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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...
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miércoles, 3 de julio de 2013

La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida

Entrevista a Claudio Naranjo, psiquiatra chileno

Claudio Naranjo.
Claudio Naranjo.
Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.
Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.
Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.
-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?
-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.
El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.
-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?
-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por si misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mi me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.
-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?
-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.
La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.
Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.
-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?
-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.
Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.
La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.
-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.
-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.
-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.
Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.
La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.
-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?
-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.
-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?
-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.
A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

fuente: WEBISLAM

sábado, 18 de mayo de 2013

“La Ley de Educación de 2006 repuso la necesidad de recuperar el rol del Estado”

Carina Kaplan, Investigadora del CONICET: Entrevista de Iniciativa

 
Reportaje de Jorge Makarz
Entrevistamos en exclusiva a Carina V. Kaplan, Investigadora de carrera del CONICET.  Es directora del Programa de Investigación sobre Transformaciones sociales, Subjetividad y Procesos educativos del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) donde dirige proyectos PIP CONICET y UBACyT. Además, se desempeña como Profesora en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata y en la Facultad de Filosofía y Letras de la. Junto con su equipo ha publicado, entre otros, los siguientes libros: Violencia escolar bajo sospecha (Miño y Dávila); Poder, prácticas sociales y proceso civilizador (Noveduc) y La civilización en cuestión. Escritos inspirados en la obra de Norbert Elias (Miño y Dávila). Entre los libros de su autoría personal se destaca su tesis doctoral de la UBA publicada como Talentos, dones e inteligencias. El fracaso escolar no es un destino (Colihue). Recientemente publicó, junto al Senador Daniel Filmus, Educar para una sociedad más justa (Aguilar). En esta entrevista, analiza la situación actual de nuestro país en materia de educación. Explica las razones del fracaso escolar y señala los rasgos distintivos que asume la problemática de la violencia escolar. La formación docente y las asignaturas pendientes de cara al desafío de “educar par una sociedad más justa”. Leer más.
¿Qué evaluación hace de la situación actual de la educación en Argentina; especialmente teniendo en cuenta los cambios que se han producido los últimos años, como la Ley de Educación Nacional?
La relación entre educación y justicia social es un punto de partida ineludible dela Ley de Educación nacional vigente desde el año 2006. Se reafirma en su letra el carácter público de la educación y el derecho social a educarse cerrando así cualquier intento —como los hubo en el pasado y como hoy lo padecen otros países de la región— de convertirla en una mercancía transable y regulada por un mercado que, en general, se muestra insensible respecto de los derechos de las mayorías. Es el Estado, tanto el estado  nacional como los estados provinciales, quien asume su papel indelegable frente al mercado en la definición e implementación de la política educativa sumando la participación y las voces de amplios sectores.
Esta ley enlaza la educación como derecho humano con la memoria social. Tan es así que contempla en su articulado la expresa inhibición de ejercer cargos docentes a personas implicadas en el terrorismo de Estado cometido contra el pueblo argentino durante la última dictadura cívico militar y también inhibe a quienes produjeran hechos que lastimen o atenten contra el sistema democrático. Esta medida expresa una toma de posición de innegable peso en lo que concierne al papel que se le otorga al sistema educativo, particularmente a los docentes, en la transmisión y recreación de la memoria histórica, y en el fortalecimiento de la ciudadanía democrática. El docente es reconocido por la ley en su rol de constructor de subjetividad social.
Asumiendo la conquista que ha representado la LEN 26.206/06 y en términos generales, observo un avance significativo respecto a las políticas implementadas en el sistema educativo bajo estas orientaciones. Sobre todo, teniendo en cuenta la situación de la que veníamos tras el diluvio neoliberal, con un sistema educativo fragmentado, desarticulado.
Entonces, el desafío tiene que ver con la inclusión social, con construir una idea del nosotros en el sistema educativo, con recobrar una unidad en la diversidad. El horizonte es el de igualar la estructura de oportunidades y posibilidades educativas, tanto en lo que hace al acceso como a la permanencia, esto es, a las trayectorias y experiencias educativas, para todas y todos los argentinos, independientemente de su condición social, étnica o su pertenencia regional, y que sea de calidad.
