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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...

viernes, 29 de junio de 2012

Declaración del Foro San Martín para la reunificación de nuestra América



Buenos Aires, 27 de junio de 2012
En la hermana patria del Paraguay, parte inseparable de la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) que integran todos los países de América del Sur y del MERCOSUR,  ha sido derrocado el gobierno elegido por el pueblo mediante un ilegitimo juicio político del Congreso, por el que se “destituyó” al presidente Fernando Lugo por “mal desempeño de sus funciones”.
Apenas se anunció que iba a llevarse a cabo dicha destitución, carente de fundamento y de legitimidad, la UNASUR, en cumplimiento de su cláusula democrática que compromete a todos sus miembros en defensa de la soberanía popular en toda América del Sur, convocó a sus cancilleres a Asunción, para acompañar al Presidente Lugo, que ejercía también la Presidencia pro tempore de UNASUR. Ni bien se produjo el derrocamiento,  los cancilleres de UNASUR confirmaron que la destitución del Presidente de Paraguay era “un acto bochornoso” con el que se violó “el debido derecho a defensa” del mandatario. Simultáneamente dispusieron que en tanto durase la situación irregular en Paraguay asumiese Perú la Presidencia pro tempore de UNASUR.
Luego todos los miembros de UNASUR se expresaron en consonancia con lo resuelto por el organismo continental.
Encabezaron los pronunciamientos la Presidenta Cristina Fernández de Argentina que anunció  que “no se convalidará el golpe de Estado” y retiró a su embajador en Asunción y la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien convocó a su embajador en Paraguay y sugirió expulsar a Paraguay de UNASUR y del Mercosur al no respetarse la “cláusula democrática”.
Posteriormente, la cancillería brasileña, Itamaraty, dio a publicidad una nota donde afirma que “houve o rompimento da ordem democrática”.
Las dos cámaras del Parlamento argentino expresaron su “solidaridad con el hermano Pueblo de la República del Paraguay, con el cual nos unen profundos lazos históricos, políticos, económicos, culturales y de amistad”, y afirmaron su “compromiso en favor de la vigencia y consolidación de la democracia en el Paraguay y en toda la región”. Respaldaron las “acciones llevadas adelante por las autoridades del Mercosur en cumplimiento de lo estipulado en el Protocolo Constitutivo del Parlamento regional” y el “Compromiso Democrático en el Mercosur, la República de Chile y la República de Bolivia, que fueran ratificados por los Congresos Nacionales de todos los países miembros”.
El Senado y la Cámara de Diputados también resaltaron el “Compromiso Democrático” de los Cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas, en la que los Estados Partes asumen la promoción, defensa y protección del orden democrático, del Estado de Derecho y sus instituciones”.
El Congreso solicita a los presidentes de Sudamérica que en la Cumbre del Mercosur del 29 de junio “se adopten las medidas que estimen adecuadas, tendientes a favorecer la vigencia de las cláusulas de compromiso democrático del Mercosur y la UNASUR…”. Finalmente, se expresa la decisión de “promover en el seno del Parlamento del Mercosur, a través de la Delegación Argentina de Parlamentarios, el urgente tratamiento de la crítica situación político-institucional existente en la República del Paraguay”.
El presidente del Uruguay, José Mujica reclamó que el Paraguay adelante las elecciones presidenciales previstas para abril de 2013.
El secretario general de la OEA, la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, afirmó que la comunidad internacional observó un “irrespeto” al debido proceso durante la destitución de Lugo.
El Foro San Martín para la reunificación de nuestra América, y todos los compatriotas sudamericanos que compartimos el mismo ideal, elogiamos el cumplimiento del Tratado Constitutivo de la UNASUR por todos los países de América del Sur y acompañamos el pedido del Congreso argentino para que en la reunión extraordinaria de UNASUR y la Cumbre del MERCOSUR a llevarse a cabo en Mendoza se adopten las medidas que, respetuosas de las instituciones y el orgullo del Paraguay, ayuden a su pueblo, parte irrenunciable del pueblo sudamericano, a expresar libremente su voluntad, en el marco de los compromisos asumidos por  la organización continental.
Porque lo que ha sucedido en Paraguay por ser una grave crisis que afecta a la hermana patria paraguaya y a su pueblo es un asunto interno de la UNASUR y del pueblo sudamericano. Es decir, es un asunto interno de América del Sur.
Paraguay es el corazón geográfico del subcontinente, inserto entre Brasil, Argentina y Bolivia. Está ubicado en una posición estratégica respecto de recursos naturales claves para América del Sur. Y también es el corazón histórico de América del Sur, a tal punto que Asunción fue la capital del cono sur de América, incluyendo Brasil, durante medio siglo. Desde siempre, entonces, la soberanía popular es una cuestión que involucra a todo el pueblo sudamericano y por tanto a todas las naciones que la forman. Y a partir de la entrada en vigencia de la Constitución de América del Sur es un imperativo legal que todos los pueblos y naciones sudamericanos debemos cumplir.
Frente a esta obligación legal de asegurar la soberanía popular en todos los países que componen UNASUR, y al hecho que el Presidente Fernando Lugo ha sido depuesto cuando acababa de recibir la Presidencia pro tempore de UNASUR,
El Foro San Martín para la Reunificación de Nuestra América solicita que las Cumbres de UNASUR y MERCOSUR, el Parlamento del MERCOSUR y los parlamentos de todas las naciones de América del Sur:
1. Exijan que se realicen elecciones libres en un plazo breve en Paraguay para que su pueblo se pronuncie, como sugirió el presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica.
2. Dispongan:
1.     la formación del Parlamento de UNASUR mediante elección directa por el pueblo de cada país miembro;
2.     la constitución del Tribunal Superior de UNASUR, con competencia para decidir en todas las cuestiones que involucren la Constitución de UNASUR y el derecho de la organización continental, y en particular su cláusula democrática;
3.     la elección directa por el pueblo sudamericano del Presidente de UNASUR.
FORO SAN MARTÍN

Pedro Aznar - Ruina Sobre Ruinas

Se desatan las guerras de los drones


Mumia Abu-Jamal

Para millones de personas quienes gemían bajo la flagrante y torpe estupidez de los años Bush, la llegada del gobierno de Obama fue como el amanecer de un dulce Sol primaveral después de las tormentas de un caos desolador. ¿Quién sabía que el ascenso de Barack H. Obama iba a hacer eco de los años Bush  en ciertos aspectos?
A Bush le encantaba hacer guerra, y se jactó de ser un ‘presidente de guerra.’ Por otro lado, son raras las veces que Obama habla de guerra. Nunca se jacta de ella. Y la desata con una intensidad que sólo se puede calificar como escalofriante.
Según un reciente artículo en el diario New York Times, Obama se ha convertido en un ‘guerrero oculto’, quien lanza ataques con aviones no tripulados (dronesdepredadores) contra personas ¡sospechosas! de ser enemigos del Estado a un ritmo que hubiera mareado a su belicoso predecesor George W. Bush.
En Afganistán, en Pakistán, en los territorios federados entre los dos países, en Yemen, en Somalia, las guerras de los drones desatan la muerte sigilosa y computarizada desde los cielos, asesinando a los sospechosos, a los miembros de su clan, a sus familiares y a sus vecinos.
Lo increíble del asunto es que alguien se sorprenda, porque Obama dijo exactamente lo que iba a hacer: atacar a los sospechosos de terrorismo dondequiera que se encontraran y capturar o matar a Osama bin Laden.
Sus atolondrados partidarios, hartos de la ineptitud y los gazapos de Bush, no le hicieron caso a las promesas de Obama o fingieron no escucharlas.
Pero Obama en guerra es más marcial que Bush, más tecnológico, más seguro de sus objetivos, y menos oral. Un bromista  ofreció la observación que Obama es un Bush con esteroides —más silencioso, más agresivo, más despiadado. Y su mundo es el para que (aunque sin querer) votamos.
–© ’12 majescrito 1 de junio de 2012Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.orgTexto circulado por Fatirah Litestar01@aol.comTraducción Amig@s de Mumia, México

fuente: Política e historia

Los griegos, la democracia y el anarcocapitalismo





por Ricardo Forster
Lo sepamos o no, nuestro lenguaje político guarda la memoria de un remotísimo pasado en el que se inventaron las palabras con las que todavía intentamos nombrar las diferentes y antagónicas formas a través de las que imaginamos la sociedad. Palabras que arrastran, en su larga marcha por el tiempo, litigios que regresan, una y otra vez, sobre nosotros recordándonos que mientras persista la injusticia o la desigualdad, mientras la suma de los incontables quede afuera de la distribución igualitaria de las decisiones y del pan, seguirá habiendo “política” y la democracia, su alojamiento indispensable, permanecerá como expresión de lo irresuelto.
La democracia, sistema que hoy se despliega a través de una parte considerable del planeta, no es ni ha sido el producto de una decisión mancomunada y pacífica que, en los albores de Occidente, tomo el conjunto del pueblo ateniense. Fue, ayer como hoy, el resultado de un conflicto, la evidencia de una comunidad partida, la larga travesía de los incontables por ser parte de la suma y por quebrar la geometría de las jerarquías nacidas del dinero, la propiedad y la sangre para habilitar la aritmética de los iguales. Los griegos no se encontraron sin esperarlo, y como si fuera un regalo de los dioses olímpicos, con la democracia. No se trató ni de una esencia que esperaba su oportunidad para ofrecerse a los seres humanos ni de un dato de la naturaleza. Fue, antes bien, la consecuencia de la invención social o, como diría el filósofo Cornelius Castoriadis, la evidencia primigenia de un imaginario social-colectivo capaz de quitarle la soberanía al tirano o a los oligarcas para construirla desde el propio demos transformando el poder, hasta ese momento otorgado por los dioses o por la fuerza inescrutable del destino y sostenido en el secreto de lo que proviene del reino de lo sagrado, en una experiencia pública, visible y deliberativa.

Por primera vez se instituyó un ámbito de debate, el ágora, al que tenían acceso todos los ciudadanos en condiciones de igualdad, es decir que todos, absolutamente todos, tenían el mismo derecho a tomar la palabra independientemente de su condición social o de sus cualidades retóricas (a eso se lo llamó isegoría) y a que lo hicieran con entera libertad (el nombre que se le dio a ese giro revolucionario fue el de parresía). Fueron las reformas de Efialtes, Pericles y Clístenes, en ese extraño y fascinante siglo V a.C., las que abrieron la extraordinaria experiencia de la asamblea de los iguales cuyos cargos electivos se resolvían nada más ni nada menos que por sorteo (¿Imagina el amigo lector las consecuencias si esa fuese la forma de elegir nuestras autoridades? ¿Qué pasaría si fuese el azar el que determinara quiénes se convertirían en representantes del pueblo y no la fortuna, el poder de la publicidad y el mercado, la meritocracia o la trenza política? ¿No será, acaso, que aquella antigua sabiduría de los atenienses comprendió que el sorteo era el modo más democrático de ampliar la suma de los incontables abriendo la posibilidad de que el carpintero, el campesino, el albañil, el remero, el rapsoda, el comerciante, el propietario de tierras, el plebeyo y el noble, todos por igual, estuvieran en condiciones de ser miembros de la asamblea del demos?).

