Seguidores

lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...

sábado, 8 de marzo de 2014

Los pueblos centroamericanos buscan su propio camino



Los países de la región centroamericana no se parecen a lo que eran hace 30 o 40 años atrás. Y sin embargo, la vida de sus pueblos no ha cambiado en lo fundamental. Los dos términos parecen antagónicos, pero también son verdaderos. En los tiempos de la "guerra fría", y de la "Doctrina de la Seguridad Nacional" impuesta por Estados Unidos, las dictaduras militares y la violencia ejercida por las oligarquías frenaban a sangre y fuego las reivindicaciones sociales. Los cambios geopolíticos a partir de la desaparición de la Unión Soviética y de los gobiernos que integraban su bloque, cambiaron los escenarios de confrontación, aunque no modificaron las apetencias del mayor control global posible. Esas modificaciones permitieron el surgimiento de procesos de cambio en América Latina, todos ellos con raíces en las luchas anteriores libradas por sus pueblos. Esta vez fueron diversos, y en general, adaptados a sus condiciones y posibilidades específicas. Quizás por eso lograron afianzarse y avanzar.  En ese marco se inserta hoy la perspectiva de los países del área centroamericana.
Por Carlos Iaquinandi Castro (*), especial para AGENCIA PACO URONDO.

“Siempre vieron al pueblo como un montón de espaldas que corrían para allá como un campo para dejar caer con odio los garrotes”. Roque Dalton, poeta salvadoreño. (1935-1975)
El Salvador, escenario de años de guerra civil con abierta injerencia norteamericana, logró tras los acuerdos de paz, comenzar un proceso de normalización democrática. Las primeras elecciones permitieron la continuidad ideológica del régimen, pero poco a poco fueron abriéndose paso las aspiraciones populares. Actualmente el gobierno en manos del izquierdista Frente Farabundo Martí  (la antigua guerrilla convertida en frente político), tiene la posibilidad de renovar su mandato. Por primera vez en 20 años, será necesario recurrir a una segunda vuelta en la que su rival seguirá siendo  la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA). Pero teniendo en cuenta que el candidato del Frente, Salvador Sánchez Cerén, obtuvo casi el 49% de los votos en la primera, es difícil que no sea el vencedor en la definitiva.  En el camino quedó Elías Antonio Saca, (ex-presidente por ARENA) y su nuevo partido Movimiento Unidad con el que intentó ocupar un teórico espacio "de centro" en la política salvadoreña.
El aspirante derechista, Norman Quijano, hasta ahora alcalde de San Salvador, intentó en el acto de cierre levantar la moral de sus partidarios afirmando que "la correlación de fuerzas ha cambiado" y que  las últimas encuestas le señalan como vencedor de los que despreciativamente llama "chavistas". (Su asesor político es el venezolano Juan José Rendón, que llevó la campaña del ultraderechista Alvaro Uribe en Colombia.)  También esgrimió el tema de la inseguridad, criticando los acuerdos que hizo el Frente con las “maras” (las violentas bandas juveniles nutridas con los repatriados de las emigraciones a los EE.UU.)  Sin embargo esos acuerdos han permitido disminuir las muertes violentas en el país. La incógnita de los comicios es el factor abstención, que en la primera vuelta llegó a casi la mitad de los votantes. ARENA confía en que esta vez aumenten y eso provoque un vuelco en su favor. El FMLN  -por el contrario - cree que a más votantes, mayor será su victoria.
Salvador Sánchez Cerán, a diferencia de Mauricio Funes actual presidente por el FMLN,  fue miembro de la guerrilla.  Por eso, los sectores populares confían que defina más claramente en su favor las políticas sociales y económicas en el caso de llegar al gobierno.
Otro país de la región, Costa Rica, deberá elegir -también en segunda vuelta- su próximo gobierno. En la primera, el favorito Johnny Araya, del derechista partido Liberación Nacional, perdió frente al socialdemócrata Luis Guillermo Solís, que figuraba tercero o cuarto en las encuestas con su Partido de Acción Ciudadana (PAC).