Considero que aún hay muchos retos, pero es indudable que durante los últimos diez años se ha avanzado con mucha fuerza. Los noventa arrojaron los más altos niveles de concentración de la riqueza, desocupación y marginación social de las últimas décadas. Hoy tenemos el mandato inexcusable de incluir a amplios sectores que históricamente han estado excluidos del sistema escolar bajo tradiciones elitistas como lo es el caso de la educación secundaria.
Ha habido medidas que no son explícitamente educativas pero que han impactado mucho en este ámbito, como la AUH, ¿Cómo analiza esta cuestión y cómo cree que ha impactado al interior de la escuela?
La Asignación Universalpor Hijo es una política que ha impactado fuertemente en el sistema educativo dado que tiene establecido como contrapartida la idea de que los niños y jóvenes asistan a la escuela. Es el Estado quien asume un piso mínimo para promover el ir a la escuela –al menos lo garantiza a los hogares en sus condiciones mínimas de inicio. No podemos descuidar el hecho de que la implementación de las políticas neoliberales, el capitalismo salvaje, ha implicado formas de flexibilización laboral y desocupación llegando a niveles alarmantes.
El decreto dela AUH se refiere al trabajo como dignificador de la condición humana de y, en términos socio-asistenciales, ha posibilitado que grandes sectores de la población históricamente excluidos de la escuela -o que se habían retirado o no se imaginaban dentro- fueran protegidos por el sistema estatal. Además, una cuestión interesante de esta política pública es que abarca a múltiples poblaciones, no sólo a sectores pobres -en el sentido de la miseria social- sino que también se complementa con otras formas de pluralidad o diversidad, como la étnica (por ejemplo, acercando a poblaciones indígenas) o con necesidades educativas especiales.
De modo que la AUH, en el sistema educativo, ha producido un movimiento importante. Algunas fuerzas conservadoras del sistema consideran que incorporar a esta población es, de alguna manera, atentar contra la calidad del mismo. Por el contrario, considero que a mayor población en el sistema educativo, más desafíos para la calidad. Puede ser bastante más sencillo proponer calidad para pocos, pero lo que se consigue allí es reforzar un sistema elitista. Por eso me parecía que estos desafíos, que son de política pública con sentido social, en definitiva tienen que ver con la política educativa y son bien interesantes para analizar en el mediano y largo plazo. Incluso creo que van a tener un impacto aún mayor del que hoy conocemos. No es menos cierto que aún tenemos que recorrer un largo camino para que los estudiantes permanezcan en la escuela y logren los aprendizajes necesarios para la vida social.
Ud. ha trabajado la cuestión de los roles que ha ido asumiendo la escuela históricamente y las exigencias que, al mismo tiempo, la sociedad tiene hacia el sistema. ¿Cómo considera que se da esta dinámica en la actualidad teniendo en cuenta el proceso que se dio en la década de los ’90? ¿Hay allí un cambio cultural, al interior de la escuela y de lo que se espera de esta institución?
Sí, considero que este es un rasgo general de América Latina de la última década, donde la escuela vuelve a recuperar ese rol protagónico que ha tenido en la génesis de la constitución de los estados nacionales. En ese sentido, si bien se ha masificado y des-elitizado, sigue siendo una utopía la de convertir a la escuela en ese espacio social de alfabetización, socialización y de poder incorporar a mayores sectores de la población infantil, juvenil y adulta. Porque, finalmente, durante los noventa, el sistema educativo es el que ha podido articular formas de lazo social. Nuestras investigaciones muestran que la escuela ha sido una de las pocas instituciones que ha quedado de pié como espacio de resistencia de lo público. La gente reivindica a la escuela como una institución pública estatal, gratuita y laica. Aunque, por supuesto, aun hay obstáculos materiales para la gratuidad, para cursar los estudios,  sobre todo para los sectores populares. Pero nuestro sistema educativo argentino es mucho más democrático y menos selectivo en términos históricos y comparativos. Todas las universidades recientes, creadas en el Conurbano y en algunas otras provincias, muestran que efectivamente en base a una política estatal sostenida -con un pensamiento respecto de las universidades muy progresista, en donde la ciencia ocupa un lugar predominante en el desarrollo y la integración de nuestro país- puede observarse un proceso interesante. Comienzan a acceder a la universidad jóvenes que son primeras generaciones de hogares de sectores marginales. Entonces, de algún modo, si bien hay procesos para profundizar y mejorar, creo que nuestro sistema educativo está permitiendo avanzar en una democratización que consiste en que las grandes mayorías se imaginen en la universidad. Este era –y en algunos casos persiste- un problema de nuestras universidades: en nombre de la calidad académica -de la excelencia-, se han negado o eliminado, históricamente, algunos sectores.
