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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...
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sábado, 22 de marzo de 2014

EL PERONISMO SEGÚN EL DESCAMISADO...

(editorial de anoche en "EL DESCAMISADO")

 

21 de Marzo de 2014 a la(s) 15:21
El nominalismo es una escuela filosófica que planteaba   el poder que concitaba la capacidad de  ponerle nombres a las cosas . La historia argentina contemporánea parece darle la razón , por lo menos en lo que al peronismo concierne . La batalla cultural por su sentido,  es de primer orden , aún que se pretenda presentársela como una simple disputa intrapartidaria. Aquel que pueda determinarse como "El Peronismo" ,  es quien trazará los vínculos del poder en el pais . La irrupción del peronismo  marca un antes y un después en la historia  . Su llegada al centro del poder político estatal , impregnó al país con su proyecto de transformación llegando a todas las aristas de la vida nacional . Su aparición le dió una nueva textura al poder , lo bajó del olimpo oligárquico y lo hizo plebeyo ....alcanzable , desde ese momento aquel proceso aluvional transformó las hojas , a veces el tronco y hasta la savia del poder local ...aún que sus raíces no terminan de penetrar la dureza de la piedra estrcturada que significan tantos años de colonialismo y cipayismo . En una mala lectura , tanto por derecha y por izquierda muchas veces se extendieron certificados de defunción del peronismo , pero al andar se dieron cuenta que el peronismo no era lo que sus categorizaciones importadas , ni sus gurúes rentados vaticinaban , ....si no que ya se había echo resistencia  por su capacidad de ser y se convirtió el lo que Cooke definió como "el hecho maldito de un pais burgués". El 24 de marzo de 1976 fuimos testigos de un nuevo y feroz intento por implantar las condiciones que nos devolverian a la dependencia y el entreguismo  , la vieja consigna del almirante Rojas , cuando sentenció aquello de...."(acabaremos con el peronismo cuando acabemos con las chimeneas") tuvo como telón de fondo 30 000 compañeros desaparecidos y la implantación del miedo y el terror  a toda la sociedad ,  hiriendo de muerte al proyecto originario . Con los fantasmas de las disputas intestinas ,,el vaciamiento ideológico y una estructura que queda en manos de oscuros personajes se pierde por primera vez una elección libre y limpia , y así se completó la pérdida del caracter contestatario ,movimentista y morocho  , para convertirse en un partido liberal mas . Luego llegó Menem aprovechando la  inacapacidad radical para manejar los conflictos ,  y gran parte de la estructura partidaria acompañó el viraje del riojano . La llegada de Nestor Kirchner pone en crisis a ESE peronismo , enarbola banderas olvidadas , se enanca en demandas populares , retoma su propia historia y suma otras que habian sido ajenas , e interpela al pueblo para la construcción de una sociedad mas justa .  Y llegaron los jóvenes , por miles , y se recuperó la política como herramienta de transformación . Hoy el enemigo sabe que la disputa central es clausurar esta etapa de peronismo transformador . Se trata como deciamos al principio " EL QUE SE DETERMINE COMO PERONISMO"  es quien trazara los vínculos del poder . Y pacientemente en una acción de pinzas nos acosan con un ex que sale a cruzar desde afuera y otro enquistado que  es un tibio "NI"  eterno. Por eso es una disputa material ,  de candidatos y fórmulas,   de dar debates y combates profundos sobre la patria que soñamos y las herramientas para lograrlo .Hay quienes  desde el progresismo (yo creo que ingenuamente), plantean que el peronismo ya es pasado y que el kirchnerismo surge como un peronismo de buenos modales sin cargas ni contradicciones históricas . Para ese pensamiento tambien hay una respuesta de Cooke ........dijo , "el peronismo será parte de cualquier revolución real ,el peronismo no desaparecerá por SUSTITUCIÓN  si no mediante superación dialéctica , es decir NO NEGÁNDOSELO SINO INTEGRANDOLO EN UNA NUEVA SÍNTESIS".   Esta... es mi humilde opinión en lo que muchos se devanan los sesos para definir al PERONISMO.................música y ya volvemos.........................