En tercer lugar finalizó José María Villalta, el joven candidato del izquierdista Frente Amplio, movimiento que realizó la mejor votación en su historia y que por primera vez optó con posibilidades a la presidencia del país. El domingo 6 de abril se realizará la segunda vuelta. Pero esta semana, de forma imprevista, Araya anunció su retiro y declinó participar de forma activa en la campaña electoral. Pero más que cerrar el proceso, esa decisión abre una incógnita, porque la Constitución costarricense indica en su artículo 138 que los candidatos de las dos listas que hubieran obtenido mayor número de votos en la primera vuelta, “no podrán abstenerse de figurar en la segunda”. Esta inédita circunstancia determinó que Solís considere que esto puede ser una treta de Araya para que baje de forma significativa la concurrencia a las urnas en esta segunda vuelta y que el candidato oficialista pueda obtener una imprevista mayoría que le darían la presidencia. De todos modos, aún venciendo, Solís tendrá un difícil  mandato porque su partido (PAC) tiene 14 de los 57 escaños del parlamento. El actual oficialismo tiene 18, el Frente Amplio -izquierda- tiene 9. Las bancas restantes se reparten entre otros seis partidos. La mayoría para aprobar cualquier ley, requeriría necesariamente el acuerdo de al menos tres partidos. Los proyectos más renovadores chocarán entonces con la alianza parlamentaria de los partidos que apoyan políticas neoliberales. No cabe esperar cambios profundos, pero puede ser una legislatura en la que el Frente Amplio (el partido que más avanzó electoralmente en estos comicios) adquiera mayor experiencia,  y pueda consolidar su fuerza para las próximas presidenciales.
Mientras tanto, en Honduras, el empresario Juan Orlando Hernández tomó en enero el relevo de Porfirio Lobo en la presidencia. Ambos representan la continuidad del golpismo que en junio del 2009 derrocó el gobierno constitucional de Manuel Zelaya, si bien fueron ganadores en procesos electorales denunciados por sus irregularidades. Las fuerzas populares constituyeron el partido LIBRE, un movimiento que reúne a todos los sectores que resistieron en la calle el golpe cívico-militar, y constituyen la oposición al gobierno de Hernández. A pesar de la torpeza del golpe y la inconsistencia de los argumentos de sus ejecutores, el entonces flamante presidente Obama tras una inicial actitud dubitativa terminó incumpliendo  su compromiso de no reconocer a un gobierno inconstitucional.  Igual actitud, como en los “viejos tiempos”, tuvo la OEA, Organización de Estados Americanos. A pesar del barniz constitucional que maquilló al régimen surgido tras el golpe cívico-militar de abril del 2009, los grandes grupos económicos y el puñado de familias de la oligarquía hondureña siguen siendo quienes controlan el verdadero poder. Ellos han seguido enriqueciéndose en estos años con leyes y normas hechas a su medida. Continúan apoyados en unas fuerzas militares (las mismas que ejecutaron por encargo el derrocamiento del presidente constitucional Manuel Zelaya hace 5 años) y que ahora “mantienen el orden” en el país. El nivel de vida de los hondureños ha caído en los últimos años y  la propia estimación oficial admite que casi seis millones, o sea el 71% de los 8 millones y medio de habitantes, son pobres. Lo más grave, es que de esa cifra de personas, 4,2 millones, más de la mitad de la población está en situación de extrema pobreza y cientos de miles en la más absoluta marginalidad. Desde que asumió Hernández la violencia deja una media de 14 muertes diarias. A pesar de las promesas oficiales, la impunidad ampara a los sicarios ejecutores y a sus mandantes.
* Carlos Iaquinandi Castro es argentino, periodista y encabeza la agencia SERPAL, Servicio Prensa Alternativa desde Catalunya, España. El trabajo de SERPAL se enfoca de modo particular en la recopilación y distribución de datos que configuran una pintura de la realidad en los distintos países de América Latina. 

fuente: APU

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada