Cada uno deberá pensar en una sociedad que se manifiesta en un 75 por ciento católica pero donde pesa fuertemente el cuentapropismo religioso que toma distancia de clérigos, preceptos y dogmas aunque sienta a ese catolicismo como identidad o cultura nacional. Descubrir los hilos de todo esto va a exigir a los partidos y al propio Estado mucha fineza en el análisis, porque la presencia simbólica de tener un papa argentino tiene un peso que no conocemos. Tanto para Francisco como para la Iglesia Católica argentina como para la sociedad política, mediática y económica es todo un desafío.
–Bergoglio decidió ser Francisco por un santo que se caracterizó por su espíritu de pobreza y desprendimiento. ¿Le alcanzarán el nombre y los gestos de austeridad para revertir la imagen de la Iglesia?
–Los gestos y los símbolos son importantes en sociedades mediáticas, pero no definen una política de gobierno, no alcanzan. Es valorable ser sencillo, humilde y austero. En un mundo globalizado donde los focos sobre la institución están puestos en los escándalos es un buen signo. Pero no alcanza, no es un programa de gobierno, no es un programa teológico pastoral. El programa será conservador, es innegable, porque la enorme mayoría o la totalidad de quienes lo eligieron son conservadores o ultraconservadores. Habrá que ver cómo se mueve ahí adentro.
–El sociólogo Juan Cruz Esquivel pronosticaba que una de las prioridades de Bergoglio será ordenar la curia romana. ¿Qué significa?
–Estoy de acuerdo. Se refiere a los escándalos del Vaticano de los últimos años. En realidad son de larga data, el cambio se da a partir de la sociedad mediática globalizada, que hace que estos hechos repercutan mundialmente. Los escándalos de la curia producen una pérdida de autoridad de obispos y cardenales. Los fieles los escuchan cada vez menos. Antes, los escándalos no llegaban a inquietar la base social de la Iglesia, hoy inquietan al conjunto de la feligresía católica. Otro problema es la propia estructura del Estado vaticano. ¿Esa estructura creada hace 150 años favorece las expectativas de creyentes y especialistas? ¿O implica una lógica más política que religiosa con los 177 Estados que tienen relación con el Vaticano? Ahí hay una tensión que es histórica, pero que en este momento se hace muchísimo más fuerte entre la Iglesia local y el nuncio que decide en vinculación directa con el Papa. En Argentina no va a suceder porque el Papa va a decidir más que el nuncio, pero en otras iglesias es todo un tema. En la medida en que los Estados y las sociedades políticas busquen lo sagrado para compensar sus pérdidas, la estructura católica internacional es una de las más preparadas para dar respuestas, pero esa estructura necesita muchísima gente y dinero, necesita que la informen, necesita relaciones con políticos, por eso lo de Vatileaks. Eso da un amplio poder político, pero no da el reconocimiento religioso de los creyentes. Ya veremos qué se hace en este sentido, pero deben pensar qué curia se necesita para que los creyentes tengan más participación y no sólo sean tenidos en cuenta los Estados y la sociedad política. No es decisión sólo de Francisco, hay que ver cómo analizan y deciden los distintos grupos de poder que existen en la Iglesia.
–Bergoglio no excomulgó al pedófilo condenado Julio Grassi. ¿Enfrentará el problema de los curas pedófilos?
–Lo va a tener que enfrentar porque no es una decisión individual: iglesias poderosísimas de Estados Unidos y Europa decidieron enfrentarlo, por problemas éticos, de credibilidad y en el caso de Estados Unidos financieros, por el costo de los juicios. En Argentina la Conferencia Episcopal no se pronunció ante las condenas de Grassi ni del obispo Edgardo Storni ni de Christian Von Wernich, que siguen perteneciendo a la institución. En los últimos tiempos, en las iglesias del norte, han sido puestos a disposición de la Justicia y suspendidos. Hay que reconocer que la postura de Benedicto XVI ha sido más inflexible. Esas denuncias son más factibles en sociedades acostumbradas a denunciar estos casos que en las nuestras donde, por ser patriarcales, machistas, con poca valoración de las víctimas, no sólo no denuncia la Iglesia sino tampoco organizaciones políticas, económicas, culturales o mediáticas. Y cuando se denuncia, la mayoría de las veces son encarpetadas por instituciones estatales o por la Justicia.
–Bergoglio intentó sin éxito unificar a la oposición contra el gobierno argentino, que es parte del proceso de cambios que atraviesa la región. ¿La asunción como papa permite pensar que dejará en un segundo plano el frente interno o, al contrario, que la respaldará con más fuerza?
–Pienso que los problemas que tiene con los escándalos, la curia, las transformaciones que debe hacer, lo van a ocupar de manera primordial. De cómo solucione esos problemas dependerá en gran medida cuánto tiempo dedique a temas de la Argentina. También va a depender de quién sea el próximo cardenal de Buenos Aires, que será su decisión y dará indicios sobre el rumbo. Pero supongo que le va a llevar un tiempo bastante importante en tratar de ordenar los escándalos de la propia curia.

