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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...
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miércoles, 21 de noviembre de 2012

ISRAEL ABRIÓ OTRA VEZ LAS “PUERTAS DEL INFIERNO”


por Robert Fisk

ISRAEL ABRIÓ OTRA VEZ LAS “PUERTAS DEL INFIERNO” EN EL MEDIO ORIENTE, Y YA NO SIRVEN LOS VIEJOS CLICHÉS PERIODÍSTICOS
 Ya sea “ataques aéreos quirúrgicos”, “eliminar el terror” o “terror cibernético”, el hedor de la hipocresía lo cubre todo


Robert Fisk. The Independent,
18 de noviembre, 2012.  Traducido por Silvia Arana

Terror, terror, terror, terror, terror. Otra vez. Israel va a “eliminar el terrorismo palestino” -lo que dice estar haciendo, sin éxito, desde hace 64 años- mientras Hamás, lo más nuevo en milicias “palestinas” mórbidas, anuncia que Israel “abrió las puertas del infierno” al asesinar a su líder militar Ahmed al-Yabari.
 Hezbolá anunció repetidamente que Israel “abrió las puertas del infierno” al atacar el Líbano. Yasser Arafat, que primero fue un súper terrorista, después un súper estadista -luego de capitular en los jardines de la Casa Blanca- y luego, se convirtió nuevamente en un súper terrorista cuando se dio cuenta de que lo habían engañado en Camp David; él también se refirió a las “puertas del infierno” en 1982.
 Y nosotros, periodistas, escribimos como los osos de circo, repitiendo los clichés que hemos usado en los últimos 40 años. El asesinato del Sr. Yabari fue un “ataque selectivo”, hubo un “ataque aéreo quirúrgico” -como los “ataques aéreos quirúrgicos” de Israel que mataron casi 17.000 personas en su mayoría civiles en Líbano en 1982; 1.200 libaneses, en su mayoría civiles en 2006; o los 1.300 palestinos, en su mayoría civiles, en Gaza, en 2008-2009; o la mujer embarazada y su bebé asesinados por un “ataque aéreo quirúrgico” en una casa de Gaza ayer (17 de noviembre). Al menos, Hamás a sus cohetes Godzilla no les pretende dar el atributo de “quirúrgicos”. El objetivo es matar israelíes -hombres, mujeres o niños.
 El mismo objetivo verdadero de los ataques israelíes en Gaza. Pero eso no se puede decir, porque si lo haces, eres acusado de ser un nazi antisemita; prácticamente un demonio, torcido, diabólico y asesino similar al movimiento de Hamás, con el cual -por favor no mencionar esto- Israel negoció de buen agrado en los ochenta. En ese momento, Israel auspiciaba a ese grupo en la lucha por el poder en Gaza para desplazar al súper terrorista Arafat. En Gaza, la nueva tasa de cambio de muertes palestinas por israelíes es de 16:1. Subirá, por supuesto. La tasa de cambio en 2008-2009 fue de 100:1.
 Y también creamos mitos. La última guerra israelí en Gaza tuvo un éxito tan rotundo -”eliminando el terror”, por supuesto- que las unidades de élite fueron incapaces de hallar a su propio soldado capturado, el que entregado a Israel el año pasado por el mismo Sr. Yabari.
 El Sr. Yabari, según Associated Press, era el “Líder No 1 en las sombras”. Pero, si hubiera estado en “las sombras”, ¿cómo podríamos saber su fecha de nacimiento, detalles de su familia, que pasó años encarcelado por Israel y que en esa época pasó de ser miembro de Fatah a Hamás? Entonces, ya que tocamos el tema, la cárcel israelí no hizo que el Sr. Yabari se volviera pacifista, ¿no? Bueno, no lloremos por él entonces; fue un hombre que vivió con la espada en la mano y murió por la espada, un destino que, por supuesto, no perturbará a los guerreros israelíes de la fuerza aérea mientras asesinan civiles en Gaza.