Nuestra utopía no tiene un horizonte tan lejano ni ejemplar, no pretende regresar al demos y a los debates igualitarios de la antigüedad griega, sabe de los caminos recorridos en 2.500 años de historia y de las enormes dificultades para construir nuestras propias democracias después de milenios de teocracias, monarquías, aristocracias, oligarquías, autoritarismos de distinto pelaje y dictaduras que usufructuaron, por gracia divina o de algún sujeto oportunamente inventado para la ocasión, el derecho de las multitudes a darse su propio gobierno. Pero también sabe de democracias convertidas en espantapájaros de aquellos valores de igualdad y participación; de procesos que han concluido en el vaciamiento de las prácticas esenciales de un sistema político que se basa en la continua ampliación de sus fronteras y en la permanente incorporación de aquellos que siendo parte de la comunidad suelen quedar invisibilizados o, peor todavía, excluidos de los derechos (una de las piedras de escándalo para el racismo europeo, ese que también desplegaron bajo el formato de la criminalización de los sin papeles los gobiernos de origen socialdemócrata, es que en la plataforma política presentada por el partido de la izquierda radical griega –Siryza–, los extranjeros residentes en la Hélade pasan a tener los mismos derechos ciudadanos que los habitantes autóctonos).

Algo nuevo está creciendo en la patria de la democracia, algo que pese al terrorismo mediático con el que se buscó atemorizar a la mayor parte de los votantes griegos, y más allá del pírrico triunfo de la derecha y de sus aliados ajustistas, lleva la impronta de un renacimiento popular que busca, de una manera insospechada hasta no hace mucho tiempo, en América latina –y en particular en nuestro país– el ejemplo a seguir a la hora de sustraerse al abrazo de oso de los bancos europeos comandados por la insaciable Alemania de Angela Merkel. Podrán subir las bolsas europeas creyendo que el resultado electoral aleja el espectro del default y, mucho peor todavía, la posibilidad de que una alternativa ajena al neoliberalismo decida, con apoyo popular, los destinos griegos. Lo que no podrán es evitar que la continuidad de un plan brutal de recortes de gastos públicos que afectan directamente a la salud y la educación, que la búsqueda desenfrenada de la panacea del equilibrio fiscal eliminando el demonio del déficit no conlleve una profundización de la depresión económica y un crecimiento devastador de la tasa de desocupación y que el rescate impúdico de los bancos –actores y responsables centrales de la crisis– no condicione todavía más a economías exhaustas. No habrá sido el último domingo el día en que la mayoría del pueblo griego logró sacarse el miedo ante la intemperie con la que amenazaban las grandes usinas mediáticas del establishment financiero-político europeo, pero ya veremos de qué manera en los próximos meses la derecha encontrará su propio límite. Intentar curar al enfermo utilizando las mismas recetas que lo llevaron al borde de sus fuerzas vitales es un simple acto de suicidio. El pueblo griego, heredero de una tradición de rebeldías y de grandes invenciones libertarias, sabrá encontrarse con su propia hora.

¿Qué es la democracia? ¿Cómo funciona hoy en los países europeos en medio de las tormentas de una crisis económica que ha dejado en evidencia algunos problemas “estructurales” del propio sistema democrático? ¿Qué piensan últimamente los ciudadanos griegos del valor –devaluado– de su palabra –punto de partida de la isegoría de los antiguos helenos y núcleo central de la invención democrática– a la hora de tomar decisiones fundamentales para una sociedad atenazada por políticas diseñadas allende sus fronteras? ¿Y qué opinan los españoles de la profundización de una crisis que viene demoliendo sistemáticamente sus derechos y sus condiciones de vida a la par que muestra la aceleración con la que los partidos políticos hegemónicos se han puesto de acuerdo para fijar constitucionalmente los límites del endeudamiento y del déficit fiscal sin consultar a la ciudadanía, además de implementar un recorte del gasto social de niveles brutales? ¿Y el ejemplo de los islandeses que decidieron tomar el toro por las astas y enjuiciar a los responsables de su catástrofe económica: los banqueros, además de repudiar una deuda espuria, pero cuya iniciativa es prolijamente silenciada por la gran prensa mundial que prefiere desconocer una acción decididamente democrática y participativa para desplazar su atención a la zona de pánico que tiende a aterrorizar y por lo tanto a paralizar al resto de los habitantes de un continente extenuado y confundido? ¿Esto era la democracia: la soberanía de los mercados por sobre los ciudadanos, la prioridad de las cuentas fiscales sobre los derechos sociales, la apatía de los muchos ante la voluntad omnipresente de los pocos que visten las ropas de los dueños del capital? ¿El enmudecimiento de la voluntad popular en nombre de una construcción artificial que ha servido para el enriquecimiento de los especuladores? ¿Tendrá que atravesar Europa el largo camino de la agudización de la crisis para reencontrarse con aquella antigua tradición ateniense que inventó la democracia como ámbito de la igualdad y a la política como el instrumento para conquistarla?

Un miedo profundo, visceral, recorre Europa y ya no se trata de aquel fantasma del comunismo con el que Marx comenzaba un famoso manifiesto escrito en 1847: el miedo es el de la bancarrota de un sistema que, en los últimos 50 años, llevó a la mayor parte de los países europeos a niveles de vida inimaginados en otras regiones del mundo. La crisis, desencadenada por “los dioses dormidos” que se han despertado bajo la forma mefistofélica del mercado y de sus maquiavélicos especuladores, ha venido a poner en cuestión el mito de la democracia como fundamento intangible del liberalcapitalismo para poner sobre la mesa una evidencia indisimulable: que la prioridad es la del mercado y sus ingentes necesidades que, como las fauces hambrientas de un monstruo bíblico, se abre para engullir todo a su alrededor, incluso derechos adquiridos y certezas que se disuelven ante las miradas sorprendidas de sociedades inermes.