fuente: Página 12

jueves, 14 de marzo de 2013

Hay que seguir andando nomás……




 

Siento la necesidad de expresar mi humilde opinión como laica y creyente de una iglesia que hizo la opción por los más pobres, al menos es la que aprendí al lado de sacerdotes como Carlos Mugica, a quien muchos vecinos de la villa de Retiro le llamaban el Papa de América. Luego conocí, compartí la fe y aprendí a caminar también con los sacerdotes Carlos Bustos, Pablo Gazarri y Mauricio Silva, curas obreros que como tantos sufrieron la persecución, la tortura y el asesinato por la dictadura cívico militar. Recuerdo que a pocos meses de la dictadura, sucedió el secuestro de varios militantes y catequistas, entre ellas las hijas de Marta Vásquez, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y del fundador del CELS, Emilio Mignone, junto a los sacerdotes Osvaldo Yorio y Jalics en el bajo Flores. Alguien de la Iglesia me anunció que tuviera cuidado con los curas que andaba en las villas porque me podía pasar algo, y sucedió la terrible matanza en julio de ese año de los sacerdotes palotinos, y de los curas en la Rioja. El Obispo Angelelli  es asesinado por su denuncia y compromiso,mas tarde también el Obispo de San Nicolás Ponce de León.
 Patricio Rice, Carlos Bustos y Pablo Gazarri viajaron a La Rioja a investigar estos asesinatos. El 11 de octubre del mismo año fuimos secuestrados Patricio Rice y yo saliendo de la villa de Soldati, y fuimos llevados al Garage Azopardo, a Coordinación Federal y luego a la cárcel.
Fueron cientos los miembros de distintas iglesias que fueron victimas de la dictadura cívico militar. En la cárcel algunas compañeras eran visitadas por rabinos o pastores de Iglesias evangélicas, las católicas teníamos que pedir una audiencia por escrito para que muy rápidamente nos atendiera a través de las rejas el sacerdote de la cárcel. Los testimonios de las Madres de Plaza de Mayo y de muchos sobrevivientes coinciden en que cuando se encontraban con miembros de la jerarquía católica les pedían datos de sus hijos y sus compañeros. En la ESMA los capellanes de las fuerzas armadas bendecían a los oficiales después de los vuelos de la muerte .Las monjas francesas Alice Dumont y Leonie Duquet, y el sacerdote Pablo Gazarri ,miembro de la Fraternidad Carlos de Foucauld fueron arrojados al río en los vuelos de la muerte . En Campo de Mayo miembros de la Iglesia fueron quienes entregaron los bebés robados de las embarazadas.
Un ejemplo juzgado por la justicia es el del sacerdote Von Wernich. La iglesia dijo que después que lo juzgara la justicia ellos decidirían qué hacer. Jamás fue sancionado por la Iglesia, y hoy da misa a los genocidas con quienes se encuentra en la cárcel de Marcos Paz.
Me sorprendió la elección del nuevo papa Bergoglio, porque precisamente él estaba cuestionado por muchos cristianos y otros sectores de la sociedad que lucharon por la democracia en nuestro país y por llegar a la justicia, la verdad y la memoria de las miles de victimas de la dictadura cívico militar. Enseguida me llegaron mensajes de amigos de distintos lugares del país y de otros países que no entendían esta elección por la complicidad que tuvo la jerarquía de la Iglesia con la dictadura, me preguntaban si era motivo de alegría, angustia o miedo. Por supuesto que muchos se sentirán orgullosos, y comienzan a ponderar un supuesto papa humilde, argentino, latinoamericano. Es cierto que los antecedentes de los otros miembros papables no eran tan alentadores. Pero hay que remarcar que hay una deuda aún de la Iglesia católica con las victimas de la dictadura. 
Son muchos los que gritaron la vida con el Evangelio, los que acompañaron al pueblo perseguido, torturado, encarcelado, despojado, asesinado. Es precisamente en este mes, a 37 años del golpe de la dictadura cívico militar  y 30 de recuperación de la democracia, que es preciso que lleguemos a la verdad. Pasaron muchos años y siempre esperé algún gesto de la Iglesia católica hacia las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo interesándose por los hijos y nietos apropiados, aunque sea por un gesto de humanidad.
Nuestro país hoy es un ejemplo en el mundo, por el avance de los juicios a los genocidas y en diversos temas de derechos humanos, también por buscar y ser firmes en la defensa de la soberanía, falta mucho aún pero el nuevo rumbo de América Latina nos hace sentir esperanzados y construyendo autonomía e independencia en nuestra región. Tal vez a muchos les parecerá irreverente de mi parte estos comentarios pero sigo creyendo en la iglesia que me enseñaron nuestros mártires, aquellos que con gran coherencia entregaron la vida por los más desposeídos del mundo. América Latina tiene grandes ejemplos de entrega en Monseñor Romero ,los jesuitas asesinados en el Salvador, y cuantos religiosos, as y laicos comprometidos por la liberación de sus pueblos.
 ¿Francisco I  podrá proponer que las riquezas del Vaticano sean puestas al servicio de los más pobres? La responsabilidad de construir la paz en el mundo es muy grande. Los sobrevivientes, familiares, luchadores del movimiento de derechos humanos, victimas de las terribles dictaduras de esta región aprendimos que la paz se construye con la verdad, la justicia y la lucha por la vida entregada al prójimo.