 Washington apoya el “derecho de Israel a defenderse”, luego proclama una neutralidad espuria -como si las bombas que Israel lanza sobre Gaza no vinieran de EE.UU., como los cohetes Fajr-5 vienen de Irán.
 Mientras tanto el patético William Hague dice que Hamás es el “responsable principal” de la última guerra. Pero no hay evidencia de que esto sea así. Según el Atlantic Monthly, el asesinato de un palestino con problemas mentales que vagabundeaba por la frontera con Israel puede haber marcado el comienzo de la última guerra. Otros sospechan que el asesinato de un pequeño niño palestino puede hacer sido el elemento de provocación. Este niño fue asesinado por los israelíes cuando un grupo armado de palestinos trataba de cruzar la frontera y fue confrontado con los tanques israelíes. Si esto último fuera cierto, serían hombres palestinos armados -y no miembros de Hamás- quienes habrían iniciado los enfrentamientos.
 Pero, ¿no hay nada que pueda parar este absurdo, esta guerra de porquería? Cientos de cohetes cayeron sobre Israel. Es cierto. A los palestinos, Israel les robó miles de acres de tierra  -para los judíos y para ellos nada más- de Cisjordania. Ni siquiera ha quedado tierra suficiente para un estado Palestino.
 Borrar las dos últimas oraciones, por favor. En este escandaloso conflicto solo hay buenos y malos: Israel se adjudicó a sí mismo el rol del bueno con el aplauso de los países occidentales (los que luego se preguntan por qué tantos musulmanes no tienen ninguna simpatía por los occidentales).
 El problema, extrañamente, es que las acciones de Israel en Cisjordania y el sitio israelí de Gaza lo acercan a un evento -sobre el cual Israel proclama diariamente su temor de que suceda: el peligro de la destrucción de Israel.
 Con la batalla de los cohetes -en la que no hay que olvidar los Fajr-5 ni los drones de Hezbolá- aparece un nuevo escenario bélico. Ya no se trata de tanques israelíes cruzando la frontera libanesa ni la de Gaza. Se trata de cohetes y drones de alta tecnología y ataques cibernéticos -o “terrorismo cibernético”, en el caso que sea realizado por musulmanes- y los restos humanos que quedan a la vera del camino serán incluso menos relevantes de lo que han sido en los últimos tres días.
 La “primavera árabe” continúa por su propio camino: sus líderes van a tener que acoplarse al sentir público. Igual, me parece, tendrá que hacer el pobre Rey Abdalá de Jordania. La payasada de Estados Unidos por la “paz” , tomando partido por Israel, ya ni amerita una reacción de los árabes. Y si Benjamin Netanyahu creyera que el arribo de los primeros cohetes Farj debe ser contestado con  un ataque israelí contra Irán, y si luego, Irán respondiera -y quizás EE.UU. también- y si se sumara Hezbolá- y Obama se involucrara en otra guerra Occidente versus Musulmanes, ¿qué sucedería?
 Bueno, Israel pedirá un alto el fuego, como lo hace de rutina en las guerras contra Hezbolá. Pedirá una vez más el apoyo incondicional de Occidente en su lucha contra el mal en el mundo, incluido Irán.
 ¿Y por qué no aplaudir el asesinato del Sr. Yabari? Por favor, olvídense de que los israelíes negociaron, con el servicio secreto alemán como mediador, con el mismo Sr. Yabari, hace menos de 12 meses. No se puede negociar con “terroristas”, ¿no es cierto? Israel llamó a este último baño de sangre Operación Pilar Defensivo. Más se parece a un Pilar de Hipocresía.