Fuente: face

jueves, 17 de octubre de 2013

17 de octubre de 1949: Discurso de Eva Perón en la Plaza de Mayo



Mis queridos descamisados de ayer y de hoy, mañana y de siempre:
A todos ustedes, que comprendieron en la hora decisiva que peligraba el destino de la Patria y jugaron su vida para que triunfara la justicia, a ustedes, que rescataron al coronel Perón de las garras del odio y con amor encendieron el impulso y alientan todavía su fuerza aglutinante que transformó la Patria con asombro del mundo.
Es el amor de ustedes el que floreció en el rescate hace cuatro años. Hace cuatro años desde este mismo balcón, bajo este mismo pedazo de cielo y frente a esta misma multitud del pueblo, se consagró un hombre, nuestro querido Coronel Perón.
Hoy, y por siempre sea, vuelve a vivirse la jornada gloriosa, que queda incorporada a la historia de la Patria como clásica definición de la argentinidad. Hace cuatro años esta histórica plaza se reencontraba en sus ansias de justicia, en sus anhelos de bienestar, en su firme determinación de libertad. Hace cuatro años, mis queridos descamisados, se reencarnaba el grito del Cabildo, con sostén de pueblo, al amparo de una voluntad también firme, que es la voluntad de nuestro pueblo argentino. Desde estos mismos balcones, el líder asomaba como un sol, rescatado por el pueblo y para el pueblo, sin más armas que sus queridos descamisados de la Patria, retemplados en el trabajo.
Este es el origen puro de nuestro Líder. Es necesario decirlo y destacarlo. No salió de las combinaciones de un comité político. No es el producto del reparto de las prebendas. No supo, no sabe, ni sabrá nunca de la conquista de las voluntades, sino por los caminos limpios de la justicia.
Esa es la raíz de la razón de ser del 17 de Octubre. Esa es su partida de nacimiento.
Nació en los surcos, en las fábricas y en los talleres. Surge de lo más noble de la actividad nacional.
Fue concebido por los trabajadores en el trabajo y su desarrollo contempla sus aspiraciones también en el trabajo. El 17 de octubre, mis queridos descamisados, es una aspiración, es un canto hecho ya realidad.
Estamos en una obra que nada ni nadie podrán detener. Ya he tenido oportunidad de decir, ¡dentificada con el líder, que el peronismo no se aprende ni se proclama, se comprende y se siente. Por eso es convicción y es fe. Por eso, también, no importan los rezagados del despertar nacional. Yo no deseo, no quiero para el peronismo, a los ciudadanos sin mística revolucionaria. Que no se incorporen, que queden rezagados, si no están convencidos. El que ingrese, que vuelque su cabeza y su corazón sin retaceos, para afrontar nuestras luchas, que siempre habrán de terminar en un glorioso 17 de Octubre. Pero en nuestro movimiento no tiene cabida el interés y el cálculo. Marchamos con la conciencia hecha justicia que reclama la humanidad de nuestros días.
Peronismo es la fe popular hecha partido en torno a una causa de esperanza que faltaba en la Patria.
Hace poco tiempo, para definir mi condición de peronista, expresé: Luchamos por la Independencia y la soberanía de la Patria, por la dignidad de nuestros hijos y de nuestros padres, por el honor de una bandera, por la felicidad de un pueblo escarnecido y sacrificado en aras de una avaricia y un egoísmo que no nos han traído sino dolores y luchas estériles y destructivas.
Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista.
Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal y por apasionada solidaridad y gratitud a mi pueblo, vivificado y actuante otra vez por el renacimiento de sus valores espirituales y la capacidad realizadora de su jefe, el General Perón.
Esta es la definición de un peronismo auténtico, que tiene su raíz en la mística revolucionaria.
Esta es la definición del peronismo del 17 de Octubre de 1945, sin otro interés, sin otro cálculo, sin otra proyección que el bienestar de la Patria, traducido en el bienestar de los trabajadores en sus múltiples actividades.
Yo invito al pueblo a meditar sobre el significado, sobre la honda proyección del 17 de Octubre. Es la única, la auténtica, la definitiva revolución popular que se opera en nuestro pueblo. Una revolución histórica se justifica cuando sus causas sociales, políticas y económicas las determinan.