Fátima Cabrera de Rice
Educadora popular
Sobreviviente de la dictadura
Catequista

sábado, 9 de marzo de 2013

Hugo Chávez, por Norberto Galasso

Texto publicado por el historiador Norberto Galasso, en el atardecer del martes 5 de marzo. 
"Por eso no te fuiste, seguís con nosotros, día a día, en la creación del mundo nuevo y del hombre".
http://1.bp.blogspot.com/-kw_1DygU5AI/UQkgnE_i5RI/AAAAAAAAHiM/bT-5dXl36CY/s1600/hugo-chavez.jpg
Querido Comandante Hugo Chávez:
Cuando los veintitantos países de la América Latina vivían de espaldas, cada uno por su lado y arrodillado ante el Imperio- salvo Cuba- vos levantaste la bandera de la república Bolivariana de Venezuela y después fuiste figura central para repudiar el ALCA y para impulsar el ALBA, el UNASUR y el CElLAC. Pero no te bastó esa lucha por la unión latinoamericana, sino que afrontaste la reconversión de tu patria chica: recuperaste la renta petrolera para terminar con el analfabetismo y la enfermedad, creaste las misiones, diversificaste la economía y por si eso fuera poco, cuando se derrumbaba el "socialismo real" en la URSS, recuperaste la bandera del socialismo del siglo XXI, de un socialismo con raíces nacionales.

Te recuerdo todavía, aquí, en Buenos Aires, en el estadio de Ferrocarril Oeste cuando enlazaste a Gramsci con Alí Primera, a Martí con Perón, a Zamora con Felipe Varela, es decir, siempre al pueblo, porque el protagonismo del pueblo es imparable. Mucho hiciste, demasiado en tan poco tiempo, en favor de ese pueblo latinoamericano que hoy te llora y mañana continuará blandiendo tu bandera de antiimperialismo, unión latinoamericana y socialismo. Por eso no te fuiste, seguís con nosotros, día a día, en la creación del mundo nuevo y del hombre. Ahora descansá en paz. El pueblo latinoamericano seguirá fiel a tus enseñazas.