fuente: LALINEADEFUEGO
the independent 

lunes, 19 de noviembre de 2012

DEBEN LOS MINISTROS DEL AMBIENTE ESCUCHAR A LAS PIEDRAS?

 

 

por Eduardo Gudynas


Muchas veces se ha celebrado que los ministros de Economía “escuchan” al mercado. Esta era una virtud muy apreciada en tiempos de reformas neoliberales, casi una sensibilidad milagrosa, que solo se encontraba en unos pocos privilegiados que podían comprender los “mensajes” que emitía el mercado. Y actuaban en consecuencia; no sólo eso, sino que defendían sus acciones alertando que habían “escuchado” lo que el mercado tenía para decir.
 En casi todos los países se podía encontrar al menos un ministro de Economía que supo escuchar esos mensajes del mercado. Ejemplos muy conocidos han sido Pedro Pablo Kuczynski en Perú, Domingo Cavallo en Argentina (bajo las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa), Sergio de Castro (el padre de las reformas de mercado Chilenas aplicadas por A. Pinochet). En cada país se puede encontrar con cierta facilidad uno de esos ejemplos.
Más común son los pedidos de “escuchar al pueblo”. Se entiende que es una tarea que intentan el presidente y varios ministros, desde el de Trabajo al de Educación. En algunas ocasiones, un ministro o incluso el presidente, sostiene que está respondiendo las indicaciones del pueblo. Sólo ellos, y únicamente ellos, serían los intérpretes certeros de las coincidencias populares. Esa increíble confianza la expresan tanto algunos presidentes, como unos cuantos académicos y analistas que les apoyan (entre los que mas me sorprenden está Cristina Fernández de Kichner, y por detrás, Ernesto Laclau, con su teoría del populismo).
Pero a pesar de esas supuestas capacidades, son muchos más los que desde ese pueblo repiten una y otra vez que no se los escucha.
Por momentos esta contradicción pasa desapercibida: hay ministros de Economía que aseguran encontrar mensajes en una entelequia como el mercado, y se los festeja; pero en otros ministerios no logran comprender los reclamos ciudadanos, a pesar que son presentados por personas, individuos concretos, que se expresan directamente en nuestros propios idioma. ¿Cómo es posible que se pueda “escuchar” al mercado, pero no se entiende lo que dice la gente?
Frente a este estado de cosas, me parece indispensable dar un paso más, y me pregunto: ¿a quiénes debe escuchar un ministro del Ambiente? Muchos dirán que debe atender a las comunidades locales que sufren por los impactos ambientales. Eso es cierto, pero la respuesta es insuficiente. Es que un ministro del Ambiente tiene una tarea que no se repite en otras secretarías: debe asegurar la protección de la Naturaleza. Por lo tanto, también debe escuchar y comprender los mensajes que provienen de nuestro marco natural. Debe escuchar los mensajes de las plantas, animales y rocas.
Desafortunadamente, en América del Sur, varios ministros del Ambiente ya no saben escuchar a la Naturaleza, tampoco atienden mucho a lo que les dice la gente, pero, por el contrario, prestan mucha atención al mercado. Justifican sus decisiones de acuerdo a razones económicas, como los beneficios en exportaciones o inversiones.
En estas situaciones se expresa una confusión sustancial. El mandato de un ministro del ambiente no es atender las necesidades del mercado, sino que su deber es proteger la Naturaleza. Una analogía deja esto más en claro: un ministro de salud público, está para asegurar la salud y bienestar de la población, no para elevar la tasa de ganancias de las empresas farmacéuticas o los hospitales privados. De la misma manera, un ministro del ambiente debe salvaguardar la “salud” de los ecosistemas, y no los rendimientos económicos empresariales.
Todo ministro del Ambiente debería escuchar a la Naturaleza, y eso es especialmente necesario en América Latina, donde contamos con viejas tradiciones que una y otra vez han dejado en claro que saben entender lo que dicen rocas, plantas y animales. Me pregunto si los actuales ministros del Ambiente, ¿saben escuchar a las rocas? ¿Están dispuestos a aprender a entenderlas?.
Algunas secciones del presente artículo se publicaron en mi columna en el diario La Primera (Perú), el 1 de noviembre de 2012 – ver…

 fuente: lalineadefuego

miércoles, 24 de octubre de 2012

MAS MAÑAS DEL PENTÁGONO.

 