En relación al “fracaso escolar”, que es uno de los temas que Ud estudia, ¿cuáles son sus principales causas y cómo ha evolucionado esta problemática en los últimos años?
Creo que se ha desarrollado bastante en el plano teórico- académico. En este marco, hay una problemática que tiene que ver con la formación de los docentes que es innegable, relacionada a los contenidos de la enseñanza, particularmente la lectoescritura y la matemática. Todavía hay que apuntar al ciclo de formación docente para constituir maestros que sepan enseñar a aprender matemáticas. En general, cuando uno revisa las certificaciones se da cuenta que la enseñanza y el aprendizaje de la matemática sigue siendo una cuestión bastante excluyente de nuestro sistema educativo. Inclusive, si consideramos la universidad, en carreras como Ingeniería, las materias vinculadas a las matemáticas están prácticamente vacantes en términos de que no hay ni siquiera alumnos disponibles a elegirlas y el Estado está poniendo muchos recursos ahí para sostener y promover estas carreras.
Por otra parte, me parecen interesantes algunas medidas actuales que son desafiantes en el sistema escolar, como la no repitencia sobre todo de los primeros grados de la escuela primaria ¿Por qué? porque si uno veía las estadísticas se daba cuenta que los sectores pobres, los niños más pobres, eran los que repetían mayoritariamente durante los primeros grados.
Mi aporte específico, en investigación y en las cátedras docentes que dicto en la universidad, a esta cuestión, consiste en desarticular ciertas creencias sociales naturalizadas, muchas de ellas legitimadas por paradigmas científicos hegemónicos que varios denominamos como “racismo académico”,  expresadas por los sujetos sociales y escolares bajo máximas tales como “no me da la cabeza para el estudio”, “no nací para la matemática”; “la universidad no es para mí”. Precisamente, he contribuido a construir en mi trayectoria académica una línea de investigación (inspirada en los trabajos de Norbert Elias y Pierre Bourdieu, principalmente) que permite poner en cuestión estas ideas desde un paradigma alternativo.
Mis estudios empíricos sobre las creencias de maestros y profesores acerca de la inteligencia y el talento, devela los mecanismos objetivos y subjetivos que sostienen las ideologías de los dones naturales, incluso la naturalización de la herencia social y familiar (lo que he denominado en mis textos como ideología de los dones sociales). Los sujetos tendemos a atribuir nuestro destino a capacidades individuales (biológicas, por fuera de toda contextualización social) y en ello consiste el efecto simbólico de la exclusión. Los límites objetivos, estructurales, los sujetos los perciben como limitaciones propias, intrínsecas a su supuesta naturaleza.
Norbert Elias dedica una obra a construir una sociología del genio y de la genialidad del músico Mozart. Bajo esta inspiración, nuestra mirada es siempre relacional entre las biografías individuales y las trayectorias sociales. De ahí que nos ocupemos de deconstruir las condiciones sociales y pedagógicas del éxito y el fracaso escolar.
En relación a la formación docente, considerando que depende de cada jurisdicción, ¿crees que debería haber alguna Ley nacional que articule toda la educación de formación docente?