Norberto Galasso

Con retraso, para el Día de la Mujer Olvidada


OlvidadasMujeresFortineras
Dije algunas veces en el blog que las efemérides, ese invento del periodismo para llenar páginas, me aburren un poco. Y como se olvida en los medios que la fecha de ayer empezó como el Día de la Mujer Trabajadora, decidí que la mejor forma de emplear el tiempo libre que tenía era invitar a mi mujer al cine y a comer.
Pero mi amigo Alejandro Pandra – que, se ve, aprecia tan poco la corrección política como yo – me hizo llegar por la fecha en su Agenda de Reflexión esta breve crónica de las olvidadas mujeres fortineras. Tuve ganas de mojarle la oreja a otra faz de la corrección política progre, casi tan sagrada como el feminismo, el indigenismo.
Reconozco que admiro a esos bravos guerreros que cuando llegó el caballo se convirtieron en un magnífico pueblo de jinetes, y tuvieron a raya al cristiano por 300 años. Pero los milicos que les pelearon y sus mujeres también eran bravos, y hay una razón egoísta que me inclina a bancarlos: gracias a ellos y ellas, mi país no termina al Sur en el Río Negro, o quizás en el Salado. Además, no se que habría ahora del otro lado de esa frontera, pero seguro no sería una nación mapuche.
Entonces, les acerco las fortineras.
“Cuatro mil mujeres en la Conquista del Desierto. Recordemos a ellas y muchísimas mas que compartieron la dura vida de los fortines, padecieron hambre y frío dando a luz en los descampados, avanzando con los hijos en andas o colgados de su espalda. Restituyamos en la memoria a todas las mujeres que innombradas y silenciosamente forman parte de nuestras identidades”. Vera Pichel  *
“Sin ellas,  la existencia hubiera sido imposible”. Comandante Prado *
“Unas casadas por la iglesia, y otras detrás de la puerta. Sus viviendas, un rancho con un cuero de puerta; por todo racionamiento recibían una libra y media de carne y alguna onza de arroz, lo que unido a la parte del marido, cuando estaba presente en el campamento, les permitía mantenerse durante el día, ayudándose con un mate amargo… El agua y la leña las traían desde lejos, y siempre con sus hijitos a cuestas. Durante el año lavaban la ropa de la tropa a cambio de una parte de la quincena, que consistía en yerba, jabón, tabaco muy malo y dos pliegos de papel de fumar, raciones que, con la desaparición del indio, quedaron definitivamente suprimidas”. Eduardo Ramayón
Ante una nueva conmemoración del Día de la Mujer bueno es recuperar para la memoria a aquellas mujeres que poblaron la vida de los fortines para quienes no hay memoria.
Solo algunas pocas fueron rescatadas del olvido, Carmen Funes “La Pasto Verde” en la poesía de Marcelo Berbel (”zamba del coraje hecho mujer”), pero en su mayoría permanecen desconocidas. Son centenares de compatriotas que nutrieron la historia argentina en tiempos de la conquista efectiva del territorio.
Estas mujeres con destino inesperado tomaron parte de aquel ejército al que el gaucho fue enganchado de prepo. A ellas, les cupo un rol tan importante que contrasta con semejante olvido: podían ser mujeres de tropa o convertirse en humilladas víctimas del malón. Marcharon desde los límites de Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires. A veces acompañando a sus hombres, cargando hijos y unas pocas ollas; otras caminando solas, leguas y leguas en la inmensa pampa.
Compartían la vida de los fortines donde se padecía hambre y frío; no pocas dieron a luz en la vasta soledad y muchas formaron parte del cuerpo militar. Algunas tenían sueldo del Estado, que muy tarde o nunca percibían. Pelearon a la par de los milicos, hicieron de curanderas sólo con yuyos y tisanas, cuidaban los enfermos, lavaban la ropa, cocinaban, cazaban avestruces para comer y además combatían jugándose la vida a cada instante. Los únicos momentos de alegría era en ocasión de los bailes; alguna vez se batieron a duelo por su amor disputado. Se las llamó despectivamente chinas, milicas, cuarteleras o chusma. Algunas eran esposas, otras novias, muchas madres y hasta prostitutas. Dice Vera Pichel que “en mas de una oportunidad fueron agredidas con epítetos francamente degradantes”.
Se trata de aquellas valientes mujeres argentinas que, escribiendo páginas de la historia nacional, no figuran en los partes de batallas en que participaron. Con ellas la historiografía está en deuda, probablemente le ha restado valoración a este proceso al que se lo condenó como “barbarie despreciable”. Bien lo señaló Osvaldo Guglielmino: “la generalizada ignorancia argentina sobre la materia procede de la exagerada centralización europeizante”.
Algunas vivieron 10, 20 y hasta 40 años en los fortines, como Mamá Carmen, una negra que llegó a Sargento, de mayor bravía que muchos oficiales hombres. Se recuerda que ante la inminencia de un malón dijo: “muchachas: no permitan que los indios quiten la caballada, faldas abajo y a ponerse el uniforme”; Domiciana Correa, de Bahía Blanca, que llegó al Fortín junto a su esposo el Sgto. Contreras,  tuvo 19 hijos, vivió 103 años y aún siendo octogenaria crió otros 10 niños; Mamá Culepina, una araucana afincada en el regimiento; Isabel Medina designada Capitán por valor en combate; Viviana Calderón, nieta del Cacique Manuel Grande, que vivió por muchos años en Azul.
Cuando todo terminó muchas mujeres se quedaron para siempre en la vieja frontera. Si tuvieron suerte, el gobierno les entregó alguna parcela que no siempre pudieron sostenerla. Con la desaparición del indio ya no hubo pagas ni racionamiento para ellas. Fueron fundadoras de pueblos nacidos alrededor de los Fortines, como La Pasto Verde, mujer de excepcional belleza, que además de haber participado en la Guerra del Paraguay estuvo en la fundación de Carhué, Puán y Trenque Lauquen.
Carlos Alberto Del Campo
*  Vera Pichel. “Cuatro mil mujeres en la Campaña del Desierto” (Planeta, 1994)
* Comandante Manuel Prado. “La Guerra al Malón” (Xanadu, 1976)
fuente: El blogg de Abel