Estas preguntas pueden resultar extrañas para quienes asocian espontánea y naturalmente la democracia con la realidad actual de las sociedades europeas. Desde que en el Viejo Continente se derrotó a los totalitarismos (primero el nazifascista y, más cerca de nosotros, el soviético), los europeos se han dedicado a expandir por el mundo un relato hegemónico y homogéneo que transforma a esa región del planeta en la casa de nacimiento de la democracia y en su núcleo pedagógico esencial. Un continente que supo pasar por la trituradora de carne a más de 100 millones de seres humanos sólo en el interior de sus fronteras entre 1845 y 1945 (el siglo en el que se echaron las bases de la expansión imperial y de la “verdad democrática” europea bajo la condición del saqueo del resto de los continentes y la superexplotación de sus propios trabajadores), que también supo ser la cuna de las ideologías más homicidas que ha inventado la humanidad (y que han opacado, a lo largo de un tramo decisivo del siglo XX, esa otra tradición ilustrada y democrática que también encontró en esa geografía su punto de partida) se ha dedicado, con especial fruición, a ofrecer al resto de las regiones del planeta el manual de la verdadera democracia y de su perfecto funcionamiento, ¿dónde?, pues en Europa.

¿Qué estarán pensando los griegos mientras se desencadena sobre sus cabezas las tempestades del dios de la época que tiene la forma de la economía global de mercado? ¿Cómo imaginan que funciona la democracia allí donde se les expropió, en su momento, la capacidad de decidir sobre sus vidas en nombre de la liturgia y la fe del capitalismo contemporáneo que les exige más y más tributos para saciar su apetito infinito y para calmar la furia despertada por las “desprolijidades del gasto” griego? Extrañas vicisitudes de una realidad que, al quitarse los velos que ocultaban el funcionamiento real del sistema, ofrece la imagen de un rostro brutal en el que lo único que cuenta son los intereses de los grandes bancos y financieras, resorte último de un poder que fue fagocitando la médula de lo democrático allí donde transformó en letra muerta el derecho de los pueblos a decidir sobre su destino.

¿Y la democracia? Bien, gracias, pero no nos quedemos con menudencias cuando lo que está en juego es la salud del capitalismo global. La democracia funciona cuando los poderes consideran que no colisiona con sus intereses. Los cultores contemporáneos de la mitificación liberal republicana (que en nuestro país son legión a la hora de criticar la falta de “calidad y seriedad de nuestras instituciones” comparándolas con las de los “países serios”, esos mismos que convierten a la democracia en un pellejo vacío) nada dicen de esta nueva forma de colonialismo intraeuropeo ni de la sumisión de la propia democracia a las demandas, prioritarias, de lo que Cristina, en un giro conceptual notable y desmitificador, llamó “anarcocapitalismo financiero”. Los límites de la República se encuentran, eso quedó en evidencia, allí donde los intereses del mercado, que son siempre los de los poderosos –en este caso los alemanes que han sido los grandes beneficiarios de esa “idílica” construcción que se llama la Comunidad Europea y que fue diseñada por el maquiavelismo neoliberal durante las fatídicas décadas finales del siglo pasado en detrimento de aquellos que imaginaban una unidad europea basada no en la mercadolatría sino en los principios de la libertad y la igualdad–, se imponen sobre el conjunto de la sociedad. ¿Podrán los griegos recuperar la memoria de su antigua democracia e impedir que, en su nombre, se la vacíe de todo contenido? Algo de eso estamos intentando los sudamericanos que hemos aprendido a remar contra la corriente. Tal vez, por qué no, sea en estas regiones donde vuelva a brillar la llama de la democracia mientras en los países europeos los pueblos son conminados a aceptar, con absoluta resignación, lo que otros deciden en su nombre y contra sus intereses. Los antiguos griegos inventaron algo insólito, los actuales habitantes de esas tierras míticas se resisten, como pueden, a que les quiten hasta la memoria de ese hecho inaudito que viene del fondo de su historia. El enemigo de la democracia no es otro que ese anarcocapitalismo financiero que, en nombre de las necesidades fantasmales del mercado y de sus operadores, rapiña el derecho de un pueblo a elegir su propio camino.


ARGENTINA HOY Y AQUÍ: PRIMERO LA PATRIA… – VERSIÓN 2012

Escrito por Enrique Mario Martinez en Notas de E.M. Martínez

PRIMERO LA PATRIA… – VERSIÓN 2012
El discurso por cadena nacional de CFK ayer, 26 de junio, describió el escenario político y económico actual con una extensión y un compromiso por parte de la Presidenta, que se convierte en un elemento de referencia inevitable para reflexionar y entender a donde vamos.

PRIMERO: Desde donde hablo y para qué
Creo en los resultados de la política, más mucho más que en los discursos. Creo, en consecuencia, que en Latinoamérica hay que seguir la evolución de las condiciones materiales de los más humildes y su calidad de vida asociada, para entender si una política es correcta, es justa y además si es sustentable, si podemos estar convencidos que permanecerá en el futuro. Esa es la medida dura e irremplazable.
En cualquier caso, sin embargo, los seres humanos nos entendemos por la palabra y los gestos, lo que hace inevitable el intento.
Escribo esto ante todo por una razón egoísta: tratar de aclararme el horizonte. Lo difundo porque creo que habemos muchos miles hoy en la misma confusión y además, porque creo tener alguna probabilidad de ser leído sin esa clasificación mecánica que lo coloca a uno como amigo o enemigo, que huye de los conceptos, para instalarse en las opciones de odio o amor, de fidelidad o traición, tan usuales y tan boludas al mismo tiempo.
SEGUNDO: Cuál es mi caracterización del proyecto de gobierno
Para ser simple y directo: No dudo en absoluto de los fines, pero si dudo de varios medios.
Creo que la Presidenta es leal a un compromiso de toda la vida para aportar a una sociedad con menos pobres, con una vida más digna para los postergados por generaciones. Su trayectoria y su discurso presente, en ese sentido, la colocan en un estadio muy superior a cualquier oposición y a muchos de sus colaboradores o compañeros de espacio político.
Creo, sin embargo, que se ha construido mentalmente un camino para llegar a esa meta, que tiene flancos débiles, tanto en los instrumentos utilizados como en la forma de vincularse con otros actores políticos, especialmente del propio ámbito partidario.
LOS INSTRUMENTOS
Ante todo, se habla de crecimiento con inclusión, como camino de progreso. Pero se asigna la responsabilidad del crecimiento a los inversores que puedan llegar, de cualquier lugar del planeta, a producir para el mercado interno o para un mercado global. La Presidenta ha dicho en reiteradas oportunidades que para el modelo, toda industria que produzca en el país es argentina, aunque sus dueños no lo sean.
Un crecimiento económico basado mayoritariamente en compañías multinacionales nos lleva a hablar, en el mejor de los casos, de crecimiento con compensación de los perdedores.
Por tres razones vinculadas:
Toda compañía busca maximizar sus utilidades, incluyendo en ello tener los menores costos posibles, pero las multinacionales lo hacen analizando un esquema global de proveedores y de disponibilidad de trabajadores, no solo los locales. De tal manera, los eslabones de la cadena de valor que se instalan en un país como la Argentina, son solo aquellos en que el costo laboral es favorable. Esa norma fija un techo a los salarios reales. Si crecen por encima de otras opciones internacionales, a la corta o a la larga, esos trabajos desaparecen.
Complementariamente, quedan fuera del país, casi por definición, las tareas de investigación y desarrollo de las corporaciones, que son hechas en los países donde residen sus centros de decisión.
Finalmente, es claro que si las empresas son exitosas, ganarán dinero y ese dinero lo girarán a sus accionistas, perdiendo así capacidad de inversión y de consumo en el país, además de causar tensiones que a esta altura son muy grandes sobre la balanza de pagos internacionales.
La combinación de los tres factores dibuja un escenario distante del óptimo, con productividad mediocre, salarios reales con techo y problemas de inversión y de balanza de pagos.
El gobierno ha buscado compensar a los periféricos o excluidos de este sistema. Lo hizo con medidas fuertes, como la asignación universal por hijo; la recuperación de los fondos de las AFJP; la generalización de las jubilaciones y su movilidad por ley; la actualización del SMVM; la recuperación de las paritarias privadas, no en el sector público, donde es una parodia; los subsidios al transporte y los servicios. Además de eso, se ha puesto al hombro la obligación de toda la inversión en infraestructura vial, de comunicaciones, de energía, educativa y de vivienda social.
Todo en dimensiones y con alcances que ningún gobierno anterior ni se comprometió ni intentó.
El punto es que en tal esquema los fondos públicos en algún momento pasan a no alcanzar. Porque su fuente son impuestos aplicados a una economía cuya capacidad de generación de riqueza se centra más y más en la utilización de sus recursos naturales, con límites evidentes, mientras aquello que la actividad humana le pone encima tiene un horizonte restringido, por lo que se acaba de comentar.
Este no es un problema argentino, sino de todo el mundo periférico, donde las trasnacionales hegemonizan el sistema productivo. El punto es que el gobierno parece negar la existencia del conflicto, al menos con la importancia que aquí se ha señalado. Si no fuera así, hubiera instalado hace mucho tiempo la discusión sobre como se construyen actores nacionales, en sociedad con el Estado, con capacidad tecnológica de creciente autonomía, que bajen el nivel de dependencia de nuestro país.
Tan ausente está esta caracterización del escritorio de la Presidenta que se firmó un acuerdo con China, ayer festejado en el discurso, en que se logró financiación, pero para lo que es prácticamente una compra llave en mano de la rehabilitación del ferrocarril Belgrano cargas, importando vagones, locomotoras y hasta rieles y durmientes, sin una planificación previa que defina cómo hacer buena parte de esos bienes en el país. Estas son las industrias que pueden elevar la jerarquía media del trabajo argentino y se renuncia a ellas, como ha sucedido con la importación de plantas chinas para generación térmica de energía eléctrica o para extrudado de soja, renunciando a la evaluación previa de capacidades nacionales disponibles.
Esa confusión primaria, a mi criterio, produce un encadenamiento de errores económicos, que hacen más y más difícil encontrar la senda adecuada.
. Se quiere desarrollar la industria electrónica de punta y nos conformamos con plantas de ensamblado en Tierra del Fuego, bloqueando toda innovación local.
. Se cree necesario aumentar las exportaciones y para eso se pretende hacer acuerdos con Brasil para derivar a Argentina compras que hace en otras partes del mundo. Si eso sucediera, se pondrán esos productos a disposición – una vez más – de filiales locales de multinacionales.
. Se controlan importaciones empresa por empresa, llegando hasta las más pequeñas, pero no se analiza la posibilidad de fabricar en el país por más de 20 Mil Millones de dólares anuales, que se importan en buena medida porque las filiales de multinacionales así lo han decidido, repartiendo su producción en el mundo.
. Se establece un control de inflación negociando con las empresas más grandes, sin imponerles una norma concreta, lo cual ha hecho que la concentración y la dependencia aumenten. Sin embargo, el Secretario del área es considerado poco menos que un prócer moderno del modelo.
Se podría seguir, pero creo que los elementos más gruesos han sido señalados, y en todos los casos provienen de una desvalorización del efecto negativo de la dominancia multinacional y su efecto sobre los recursos que puede administrar en Estado de bienestar.
LA FORMA DE VINCULACIÓN
La democracia argentina ha dejado de ser hace tiempo lo que podríamos llamar una democracia de masas. Los actos como los de cierre de campaña de Raúl Alfonsín o Italo Luder en 1983, por no ir tan atrás como hasta la vuelta de Perón en 1973, se diría que culminaron con el acto radical peronista en que Alfonsín declaró la guerra a la inflación en 1985; con la interna Cafiero – Menem en 1988 o ya más reducido, con la interna abierta Bordón – Álvarez de 1995. Progresivamente, la ausencia de participación efectiva, ya no en las decisiones, siquiera en las opiniones; junto con el efecto “televisión” como medio de comunicación a toda hora en todo lugar, redujo la dimensión de los encuentros colectivos.
Viendo el discurso de ayer de CFK y comparando entre puntas de la memoria histórica personal, el tono y el planteo fueron similares al de Juan Perón con los montoneros el 1 de mayo en 1974 cuando los echó de la Plaza, solo que ahora usando la cadena nacional y en ese modo de comunicación impersonal a que conduce la tecnología moderna. Si se me permite una gragea personal, aquel día yo estaba del lado derecho de la Plaza, junto a los “leales” y solo atiné a sentirme profundamente triste. Con el tiempo entendí que los montoneros tenían una mala caracterización del momento político, pero más grave que eso, el viejo líder había quedado encerrado en sus reflexiones personales y también había perdido la capacidad de entender y conducir al conjunto.
El riesgo de quedar entrampado en el pequeño círculo, que en definitiva tiene una sola idea – la del centro – porque los demás creen que su obligación es actuar de eco como condición para pertenecer, es hoy mucho mayor que hace 40 años. Es mayor porque Néstor y Cristina llegaron al gobierno en términos políticamente débiles – 22% de los votos – y se abroquelaron rápidamente en su ámbito de confianza histórica. La repercusión periodística de los actos de gobierno fue el termómetro y el manejo bilateral con sus ministros, el modo de ejecutar. Nunca hubo una reunión de gabinete en nueve años; nunca hubo un documento estratégico sobre la política global; todo estuvo y está en la cabeza y la intimidad del vértice y lo que no está, es el vértice quien debe construirlo ante cada coyuntura.
La ratificación de confianza popular, con el 54% de los votos, llegó cuando Néstor había muerto y cuando la cantidad de tarea ejecutada era suficiente como para invitar a pensar que en términos generales se llegó, asumiendo como pendiente la “sintonía fina”. Si la metodología política permitió esa evolución – o al menos no la obstaculizó – ¿para qué cambiar?, se preguntará Cristina y su ámbito cercano.
El punto es que tiene su lógica estricta y bien defendible trabajar en espacios reducidos, de gran confianza, cuando se busca consolidar el poder y cuando además, se han de ejecutar un puñado de decisiones en las que se deposita mucha expectativa. Pero nos guste o no, eso construye una historia de la propia gestión. Después de nueve años hay resultados por doquier, muchos muy buenos, otros buenos y otros no tanto. La etapa del ajuste fino, aún pensando equivocadamente que ya se llegó, no puede ser nunca una etapa defensiva o justificativa de lo que se hizo, sino que requiere de la conducción una propensión analítica, que tenga en cuenta al interlocutor; que permita descubrir si éste tiene razón o ayudarlo a descubrir su error.
Las críticas no se pueden debilitar tirando sobre la mesa lo hecho. Hay que diseccionarlas con ecuanimidad, partiendo de la base que es inexorable que el interlocutor sabe que el gobierno ha hecho muchas cosas positivas; sabe del respaldo popular con que se cuenta.
Justamente, un gobierno con tal alto respaldo puede darse el lujo de ser muy analítico con la crítica, porque si de allí surgiera una corrección, eso no haría más que aumentar la credibilidad en la buena fe y el compromiso de la conducción.
Lo anterior exige una forma de participación, ya no popular, sino con los colaboradores más inmediatos, que no parece estar en la tradición del gobierno. Invito a quien haya llegado hasta acá a que busque en el pasado político de los últimos 30 años un equivalente a la descalificación que Julio de Vido hizo de Daniel Scioli por televisión la semana pasada o la reprimenda por cadena nacional de Cristina al mismo Scioli del día de ayer. Si se apela a esos mecanismos es que ni se habla en privado. No debe extrañar entonces que si Hugo Moyano hace un acto público con críticas al gobierno, como sucedió hace algunos meses, sea considerado automáticamente un opositor irredimible.
En esta lógica de interlocución al interior del espacio propio está la explicación de buena parte de los problemas políticos de diversa envergadura que arrastramos, que además se trasladan a la gestión. Entre otras cosas se trasladan, porque si alguno de los colaboradores cercanos de la Presidenta llegará a coincidir con el diagnóstico económico expuesto más arriba – estoy casi seguro que los hay – se guardarán mucho de expresarlo en un escenario donde la disidencia se confunde con ingratitud.
CONCLUSIÓN
La llave de este cofre la tiene Cristina. Si se quiere ampliar la imagen, algunos colaboradores jóvenes que cuentan con su confianza tienen algunas ganzúas que también podrían abrir el cofre. A mi criterio es imperioso abrirlo.
Para cambiar la metodología de conducción, que no se mastique hoy a Hugo Moyano, pasado a Daniel Scioli y luego a cuanto disidente o pseudo disidente aparezca. En paralelo con la necesaria apertura al diálogo, se requiere poner el modelo sobre la mesa. Tal vez no sus fines, pero seguro varios de sus medios.
O lo resolvemos entre todos o no lo resuelve nadie.
Emm/27.6.12