Considero que la formación docente compete también a las universidades y al sistema de educación superior en general, no sólo a lo que históricamente han sido las escuelas normales o los institutos de educación superior de formación docente. De hecho, en las universidades nosotros formamos maestros y profesores a pesar de que no en todos los casos hay reconocimiento explícito, y mucho menos una valoración, de esa formación. En general, se pondera más la formación académica y de investigación como si la formación docente no fuera académica y no tuviera una base de investigación científica. Y esto lo digo con el compromiso de ser profesora universitaria en un ámbito en que la gran mayoría de nuestros estudiantes de Historia, de Ciencias dela Educación, de Geografía, van a ir a trabajar al sistema educativo. De modo que, en realidad, es una división y una jerarquización histórica, cultural, que se ha realizado, donde la formación docente ha quedado relegada en la vida universitaria. En otras universidades, por ejemplo aquí en Brasil, donde estoy terminando mi posdoctorado, se forman a los profesores con un sistema mixto pero las universidades asumen ese rol y la formación docente no es para nada subsidiaria de la “gran formación” académica. Por eso considero que no hay una escisión intrínseca al conocimiento entre lo que se enseña en la universidad y el sistema educativo. Este divorcio entre académicos y sistema educativo no nos sirve a nadie, mucho menos al sistema educativo de los maestros y los profesores.
También existe una diferenciación en la formación terciaria de profesores de enseñanza media y normal en las distintas provincias; los parámetros de calidad educativa, de alguna manera, también varían en ese sentido.
Sí, igualmente todavía hay cuestiones que están en pleno proceso de implementación. No olvidemos que el Instituto Nacional de Formación Docente fue creado por la ley de 2006. Hoy estamos a seis años, en un momento en el cual las carreras han cambiado de duración y hubo todo un proceso de reformulación curricular. Al mismo tiempo, cada provincia ha hecho o están debatiendo su propia ley educativa, discusión en la cual también está incorporada la formación docente. A mí me parece saludable, en todo caso, que la universidad y los sistemas de formación docente más tradicionales se pongan a dialogar seriamente. En todo caso las universidades tienen mucho para aprender de los institutos y los institutos mucho para aprender de las universidades. Es un sistema que debiera estar articulado casi, diría, naturalmente. Por otra parte, estamos en un punto en el cual, en buena medida, los profesores que enseñan en los institutos son los mismos profesores que enseñan en las universidades. Así que, ¿por qué la hipótesis de que uno está por debajo del otro?
En relación a una de tus especialidades de estudio, la violencia escolar. ¿Cuáles son los rasgos distintivos de esta problemática y sobre qué tipo de causas pueden hablarse?
Nosotros observamos, primero, que hay una mediatización del fenómeno de la violencia en la escuela. Es decir, la irrupción mediática del fenómeno hace que se hable mucho acerca de él. Pero en estas temáticas, cuando hay un sentido común que se establece, sobre todo a través de los medios hegemónicos de comunicación, también la violencia se vacía de significado. De hecho, una de las demandas mayores que hay en casi todos los cursos y congresos que se organizan para el sistema educativo, tienen que ver con “violencia escolar”, lo que hace suponer que la gente está preocupada por eso o bien que se denomina a casi todo como violencia.
Lo que nosotros estudiamos, particularmente, a través de testimonios de los jóvenes es cuáles son las dinámicas de poder que se generan entre los grupos escolares. En este sentido, creemos que la violencia es constitutiva del lazo social. Tomamos la idea de Michelle Wieviorka: la violencia es constructora de subjetividad, tanto para negar al sujeto como para constituirlo, en el sentido productivo, positivo también. De modo que estuvimos observando el modo en que se da una dinámica de superioridad e inferioridad al interior de los grupos escolares, lo que Norbert Elías llamaría una dinámica social de la estigmatización entre los compañeros. Es decir, una constitución de los superiores y de los inferiores, formas de estigmatización que tienen  que ver con los lugares de residencia, con tener “cara de pobre”, vestirte de cierto modo, aquello que el propio Elias analizaba, sobre los diferenciales de poder y los procesos civilizatorios. Nos centramos en la dimensión de las humillaciones, los miedos y el respecto.