jueves, 7 de marzo de 2013

Hugo Chávez y su legado latinoamericanista. Por Jorge Makarz


Por Jorge Makarz
Se fue el más apasionado y el más ideológico de los constructores del giro político de la región. Impulsor fundamental del renovado proceso que Nuestra América vive en la última década, Hugo Chávez encabezó en 1999 el primer gobierno de la región que comenzó a disputar política y culturalmente la hegemonía neoliberal que desangró nuestras sociedades. Podrá decirse que la integración regional ya no será la misma sin la figura física de Chávez. Pero también hay que decir –tal como sucedió con la muerte del compañero Néstor Kirchner- que de aquí en adelante, con Chávez en la conciencia latinoamericana, esa misma integración regional se fortalece con la convicción de los pueblos de defender más que nunca su legado.
Recordemos primero la dimensión local del fenómeno del chavismo. En su querida Venezuela -plataforma de lanzamiento de la idea regional del bolivarianismo- Hugo Chávez lideró un proceso de transformaciones que, aun hoy con muchas asignaturas pendientes, cambió de cuajo la realidad de ese país, particularmente para los hasta entonces postergados sectores populares y mayoritarios, que son los que hoy más lo lloran. En una Venezuela que había estallado diez años antes con el “Caracazo” de 1989, el proceso político bolivariano, a fuerza de una creciente legitimidad democrática obtenida en las incontables elecciones democráticas que disputó y de un conjunto de políticas activas centradas en las “misiones sociales”, sacó del atraso a la población venezolana y marcó el camino de una reconstrucción que aun hoy continúa. Haciendo un breve repaso: la inversión en rubros sociales en Venezuela pasó del 52,8% del presupuesto en 2001 al 70% en 2010; la matrícula escolar aumentó 25% entre el 1998 y 2010 (llegando al 92% de cobertura) (UNICEF); por otra parte, la pobreza bajó del 49% en 1999 al 27% en 2010 (CEPAL), es decir, la mayor caída en la región en ese período.
El luto se extiende hoy al pueblo venezolano, bolivariano y latinoamericano. Un pueblo que recuerda el encendido discurso de Chávez en 2005 en la Cumbre de las Américas (Mar del Plata) con el freno al ALCA, su impulso hacia la creación de la UNASUR en pos de potenciar la integración política regional y la inagotable defensa de las soberanías que se vieron amenzadas en los últimos años (Bolivia, Honduras, Ecuador, Paraguay); un pueblo que reconoce su oposición incansable al discurso único neoliberal y a las atrocidades guerreras del gobierno estadounidense, desde la defensa ante el intento de golpe de estado en 2002, hasta su furibunda denuncia pública en la ONU contra la guerra de Afganistán comandada por Bush Jr.
Fundamentalmente, Chávez será recordado por su entrega a la causa latinoamericana, a la que se no solo se incorpora como una de sus figuras históricas sino, sobre todo, como uno de sus más activos y originales intérpretes para la realidad política del siglo XXI. Como señaló recientemente Nils Castro en relación a su promoción de la unión latinoamericana, Chávez “hizo lo que no se suponía”. Pero no todo es recuerdo y pasado. Hacia delante, el desafío de la Argentina y los países de la región es continuar legitimando y construyendo sociedades cada vez más igualitarias y democráticas, demostrando que nuestra relación con el mundo ha cambiado desde que nos reconocemos como pares y afrontamos en conjunto las dificultades de una lucha que hemos abierto y de la que no hay retorno. ¡Hasta siempre, Chávez!