Y ahí está la justificación de la revolución histórica del 17 de Octubre. Fue determinada por causas sociales, políticas y económicas. En lo social, el abandono total de la justicia, con el enquistamiento de los privilegios y la explotación del trabajador. En lo político, con la sistematización del fraude en favor de los partidos que se turnaban en el Gobierno o se lo quitaban mutuamente según el menor o mayor apoyo de los intereses en juego y en lo económico, el entreguismo y la venta del país, surgidos de sus reyertas.
Contra ello, y para destruir ese estado de cosas, el pueblo rescató a su Líder y lo ubicó en este balcón el 17 de octubre de 1945.
Cumplo una obra eminentemente peronista, que se inspira en la doctrina del General Perón y tiene como fundamento y base los principios sociales que arrancan del 17 de octubre. Toda mi acción está dirigida a los trabajadores de la Patria y a interpretar el pensamiento y el sentimiento del General Perón, con quien trato de colaborar en su incansable labor en favor del pueblo que él tanto ama. No creo que mis actividades para mitigar el dolor de los necesitados puedan constituir un mérito. Por el contrario, lo interpreto como un deber de quien puede hacerlo.
Quiero ahora destacar la enorme satisfacción que me produce auscultar esta perfecta unidad entre el pueblo y el General Perón. Hecho nuevo que también tiene su origen en el 17 de octubre. Movidos, dinamizados por idénticos anhelos y las mismas aspiraciones, el pueblo y su Líder forman hoy una unidad indestructible, que consolidan y ensanchan el camino del  movimiento peronista.
De nada valdrá, entonces, el mezquino retaceo de los rezagados y los resentidos.
Felizmente para nosotros, en nuestra historia los luchadores siempre han sido los más, y los rezagados los menos. El pueblo, en todas sus etapas, marchó a la cabeza de las minorías acomodaticias y alcanzó sus objetivos comunes siempre que encontró un conductor capaz de señalarle los caminos y de unificar sus energías populares, evitando su dispersión. Y abandonó a los costados del sendero, como se abandona a lo inútil, a los cobardes incapaces de colaborar en la grandeza de la Patria. Sólo así fue posible nuestra Independencia, uniendo la consecuencia y la combatividad de los sectores más populares de la población a los anhelos y a la conciencia de los hombres de Mayo. Sólo así fue posible la epopeya de la guerra por la liberación de medio continente, cuando los gauchos, los descamisados, siguiendo la alta inspiración sanmartiniana llevaron la bandera de la libertad y autodeterminación a las playas del Pacífico. Y sólo así fue posible nuestra segunda y definitiva liberación, cuando los trabajadores argentinos, unidos en un solo bloque alrededor del Coronel Perón, proclamaron, en un día como hoy y en este histórico lugar, que sus viejos enemigos, la oligarquía y el imperialismo, ya no tenían nada que hacer en esta nueva Argentina, otra vez en marcha porque había encontrado su conductor.
Ya saben los descamisados que la bandera peronista no será jamás arriada. Los cientos de miles de corazones que hoy palpitan en esta plaza histórica, constituyen el símbolo de la lealtad. Por eso, con ese nombre, se ha denominado el 17 de Octubre “Día de la Lealtad” porque encarna la lealtad de un pueblo para con su Líder, día de la lealtad entre hermanos de una misma causa que marchan seguros de su fuerza y de su destino.
El 17 de Octubre, compañeros, ya está definitivamente incorporado a la historia de la Patria por voluntad soberana de su pueblo. Se cierra y comienza una nueva etapa de la vida argentina que transforma fundamentalmente su fisonomía social, política y económica.
Por eso, el Líder de los argentinos, nuestro glorioso General Perón, puede hoy afirmar, con razón y orgullo, al mundo entero, desde el Preámbulo de la Nueva Constitución Argentina, que formamos “una Nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana”.
Por eso todo el pueblo está de pie, observa, vigila y hace de la lealtad su culto, su ley y su bandera. Lealtad que hace temblar la plaza histórica en la noche del rescate; lealtad que se hará justicia con su propia mano el día de la traición; lealtad que sólo pueden sentir los que quieren a la Patria y no se venden al oro extranjero; lealtad de dos amigos que juntos forjaron el destino de la Patria y el fervor del pueblo que los sigue; lealtad de todo un pueblo que siente que en su alma no cabe la traición, y cuando la sospecha pasa como una sombra hay un solo grito:
“¡La vida por Perón!”