En este punto nos diferenciamos y distanciamos de las perspectivas denominadas como bullying. Es importante señalar que se trata de una terminología importada. No sólo sospechamos de esta categoría porque proviene de Estados Unidos y del inglés, sino porque, además, supone toda una caracterología del individuo agresivo, violento, que en general se ha utilizado en el plano de la criminología. Justamente, una de las cuestiones que nos interesa analizar es cómo hay cierto sesgo criminológico -no sólo proveniente del sentido común que fabrican los medios hegemónicos, sino del producido por cierta ciencia social que es acrítica: el racismo biológico académico. Y hay mucho de este mercado de cursos sobre la violencia de la escuela que se basa en esta sensatez penal. Me pregunto a veces ¿por qué en un congreso sobre violencia en la escuela, que es un congreso pedagógico, hay toda una batería de discursos, de imágenes sobre los jóvenes, casi como homologando la violencia de los jóvenes en la escuela con violencia criminal? En el plano de las investigaciones a nivel nacional e internacional sucede lo mismo: también hay un sesgo patologizante y judicializante. Ante este escenario, desde nuestras investigaciones hemos apuntado a poder construir lo que llamamos un cambio cultural en la mirada que tienen los maestros sobre los alumnos, que es una mirada histórica y social. Históricamente la violencia ha estado asociada a la violencia delictual. Robert Muchermbled señala que, en realidad, son los jóvenes varones de sectores marginales quienes están vistos como delincuentes. Entonces, la violencia juvenil, la violencia delictual, también es una construcción cultural que hay que deconstruirla en perspectiva histórica.
De la mano de esta mirada sobre los jóvenes como potenciales delincuentes vienen las tecnologías de seguridad, de control social. Estoy terminando un artículo donde analizo las imágenes de los medios de comunicación sobre la violencia, los jóvenes y la escuela y en todos ellos aparece la policía. O sea, más allá de que el discurso de los titulares pueda ser educativo o referido a la escuela, lo que aparecen como imágenes casi naturalizadas es la policía resguardando la seguridad, o sea, revisando las mochilas de los chicos, de los estudiantes en general, o reprimiendo concentraciones estudiantiles. Y si uno los rasgos de los estudiantes que se muestran en esas imágenes coincide con la visión lombrosiana. Hay una mirada criminalizante y estigmatizante sobre los jóvenes y la escuela. La escuela siempre queda bajo sospecha por inacción de las autoridades. Hay toda una serie de formas de nombramientos que nosotros observamos en los medios de comunicación, y que también se pueden observar en las imágenes propias o autovaloraciones  de los estudiantes: se ven a sí mismos como futuros delincuentes. Con el equipo estamos realizando focus groups, entrevistas grupales con estudiantes. Hicimos en dos sectores sociales, marginales y sectores medios; ahora nos detuvimos en los sectores marginales. Los marginales de los marginales, en la Provincia de Buenos Aires, en La Plata. Por ejemplo, ahora, estoy analizando uno de los miedos que apareció, porque una de las dimensiones de la violencia que tomamos son los miedos y los sentimientos de los estudiantes, que es el miedo a morir joven. En estos testimonios los jóvenes saben que pueden encontrar la muerte por gatillo fácil, o en el barrio. Es un miedo social de época muy enraizado. Después, si uno analiza históricamente como ha sido la relación de la muerte con los jóvenes, porque no es una muerte evolutiva, es una muerte de época, social, cultural, bueno, en general, los jóvenes han sido, especialmente, muertos a lo largo de la historia de nuestras sociedades latinoamericanas –cosa que también pude ver aquí, en la Universidad Estadual de Río de Janeiro, efectivamente esta cuestión en las favelas parece ser muy similar a lo que nosotros estudiamos allí en los sectores atravesados por la exclusión social de Buenos Aires.
Y la escuela ¿con qué herramientas cuenta como para abordar esta problemática, cómo se da esta dinámica?
Bueno, la primera herramienta es analizar en las políticas educativas qué mensaje, qué representación tienen acerca de la escuela y qué transmiten acerca de la escuela y los estudiantes. En este sentido, hay una serie de programas bien interesantes. Por ejemplo,la Provincia de Buenos Aires comenzó con una iniciativa socio-educativa hacia algunas situaciones de violencia en la escuela -violencia grave, abuso sexual, suicidios, homicidios. Esa violencia es la más evidente, pero también debemos analizar la simbólica, que es menos evidente, pero también profunda.