fuente: Propuestas Viables

marinaleda - Otras Políticas son posibles

jueves, 28 de junio de 2012

Zaffaroni: “Los medios masivos instigan permanentemente a la venganza”

Por:
Juan Ignacio Agosto y Pablo Méndez Shiff 


Raúl Zaffaroni es uno de los mayores especialistas argentinos en derecho penal y, desde hace nueve años, integra la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Es autor de numerosos libros y cuenta nada más y nada menos que con 32 distinciones Honoris Causa en su honor.


Entrevista con Raúl Zaffaroni - Parte 1
Tajante a la hora de hacer definiciones y prolífico al escribir, el profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires dialogó con INFOnews sobre la dinámica del tribunal que integra, el pluralismo existente en el Poder Judicial y hasta se animó a bosquejar algunos lineamientos para una eventual reforma constitucional. Además, respaldó la candidatura de Alejandra Gils Carbó a la Procuración General de la Nación y lamentó la salida del cargo de su amigo Esteban Righi.
INFOnews: ¿Cómo evalúa el desempeño de la actual Corte Suprema?
Raúl Zaffaroni: Yo creo que la gran virtud que tiene esta Corte es que somos siete personajes muy diferentes: con especialidades distintas, con experiencias de vida diferentes, con edades diferentes. Pese a ser tan diferentes y tener opiniones distintas en muchas cosas, no tenemos bloques. Hacemos mayoría en algunos temas unos, en otros temas otros y se nota en los fallos. No hay broncas internas, no nos hacemos zancadillas raras.
Yo integré algunos tribunales colegiados donde era muy molesto, porque empiezan las rencillas personales y llega un momento en que te perjudica o te hace muy incómodo el trabajo. Realmente si hubiese vivido una cosa así dentro de la Corte me hubiera ido hace rato ya. Tenemos nuestras diferencias de opinión y un gran respeto entre nosotros, de modo que es la primera vez que me siento cómodo en un tribunal colegiado y por eso no me fui antes. Creo que si algo hacemos que puede ser mejor que lo que hicieron otros, no lo sé, es como resultado de estas diferencias. No somos una Corte muy homogénea en lo personal, somos muy distintos.
IN: ¿La virtud esencial de esta Corte radica entonces en el grado de pluralismo interno que se ha alcanzado?
RZ: Creo que si lográsemos que todo el Poder Judicial sea plural en el sentido de un pluralismo ideológico, de un debate interno de ideas, ese es el ideal de un Poder Judicial. La imparcialidad no la tenés porque alguien es superior. No: cada juez es un ser humano, que es hincha de un cuadro, que le gusta proteger a los animales o no, que va a la panadería, que tiene todas las cosas que tenemos todos los seres humanos. Por supuesto, hay alguien que dirá: “No, los jueces de antes eran imparciales”…No. Alguien tiene sus ideas políticas, tiene su visión del mundo… es normal. Si hay alguien que es aséptico, apartidista, aideológico que se vaya al Tíbet, que no sea juez.
Entonces la única idea de obtener el grado de objetividad humanamente exigible es que tengas pluralismo interno.
IN: ¿Cuál es el grado de pluralismo existente en el  interior del Poder Judicial?
RZ: Yo creo que hay bastante pluralismo. Lamentablemente, quizá la experiencia del Consejo de la Magistratura conforme se hizo en la Constitución en la reforma del ´94, no ha dado el resultado que yo creí que iba a dar en ese momento. Debo confesar que en el ´94 creí que el resultado iba a ser distinto, que iba a fomentar ese pluralismo.
IN: Hace nueve años que está en la Corte y se manifestó en contra de la vitalidad de los cargos. ¿Cómo conjuga eso?
RZ: No es que esté en contra de los cargos vitalicios. Lo que creo es que la vitalicidad es más bien una característica monárquica que republicana. En cuanto a vitalicidad de los jueces sí, pero en cuanto a vitalicidad de los órganos supremos tengo mis dudas. La vitalicidad del procurador, por ejemplo, que es de cabeza única, no, que puede marcar la política criminal de un país. O sea, tengo mucho miedo de eso. Como tengo mucho miedo de una Corte reducida a cinco. Es nuestra historia, lo dice la ley, en su momento fue muy bueno, pero hay que tener cuidado porque son muy pocas personas para con demasiado poder.
IN: Acaba de mencionar la importancia del cargo de procurador de la Nación. ¿Cómo ve la postulación de la Alejandra Gils Carbó para ocupar ese lugar?
RZ: No la conozco personalmente. He visto su actuación en algunas causas y me ha parecido una mujer valiente, que se juega y a cuerpo gentil a veces.
IN: ¿Y cómo vivió la salida de Esteban Righi?
RZ: A Righi lo conozco hace muchísimos años, por supuesto. Cincuenta años hace que nos conocemos. No abro juicio sobre eso, lamento que haya salido de esa forma. Es lamentable, pero son cuestiones políticas y cosas que me exceden.
Raúl Zaffaroni, uno de los mayores especialistas mundiales en derecho penal e integrante de la Corte Suprema de Justicia de la Nación desde hace nueve años, sostuvo en diálogo con INFOnews que existe un uso abusivo de la prisión preventiva en la Provincia de Buenos Aires, y que esta situación “tiene un costo social enorme”. Además, señaló que “hay que tener cuidado con tirarle a la Justicia pelotas de las que deben ocuparse otros poderes del Estado”.
INFOnews: En los últimos años, se ha revertido la imagen negativa de la Justicia que gran parte de la sociedad tenía en la década del 90. ¿A qué lo atribuye?

Raúl Zaffaroni: Creo que no es la Justicia sino que la década del 90 en el país fue una catástrofe. Se hizo una publicidad donde el Estado tenía que desaparecer y quedar en su mínima expresión; el Estado tenía que servir para garantizar la soberanía del contrato por un lado y para meter presos a los delincuentes por el otro y nada más. En fin, el modelo de sociedad de 30 incluidos, 70 excluidos. A estos últimos hay que controlarlos a garrotazos y a los 30 les garantizan que nadie va a afectar sus intereses. Naturalmente que no fue sólo la Justicia: se desprestigiaron todas las instituciones del país. El “que se vayan todos” del 2001 es el resultado de todo eso. A mí no me gusta hablar de crisis moral y todas esas cosas, pero fue una crisis cultural.
Creo que hoy se revaloran las instituciones de otra manera. Hay que tener mucho cuidado con decir: “Vuelvo a creer en la Justicia”. Guarda, porque los otros poderes del Estado no pueden tirarnos a nosotros y a la Justicia en general, pelotas que tienen que jugar ellos.

IN: ¿Cuál es el peligro de que suceda eso?