[Texto gentileza de historiadelperonismo.com y de Roberto Maffeis]

fuente :ADR

el día en que esta Argentina nació...





 
"Trabajadores: hace casi dos años dije desde estos mismos balcones que tenía tres honras en mi vida: la de ser soldado, la de ser un patriota y la de ser el primer trabajador argentino. Hoy a la tarde, el Poder Ejecutivo ha firmado mi solicitud de retiro del servicio activo del Ejército. Con ello, he renunciado voluntariamente al más insigne honor al que puede aspirar un soldado: llevar las palmas y laureles de general de la Nación. Ello lo he hecho porque quiero seguir siendo el coronel Perón, y ponerme con este nombre al servicio integral del auténtico pueblo argentino. Dejo el sagrado y honroso uniforme que me entregó la Patria para vestir la casaca de civil y mezclarme en esa masa sufriente y sudorosa que elabora el trabajo y la grandeza de la Patria.
Por eso doy mi abrazo final a esa institución, que es el puntal de la Patria: el Ejército. Y doy también el primer abrazo a esa masa grandiosa, que representa la síntesis de un sentimiento que había muerto en la República: la verdadera civilidad del pueblo argentino. Esto es pueblo. Esto es el pueblo sufriente que representa el dolor de la tierra madre, que hemos de reivindicar. Es el pueblo de la Patria. Es el mismo pueblo que en esta histórica plaza pidió frente al Congreso que se respetara su voluntad y su derecho. Es el mismo pueblo que ha de ser inmortal, porque no habrá perfidia ni maldad humana que pueda estremecer a este pueblo, grandioso en sentimiento y en número. Esta verdadera fiesta de la democracia, representada por un pueblo que marcha, ahora también, para pedir a sus funcionarios que cumplan con su deber para llegar al derecho del verdadero pueblo.
Muchas veces he asistido a reuniones de trabajadores. Siempre he sentido una enorme satisfacción: pero desde hoy, sentiré un verdadero orgullo de argentino, porque interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria. Hace dos años pedí confianza. Muchas veces me dijeron que ese pueblo a quien yo sacrificara mis horas de día y de noche, habría de traicionarme. Que sepan hoy los indignos farsantes que este pueblo no engaña a quien lo ayuda. Por eso, señores, quiero en esta oportunidad, como simple ciudadano, mezclarme en esta masa sudorosa, estrecharla profundamente en mi corazón, como lo podría hacer con mi madre. (En ese instante, alguien cerca del balcón le gritó: ¡un abrazo para la vieja!) Perón le respondió: Que sea esta unidad indestructible e infinita, para que nuestro pueblo no solamente posea una unidad, sino para que también sepa dignamente defenderla. ¿Preguntan ustedes dónde estuve? ¡Estuve realizando un sacrificio que lo haría mil veces por ustedes! No quiero terminar sin lanzar mi recuerdo cariñoso y fraternal a nuestros hermanos del interior, que se mueven y palpitan al unísono con nuestros corazones desde todas las extensiones de la Patria. Y ahora llega la hora, como siempre para vuestro secretario de Trabajo y Previsión, que fue y seguirá luchando al lado vuestro para ver coronada esa era que es la ambición de mi vida: que todos los trabajadores sean un poquito más felices.
Ante tanta nueva insistencia, les pido que no me pregunten ni me recuerden lo que hoy ya he olvidado. Porque los hombres que no son capaces de olvidar, ni merecen ser queridos y respetados por sus semejantes. Y yo aspiro a ser querido por ustedes y no quiero empañar este acto con ningún mal recuerdo. Dije que había llegado la hora del consejo, y recuerden trabajadores, únanse y sean más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse nuestra hermosa Patria, en la unidad de todos los argentinos. Iremos diariamente incorporando a esta hermosa masa en movimiento a cada uno de los tristes o descontentos, para que, mezclados a nosotros, tengan el mismo aspecto de masa hermosa y patriótica que son ustedes.
Pido, también, a todos los trabajadores amigos que reciban con cariño éste mi inmenso agradecimiento por las preocupaciones que todos han tenido por este humilde hombre que hoy les habla. Por eso, hace poco les dije que los abrazaba como abrazaría a mi madre, porque ustedes han tenido los mismos dolores y los mismos pensamientos que mi pobre vieja querida habrá sentido en estos días. Esperamos que los días que vengan sean de paz y construcción para la Nación. Sé que se habían anunciado movimientos obreros; ya ahora, en este momento, no existe ninguna causa para ello. Por eso les pido, como un hermano mayor, que retornen tranquilos a su trabajo y piensen. Y hoy les pido que retornen 
tranquilos a sus casas, y esta única vez, ya que no se los puedo decir 
como secretario de Trabajo y Previsión, les pido que realicen el día de 
paro festejando la gloria de esa reunión de hombres que vienen del trabajo 
que son la esperanza más cara de la Patria.
He dejado deliberadamente para lo último, el recomendarles que antes 
de abandonar esta magnífica asamblea, lo hagan con mucho cuidado. 
Recuerden que entre todos hay numerosas mujeres obreras, que han 
de ser protegidas aquí y en la vida por los mismos obreros; y finalmente, 
recuerden que estoy un poco enfermo de cuidado y les pido que recuerden 
que necesito un descanso que me tomaré en el Chubut ahora, para reponer 
 fuerzas y volver a luchar codo a codo con ustedes, hasta quedar exhausto 
si es preciso. Pido a todos que nos quedemos por lo menos quince 
minutos más reunidos, porque quiero estar desde este sitio contemplando 
este espectáculo que me saca de la tristeza que he vivido en estos días."