Después, hay toda una serie de políticas para el sistema educativo que implican un cambio de largo plazo, un trabajo sistemático con las miradas y las formas de intervención sobre estas temáticas. Inclusive todo lo que tiene que ver con las formas gobierno escolar y de movilización del sistema educativo. Si los medios de comunicación sostienen que movilizarse por el boleto estudiantil, o movilizarse por algo de la escuela, implica que esos jóvenes son potenciales violentos delincuentes, hay ahí una mirada distorsionada que debe cambiar. En general, en nuestro sistema educativo, los docentes resisten bastante esa mirada, pero hay que confrontarla dando herramientas analíticas y científicas para demostrar que muchas de esas premisas son falsas. Por ejemplo, las cámaras de seguridad han demostrado ser instrumentos que no sirven. Lo mismo en el caso de otras tecnologías de control de los jóvenes. A modo de ejemplo, veamos lo que sucedió hace unos meses con este caso en Estados Unidos cuando ese chico entró a un establecimiento educativo y mató a muchas personas… Es muy impactante, ahora se venden mochilas blindadas con imágenes de personajes de Disney. Esto prueba la mercantilización y el consumo de ciertas formas de violencia en la escuela. Por eso nosotros le damos una mirada profundamente pedagógica; yo creo que la mirada pedagógica es la que va a permitir transformar, al menos a lo que es específico de la violencia en la escuela referido a los vínculos sociales.
Al mismo tiempo que se desarrollaban los gabinetes sociales o psicológicos en las escuelas, en los últimos años se ha llevado adelante todo el proceso de creación de dispositivos en torno a la Ley de Promoción y Protección de los derechos del niño, ¿Se ha notado un cambio en el abordaje de la problemática de la violencia y en otras problemáticas psicosociales al interior de la escuela o falta todavía la articulación?
Yo creo que hay, cuando uno habla con los docentes, con los profesores, incluso con los estudiantes, un reconocimiento de que se ha avanzado mucho en la normativa y en formas de protección estatal fundamental. Pero hay que pensar en los cambios culturales.
En la década del ’90 estábamos luchando por, justamente, establecer estas formas de política: normativas y formas estatales. Ahora, lo que tenemos que trabajar es al interior de nuestras instituciones, al interior del sistema educativo, al interior de las escuelas. No olvidemos los desafíos que tenemos en la escuela secundaria. Ésta ha sido, históricamente elitista y excluyente. Por eso es revolucionario que por primera vez en la historia la educación secundaria sea para todos y todas. Me gusta pensar esa escuela no “para todos” sino “de todos”; apropiada por la ciudadanía.
Frente a aquellos discursos que deslegitiman a la escuela argumentando que no sirve, creo que hay que tener cuidado. Justamente la escuela fue la última institución de la “mano izquierda del estado” en la los noventa neoliberales. Yo creo que esa metáfora de Bourdieu es interesante. Cuando uno lee los testimonios dela Miseriadel Mundo, de Bourdieu, uno se da cuenta que está claro que los maestros y los profesores se angustian por la situación de tener que paliar el sufrimiento social, pero lo han asumido, claro, con un costo subjetivo pero con resistencia. Nosotros tenemos sindicatos docentes fuertes, lo que quiere decir que, efectivamente, hay unas formas de asociación en el sistema educativo que son colectivas. Nuestro sindicalismo es una muestra de que se puede intervenir y mejorar los procesos educativos desde organizaciones colectivas.
Para ir finalizando, en relación al libro que Ud. publicó junto al Senador Filmus, “Educar para una sociedad más justa” ¿Cuáles serían los principales desafíos en relación a este objetivo en Argentina?
Retomando algunas cuestiones que señalé al inicio de esta entrevista, lo que repusola Ley de Educación Nacional, como otras leyes concomitantes en este último tiempo, fue la necesidad de recuperar el rol del estado. Y repuso, también, una idea del “nosotros”. Si uno lee la ley, hay otras muchas ideas interesantes –como la participación de amplios sectores en el gobierno del sistema educativo (sindicatos, organizaciones sociales). Por otra parte, es muy importante la escuela secundaria como obligatoria. Esto es clave, Argentina es uno de los pocos países de América Latina que tiene la educación secundaria obligatoria para los jóvenes, lo cual es toda una señal. Porque estamos diciendo que los niños tienen que escolarizarse y también a los jóvenes. Y es el Estado el que se tiene que comprometer, según esa ley, a poner todos los recursos para volverla posible.