por Raúl Zibechi

La Jornada <www.jornada.unam.mx


La concentración de poder se ha convertido en la tendencia global más importante en los recientes 50 o 100 años. En este proceso, el poder militar juega un papel decisivo, aunque el pensamiento crítico se ha concentrado, quizá excesivamente, en el poder económico, sin visualizar que es el poder duro el que asegura la continuidad de la acumulación de capital.
Hace siglo y medio Karl Marx destacó en una carta a Federico Engels (25 de septiembre de 1857) la importancia del ejército en el desarrollo económico, en las innovaciones técnicas y como precursor de la división del trabajo en la industria, concluyendo que “la historia del ejército muestra (…) la conexión entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales”.
El historiador William McNeill, en su magnífica obra La búsqueda del poder, nos advierte que para estudiar el macroparasitismo entre las poblaciones humanas (que podría ser asimilado al imperialismo), deben estudiarse en especial los cambios en los tipos de equipamiento empleados por los guerreros.
Fiel a su más conocido trabajo, Plagas y pueblos, sostiene: Las alteraciones en el armamento se parecen a mutaciones genéticas de microrganismos en el sentido de que pueden, cada tanto, abrir nuevas zonas geográficas de explotación, o destruir antiguos límites mediante el ejercicio de la fuerza dentro de la propia sociedad que los cobija. Nada más parecido a una historia de la conquista de América.
La carrera de armamentos ultra sofisticados que lleva adelante Estados Unidos, seguido de lejos por un puñado de emergentes, parece estar buscando esas mutaciones a las que alude McNeill, para asegurar y ensanchar la brecha de poder de los más poderosos respecto del resto de la humanidad. La ciberguerra en curso y algunas armas especiales, como el avión supersónico capaz de volar a 20 veces la velocidad del sonido que está desarrollando la estadunidense DARPA (Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa), forman parte de esa ambición de poder.
El reciente discurso de Leon Panetta, secretario de Defensa de Estados Unidos, pronunciado el 11 de octubre en el portaviones Intrepid, convertido en museo anclado en Nueva York, estuvo íntegramente dedicado a la ciberguerra. Anunció que su país está viviendo un momento pre 11 de septiembre ya que los atacantes están tramando un ataque. Acusó directamente a China, Rusia e Irán.
Esta vez Panetta no mencionó el terrorismo como fuente de posibles agresiones, sino un probable ataque cibernético perpetrado por Estados-nación que perpetrarían un ciber Pearl Harbor. Exigió que se apruebe pronto la Ley de Seguridad Cibernética que otorga al Pentágono poderes extraordinarios en relación a la ciberseguridad. Omitió decir, y este es el punto clave, que su departamento está preparado para lanzar el primer golpe (contra Irán o Venezuela), algo difícil de demostrar en una guerra inmaterial, pero con cuantiosos daños materiales.
Panetta también habló de ciberguerra el 8 de octubre en Punta del Este, en la décima Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas. Llegó con un documento de 12 páginas titulado La política de defensa para el hemisferio Occidental, con el que pretendió delinear la estrategia militar del Pentágono con base en enfoques innovadores, económicos y con una mínima huella.
Se enfrentó con varios ministros de Defensa de la Unasur, aunque contó con el apoyo entusiasta de Chile –que se encargó de elevar las propuestas previamente negociadas con el Pentágono– y de Colombia, sus aliados sudamericanos. No pudo impedir que Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Surinam y Venezuela se negaran a aceptar un sistema de asistencia humanitaria coordinado por militares, mientras que Guyana y Uruguay se abstuvieron. Tuvo que tragar el apoyo mayoritario a la soberanía argentina de las islas Malvinas (sólo Estados Unidos y Canadá votaron en contra).
Los países de la región aún no están en condiciones para poner en pie un sistema de defensa colectivo y autónomo, pero avanzan en la desarticulación de las iniciativas del Pentágono. Días antes de la conferencia, el Ministerio de Defensa de Uruguay desarticuló lo que hubiera sido una nueva base dormida en el centro del país, junto al único aeropuerto internacional fuera de la franja costera.
El proyecto consistía en la construcción de apenas un barracón, pero el modo de operar es significativo. Fue elaborado por el Comando Sur y propuesto directamente a las fuerzas armadas uruguayas, con financiamiento estadounidense y con la excusa de capacitar frente a desastres naturales, pero sin consultar al Ministerio de Defensa. De haberse concretado, supondría otorgarle la llave del país a Estados Unidos con la excusa de la capacitación humanitaria (Brecha, 12 de octubre de 2012).
Días atrás, militares uruguayos participaron en ejercicios en Florida, sede del Comando Sur, pasando por encima de las autoridades civiles, que suelen enterarse cuando los militares ya están volando. Situaciones muy similares suceden en Argentina, no así en Brasil y Venezuela. El Pentágono negocia directamente con los militares, como si se tratara de TLC entre las fuerzas armadas. La desarticulación de este modo subversivo de operar generó malestar diplomático en Montevideo y en Buenos Aires, donde también cortaron las alas del grupo militar de Estados Unidos en Argentina.
El Consejo de Defensa Sudamericano de la Unasur aún no pudo concretar su doctrina para una defensa regional coordinada. Cada paso adelante cuesta meses y arduas negociaciones, mientras la potencia que nos considera su patio trasero sigue desarrollando la capacidad para proyectar poder y fuerza, como dijo Panetta.
Sin embargo, la ofensiva lanzada en Punta del Este chocó con la oposición de un grupo de países que no están dispuestos a dejarse imponer las políticas que Washington ensaya desde hace medio siglo, como le dijo el ministro brasileño Celso Amorim al jefe del Pentágono.

fuente: La Línea de Fuego