JUAN DOMINGO PERÓN 



tres vistas poéticas:

 ¿Cómo vivieron los poetas el 17 de octubre? ¿Cómo se expresó en la poesía el surgimiento del peronismo? Leopoldo Marechal se hizo peronista ese mismo día y compuso un soneto en el que equipara la movilización del 17 de octubre con la gesta épica de la Revolución del Mayo.  Pero no sólo los peronistas pusieron palabras a aquel acontecimiento que cambió para siempre la realidad política argentina: Silvina Ocampo escribió un poema cargado de sentimientos de desconcierto y terror. En ambos casos, son poemas escritos al calor de los mismos acontecimientos que persiguen. Finalmente, muchos años después, Leónidas Lamborghini escribió "Las patas en las fuentes", un poema que bien puede ser considerado el 17 de octubre de la poesía argentina.


Leopoldo Marechal (1900-1970): Al 17 de Octubre
Una biografía lo define así: vanguardista, católico, peronista. Leopoldo Marechal escribió poesía, narrativa, teatro y ensayo; también fue maestro, profesor de enseñanza secundaria y secretario de cultura del gobierno peronista. Participó de los movimientos porteños vanguardistas de la década de 1920 junto a Oliverio Girondo, Macedonio Fernández y Jorge Luis Borges, entre otros. Por su adhesión al peronismo, fue relegado por la “alta cultura” de su época. A partir del golpe de 1955, se autodenominó "poeta depuesto". Más tarde fue recuperado y su obra es actualmente una instancia ineludible de la literatura latinoamericana.
El 17 de Octubre según Marechal
Fragmento extraído de la entrevista Palabras con Leopoldo Marechal, realizada por Alfredo Andrés en 1968. Extraído del libro: "La Jornada del 17 de octubre" compilado por Fermín Chávez:
Leopoldo Marechal: "Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:
"Yo te daré
te daré, Patria hermosa,
te daré una cosa,
una cosa que empieza con P
Perooón".
Y aquel "Perón" resonaba periódicamente como un cañonazo. Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina "invisible" que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista".
Al 17 de octubre
Era el pueblo de Mayo quien sufría,
no ya el rigor de un odio forastero,
sino la vergonzosa tiranía
del olvido, la incuria y el dinero.
El mismo pueblo que ganara un día
su libertad al filo del acero
tanteaba el porvenir, y en su agonía
le hablaban sólo el Río y el Pampero.
De pronto alzó la frente y se hizo rayo
(¡era en Octubre y parecía Mayo!),
y conquistó sus nuevas primaveras.
El mismo pueblo fue y otra victoria.
Y, como ayer, enamoró a la Gloria,
¡y Juan y Eva Perón fueron banderas!