Por último, esa ley instauró la creación del canal público estatal educativo; hoy en día todos vemos canal Encuentro, Paka – Paka; pero estamos hablando de iniciativas iniciadas en 2006, es decir, en pocos años se ha logrado construir y legitimar estos nuevos espacios.
fuente: INICIATIVA

domingo, 6 de enero de 2013

“Estamos haciendo una revolución educativa”


 

 BERNARDO KLIKSBERG EXPLICA COMO Y POR QUE FORMA A 350 ACADEMICOS DE UNASUR

Experto de Naciones Unidas en lucha contra la pobreza, Kliksberg cuenta la marcha de la formación intensiva de expertos que analizan los nuevos fenómenos en el mundo, aprenden otra forma de gerenciar y tienen “una referencia en lo ético” frente a la distribución injusta del ingreso mundial.

 Por Martín Granovsky
El economista argentino Bernardo Kliksberg está recién llegado de China. El Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Asociación de Soft Sciences de China lo invitaron a ser el orador central de su Congreso Internacional Bianual y a presentar sus ideas ante dirigentes y académicos. Su libro Primero la gente fue traducido al mandarín, y agotó rápidamente su primera edición. La realidad china es uno de los temas del programa que dirige, destinado a 350 figuras académicas de Unasur. 
–¿Por qué su proyecto educativo eligió Unasur como jurisdicción?
–Actualmente, en un mundo donde hay dos grandes modelos en pugna, el neoliberal ortodoxo y alternativas bajo excelentes caminos donde la inclusión social juega un papel importante, Unasur es la vanguardia de lo segundo, probablemente junto con los países nórdicos. Es muy importante dirimir cómo será el siglo XXI. Y por otra parte es una construcción muy importante en sí misma para los miembros de Unasur. Sin un espacio de estas características los proyectos nacionales tendrían menos viabilidad. La existencia de un espacio de integración regional los potencia, ya sea por complementariedades económicas o porque la negociación económica conjunta gana fuerza, ya sea en términos de un gran e importante mercado interno colectivo. El ejemplo es el intercambio de la Argentina con Brasil, que crece año a año. Ese mercado interno cada vez más ampliado permite desarrollar mejor los proyectos nacionales. Y así, a su vez, se puede construir una alternativa.
–¿Por qué Unasur y no Mercosur?
–No los opongo. El Mercosur es hoy el pilar económico de Unasur, pero Unasur está planteado como un proyecto en diferentes niveles: por ejemplo, de concertación política y de crecimiento.
–¿Por qué usted define el programa de sumar una masa crítica de investigadores, docentes y académicos como “revolución educativa”?
–Lo es. Es una revolución educativa. Se trata básicamente de los niños. El pensamiento neoliberal no sólo logró relaciones de subordinación política a una estrategia económica y a una arquitectura financiera por parte del uno por ciento más rico del género humano. Acompañó eso con la legitimación ideológica de ese modelo. Recordemos primero las cifras de lo que se quiere legitimar: el uno por ciento de la población tiene el 43 por ciento de los activos del planeta. Es un escándalo.
–¿Cómo son las cifras del otro lado?
–Tremendamente diferentes. El 50 por ciento tiene el 2 por ciento de los activos. Es difícil mantener una situación así sin legitimación. El neoliberalismo quiere construir una legitimación. No se trata de un pacto diabólico. Funciona de hecho con distintos dispositivos dentro de una dinámica. Un centro son los imperios mediáticos. Otro, la preparación de las nuevas generaciones en las universidades. De ese modo avanzó la escuela ortodoxa de los Chicago Boys. Pretendió convertirse en la única doctrina “seria” en economía.
–¿Como si fuera un sinónimo de la propia ciencia económica?
–Sí. A su concepción la revistió de un ropaje de ciencia absoluta. A la escuela de Chicago le resultó necesario hacerlo porque en la práctica el modelo mostraba problemas extremos en los mismos países centrales. Formó recursos humanos del mundo en desarrollo en centros neoliberales, los cooptó, usó la literatura y las editoriales... El programa que estamos desarrollando, en cambio, trata de formar algunos de los jóvenes con mayor potencial en una visión actualizada del pensamiento sobre la economía. Muestra que junto al neoliberalismo hay muchas alternativas.