RZ: Y el riesgo es que nosotros digamos que lo vamos a resolver, porque no lo vamos a resolver. Cuando le tirás problemas sociales a la Justicia, es absolutamente imposible que los resuelva. Entonces hay que tener mucho cuidado con eso porque uno puede caer en un narcisismo de decir que nosotros lo vamos a resolver y después pagamos el costo de hacerlo, porque institucionalmente no podemos. Si hay una falla en el grado de realización de un derecho social, podemos empujar un poco a los otros poderes del Estado y decirles: “Muchachos, algo tienen que hacer. No sé qué, pero algo”. Pero no podemos hacer un plan de viviendas o limpiar el Riachuelo directamente. Les puedo decir: “Empiecen a hacerlo”. Y controlar que estén ejecutando algo.


Entrevista con Raúl Zaffaroni - Parte 2
IN: ¿Cuál es el grado de acceso a la Justicia por parte de la sociedad?

RZ: Hay una cosa que es el acceso a la Justicia y otra cosa que es la salida de la Justicia (risas). En la Justicia penal no es una cuestión de acceso sino de salida. En la Justicia civil, laboral, etcétera, es una cuestión de acceso. Ahora, el problema de resolver conflictos a la gente es complejo, porque no existe en el mundo, ni podría existir porque no hay presupuesto que lo aguante, un sistema que toda la conflictividad social la pueda resolver formalmente en la Justicia. Entonces, tenés que ir definiendo cuál es el ámbito de conflictividad social que puedo abarcar y que presupuestariamente puedo resolver. Y tratar de dar el mayor acceso, jerarquizando incluso conflictos dentro de lo que se puede abarcar.

IN: Hay pequeños conflictos que se suscitan en la vida cotidiana que no son tan importantes como para alcanzar la instancia de juicio. ¿Cómo se les puede dar cauce?

RZ: En eso tenemos un defecto importante. Hay conflictos pequeños objetivamente, pero que subjetivamente son importantes, y no tenemos forma de resolverlos. Si vos vivís en la planta baja y te tiran botellas del resto de los pisos, o si el vecino te humedeció la pared, necesitaría de un sistema rápido de resolución del conflicto y no disponemos de eso. En la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires se prevé pero nunca se hizo, que son los tribunales de vecindad que puedan resolver en forma rápida y práctica los conflictos. Eso desgraciadamente no lo tenemos, lo cual es una fuente de conflicto que por ahí termina en lo penal o dándole un garrotazo a otro y que tiene que resolverse de manera más expeditiva digamos.

IN: Como los conflictos entre personajes de la farándula, por ejemplo.

RZ: No es sólo la farándula; a veces los políticos también. Es un buen escenario sacarse una foto en las columnas de Tribunales y todas esas cosas. Y se sabe que tampoco se van a llegar a nada con algunas de esas denuncias, pero esas son las reglas del juego. Hay denunciantes crónicos; una denuncia de un denunciante crónico no se le niega a nadie, es como un vaso de agua.

Estereotipos, penas y sistema carcelario

IN: Desde los medios masivos de comunicación, se habla de un crecimiento de la delincuencia juvenil. ¿Coincide con esa visión?

RZ: No hay datos de la realidad que avalen eso. Realmente, los delitos cometidos por menores en general no son graves. Me refiero a homicidios. Si tomamos la franja etaria de homicidas, hay muchos más veteranos que niños.

IN: ¿Y por qué prende ese discurso mediático?

RZ: Prende por estereotipo. Siempre hay que inventar un chivo expiatorio, siempre hay que inventar un enemigo. Si tenés el terrorista, bueno... Hace cuarenta años era el pibe de pelo largo, barba y que fumaba un porro y que era un subversivo. Y ahora es el pibe de barrios precarios. ¿Cómo te lo hacen? Te muestran un pibe de barrio precario que hizo una barbaridad, al lado te muestran otro que se le parece, tomando cerveza. “Este todavía no lo hizo”. Es el mismo criterio del genocidio. En el genocidio pasa lo mismo: ¿por qué mato a todos los otros? Porque son iguales y todavía no lo hicieron.

IN: La provincia de Buenos Aires es el distrito con mayor cantidad de presos por habitante, con un sistema carcelario desbordado. ¿Qué se podría hacer ante este escenario?

RZ: La provincia de Buenos Aires tiene que reducir el número de presos y el número de presos provisorios. Hay que ver cuáles son presos preventivos y cuáles son presos preventivos que se puedan excarcelar porque no implican un peligro; no se puede generalizar. Se asusta a los jueces con juicios políticos y como resultado hay prisión preventiva para todo el mundo. No vas a tener nunca presupuesto para tener en condiciones dignas a una cantidad masiva de gente que obviamente no creo que tenga necesidad de prisión preventiva. ¿Será que se necesita realmente una prisión preventiva en esa dimensión? ¿O están metiendo prisión preventiva simplemente para que no les hagan juicio político? Tiene un costo social enorme, además, porque una prisión preventiva es de alguna manera una pena, con lo cual estás deteriorando a un sujeto gratuitamente si la estás usando abusivamente. Y creo que hay un uso abusivo.

IN: ¿En qué casos, por ejemplo?

RZ: Si excarcelo a alguien que da cheques sin fondo, llega a su casa y mata al vecino, bueno, yo no tengo la culpa. Ahora, si lo tengo preso porque amenazó a la mujer y lo largo para que vuelva a la casa y mate a la mujer, es otra cosa. Cuidado, distingamos una cosa de otra. Hay que ser prudente en eso.

IN: Si hay tantos presos en el sistema, ¿por qué hay sectores que sostienen que los castigos son pocos y leves?

RZ: Si te están permanentemente todos los medios masivos de comunicación instigando a la venganza, la gente percibe que no hay penas. Y hay penas, altas penas. Las veo todas las semanas. La pena cumple una función canalizadora de un sentimiento vindicativo que es emocional y que es inevitable. Te cuentan que mataron a un nene y tenés ganas de reventarlo al tipo. Bueno, canalizá eso más o menos de alguna manera que no sea tan bruta.

fuente: INFONEWS