Silvina Ocampo (1903 –1993): Esta primavera de 1945, en Buenos Aires
Silvina Ocampo escribió sobretodo poesía y cuentos. Proveniente de una familia de la aristocracia porteña, formó parte de los círculos destacados de la alta cultura. Junto a Victoria Ocampo, su hermana, Adolfo Bioy Casares, su esposo, y Jorge Luis Borges conformaron el grupo que ingresó en la historia de la literatura argentina bajo el nombre “Sur”, nombre que llevaron la revista y editorial que dirigió Victoria Ocampo. En 1955 "Sur" dedicó un emblemático número de la revista a la celebración del derrocamiento del peronismo. En ése número, Silvina Ocampo publicó "Testimonio para Marta", un poema a su hija, una suerte de legado maternal contra el olvido que, con fuerza de ley, profesa:
Las tiranías son siempre como las pestes.
Tendrás que recordarlas, existen estas cosas:
Hay hombres todavía que veneran a Rosas.
Mucho antes, en plena emergencia del peronismo, Silvina Ocampo escribió “Esta primavera de 1945, en Buenos Aires”. El poema se publicó en la revista Anti-Nazi el 29 de noviembre de 1945.
Esta primavera de 1945, en Buenos Aires
Hoy, en la sombra tibia, con detalles,
en la inscripción de tiza, en la basura,
lloro la suerte de mi patria, oscura,
entre los paraísos de las calles.
Esas molduras pálidas de acanto,
esas flores violetas en el suelo
muestran su imagen a través de un velo
que enturbia el puro goce de mi canto.
¡Con qué impudicia la naturaleza
no suspende una sola de sus rosas!
Como cuando alguien muere: en estas cosas
pensamos en las horas de tristeza.
He oído como en sueños a un tirano
con una quejumbrosa exultación
interrumpir la noche, en un balcón,
amenazando un trágico verano.
En distintas ventanas de las casas
he visto disparar ciegos caballos,
y elevarse los sables como rayos
castigando a mujeres en las plazas.
Vi morir a estudiantes tristemente,
asesinados por la policía:
y en la profundidad azul del día
la cobardía, abyecta, impenitente.
Yo vi una turba histérica, incivil,
que a la Casa Rosada se acercaba,
mientras que en la memoria se mezclaba
como un recuerdo, ya, el presente hostil.
El niño envuelto en una azul bandera
y los caballos inocentemente
acompañaban a esa triste gente
que escribía palabras en la acera.
Por esas mismas largas avenidas
ángeles nunca vistos en las puertas
surgieron de las casas descubiertas
al oír nuestras voces encendidas.
Quise pintar avergonzada a Clío
escondiéndose el rostro con el brazo,
en el fondo apenado del ocaso
allá por donde acaba el caserío.
De las provincias y gobernaciones
llegan hasta mi oído los clamores
tan melancólicos, entre las flores,
y siento en mí crecer los corazones
de este país tan grande como el mundo.
¡Oh, desolada confusión del día,
que ha transformado en odio la armonía
de un territorio plácido y profundo!
En las confiterías, en los coches,
en los confines de los arrabales,
en arcanos y férvidos umbrales
con plantas, en las casas, en las noches
de terrenos baldíos y de luna
donde se adoran las palomas quietas
en las últimas pálidas glorietas,
en la luz del amor, en la infortuna,
en los gomeros hondos y en la reja,
en la sombra del río, en la pobreza,
en los jardines siento esta tristeza.
Es la voz de mi patria que se queja.


Leónidas Lamborghini (1927-2009): Las patas en las fuentes

La obra de Leónidas Lamborghini es principalmente poética, aunque también escribió narrativa y una obra de teatro titulada “Perón en Caracas”.  En la década del cincuenta trabajó en la industria textil, fue delegado gremial y en 1973, bajo la presidencia de Héctor J. Cámpora, ocupó durante tres meses el cargo de secretario de cultura del gobierno de la provincia de Buenos Aires. En 1977 se exilió en México y recién regresó a la Argentina en 1990.
En su obra se destaca El solicitante descolocado, producto de su trabajo entre 1966 y 1971, una reescritura en clave paródica de la historia política argentina: “Yo he usado la parodia para desenmascarar al modelo desde la risa. Y en vez de llorar frente a él, o de quejarse, reírlo. Esa risa crítica.”
El solicitante descolocado comprende tres poemas: “Las patas en la fuente”, seguido de “La estatua de la libertad” y “Diez escenas del paciente”.  En Las patas en las fuentes (1966), que porta en el título una versión pluralizada de la simbólica imagen del 17 de octubre, hay dos personajes principales: el solicitante descolocado y el saboteador arrepentido. Como en la poesía gauchesca, estos personajes dialogan, forman voces en contrapunto. De algún modo, este poema podría ser considerado como el 17 de Octubre de la poesía argentina: “El de Lamborghini es uno de los itinerarios más coherentes entre los que intentan darle una voz y un nombre a lo que somos y no a lo que deberíamos ser", dijo Juan Sasturain, en 1973 en el diario La Opinión.
Las patas en las fuentes (fragmentos)
Me detengo un momento
por averiguación de antecedentes
trato de solucionar importantísimos
problemas de estado;
vena mía poética susúrrame contracto
planteo, combinación
y remate.
En vez
tú no tienes voz propia
ni virtud
dijo
y escribes sólo para
yo quise decirle mentira mentira
para purificarme
(…)
Pueblo goloso perezoso lujurioso
porque las curvas económicas
nos son favorables
una nueva conciencia os pido
en marcha.
Y si las cosas se complican
descentralizar:
—Listo, vamos
gobemar es poblar es hablar;
apoyando mi oído
en el obrero concentrado:
vibra.
(…)
“No son todos los que están
no están todos los que son”
mi pobre especie
son
los no antologados.
El Saboteador Arrepentido
Oh Máquina de los recuerdos
y está música traqueteante
renace, que aún vive, que aún persiste
de los batanes
Gran Cuarto de los zurcidos
bajo el tribunal de las telas en crudo
en otoño nací.
¿Mi destino estaba sellado?
cuando la más vieja de las zurcidoras
—toca en mis sienes con su resplandeciente
aguja especializada—
dijo
—Dirigirá esta fábrica
toda la producción
pasando por sus manos.
Entonces me erguí
mitad empleado - mitad obrero
sólo como un monstruo sabría hacerlo
y trozos aún del cascarón textil
lo alcancé bien y comprendiendo que
aquello era
sentencia
angustia fabril
y dolor de conflictos en la mano de obra
Huyendo par debajo de las mesas
revisadoras
describo inverosímiles curvas
económicas avisé apresurado en las paredes
YO NO SOY TÉCNICO YO NO SOY TÉCNICO
—¿Qué es esto?
Hasta que el fabricante disfrazado
de patrón vistiendo su más fino casimir
su más peinado hábito
me envuelve con su cola y aquí
me deposita:
—Este es tu nuevo puesto

(...)
Me detengo un momento
en el país de los países
de las maravillas
la izquierda es la derecha
lo blanco es negro.
-Es éste el país
equívoco del equívoco
de los equívocos
pregunté.
(…)
En el país de:
y di tres pasos
hacia los libertadores
y eran los.
y matan y persiguen y rondan y secuestran
sollozando al occidente
sollozando al occidente
y bailan alrededor
de un cadáver que no muere
(…)
y estoy con la cabeza
metida en la cabeza
del adicto cabeza
y qué tiene
el adicto cabeza
en la cabeza
tiene
económicamente libres
y socialmente justos
tiene y tiene
políticamente soberanos
tiene el adicto
cabeza en la cabeza
-¡Y ese es un adicto cabeza!
dicen los libertadores
que son los
des-libertadores.
y los adictos
buscaban la salida
en el callejón
sin forzando la salida
adictos a
y la mujer que va al frente está
gritando
¡Todos unidos
hagamos antorchas compañeros!
(…)
“y había allí
manando sangre de muñones
“somos los destrozados
los mutilados
la vida por
la vida por
cruzando la Gran Plaza”
(...)
dios
dios
acelera las contradicciones
de los que tendrán
que ser devorados
y cuando llegará
ese día
en que los devoremos
y vi a ese
tipillo
limpiar su autillo
todo el día
y veo que complica
a su pequeño
enseñándole a adorar “eso”
complicándolo
en la horrible dedicación
de hacer brillar “eso”
oh dios
dios
y devorémoslo
también
(…)
entonces vi al saboteador
arrepentido
llevaba una bomba casera
entre sus manos
“y ya no estoy arrepentido”
me dice
cuando a los pocos pasos
la bomba estalló contra su vientre
y aún así reventado
llama
y yo acerco mi oído tenso a su boca
“la redención por la lucha”
me dice
“la insurrección es un arte
es un arte”
y así
expiró entre mis brazos
¡Y hagamos antorchas
compañeros!
gritó la mujer que iba al frente
y lo que esas antorchas
alumbran alzándose en su luz
“es la toma
del poder”
balbuceó el Buen Idiota
“ y también
cuando metimos las patas el poder
en las fuentes de la Gran Plaza”
dijo mirando a los adictos.

 

fuente: varias
           APU