–¿Para muchos es una novedad descubrirlo?
–Nuestros estudiantes más avanzados no conocían mayormente los modelos alternativos. Usted sabe cómo es nuestro programa. Elegimos a 350 jóvenes de Unasur y los formamos. Hasta ahora no estaban siendo formados, por ejemplo, para comprender cómo China se convirtió en pocos años en una de las principales economías del planeta. Cómo Brasil logró convertir a 40 millones de pobres en clase media. Cómo Corea y Japón tienen hoy 100 por ciento de cobertura en salud. Cómo los países nórdicos encabezan todas las tablas del mundo, incluso en género y equilibrio ambiental. Todos esos logros forman parte de este programa.
–¿Gerencial?
–Sí. No hay que tenerle miedo a la palabra. La clave es el contenido. Yo cuestiono desde 1963, cuando salió mi libro El pensamiento organizativo, que tiene 40 ediciones, que la única gerencia posible sea la ortodoxa. En la actualidad también hay una revolución gerencial. Y al aprendizaje de experiencias mundiales y de una gerencia distinta se suma otro elemento: cómo pasar de un enfoque economicista a un enfoque de desarrollo integral. Incluso los enfoques renovadores plantean a menudo que todo consiste en mejorar los resultados económicos. Pero nosotros creemos en un modelo con sostenibilidad medioambiental, libertades, educación, cultura... Todo. Incluso, claro, el desarrollo económico. Junto a la economía hay que crear un modelo integral que garantice el acceso a la participación real, no el simple crecimiento económico. Está claro nuestro programa, ¿no? Son tres ejes. Uno, estudiar modelos exitosos de economía avanzada, desde China a los nórdicos, pasando por la experiencia sudamericana. Otro, examinar lo más avanzado del pensamiento gerencial. Y tres, llegar a una visión para construir un desarrollo integral.
–¿Cómo fue la implementación?
–Primero, con el apoyo de la Corporación Andina de Fomento a través de su presidente, Enrique García, un gran innovador y un gran luchador por la integración regional. Gracias a ese apoyo pudimos construir una red de 15 universidades de nueve países. Seleccionamos 350 líderes jóvenes brillantes graduados recientemente. Los preparamos a través de diez aulas virtuales multinacionales.
–¿Cuánto dura el programa?
–Seis meses superintensivos y con mucha exigencia. Yo me hice cargo personalmente de supervisarlo acompañado de un dream team. Diez profesores. Son algunos de los que más esfuerzo han hecho por impulsar un pensamiento independiente. Hay profesores veteranos y también profesores jóvenes de toda América latina. Desde Cristina Calvo, una de las principales pensadoras cristianas, hasta Hugo Varsky, pionero de la integración regional productiva, y Paula Español, una economista argentina menor de 40 años. También Julián Dangelo, Jorge Etkin, Héctor La Roca, Alessandra Minichelli, Irene Novacovksy, Jose Sulbrandt (de la Universidad de Chile) y Jorge Ruiz (de la Universidad Mayor de San Marcos, Perú). Entre los conferencistas especiales del programa, además de Amartya Sen, Nobel de Economía, cuento con la subsecretaria general de la ONU Rebeca Grynspan, el director del Bureau de Políticas del PNUD Olav Kjorven, el presidente de la CAF Enrique García, el secretario general de Unasur Alí Rodríguez, varios presidentes y otras prominentes personalidades. También lo convencí al Nobel Joseph Stiglitz. Y a Kjorven, a quien ya mencioné, que a la vez es viceministro de Relaciones Exteriores de Noruega y encargado en el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo del seguimiento de las metas posmilenio. Es un programa de excelencia. De joven me hubiera gustado participar.
–¿Con qué criterio eligieron a los participantes?
–Los líderes fueron elegidos por tres cosas. Una, por su de-sempeño brillante. Dos, por un perfil de servicio a la comunidad, desde el trabajo voluntario a la participación ciudadana. Tres, por su capacidad multiplicadora en universidades, aulas u otros roles. Con un mes y medio de implementación, el rendimiento es altísimo. La evaluación es semanal, con la bibliografía más avanzada que existe, incluyendo trabajos inéditos de primer nivel. Discuten desde los logros de China hasta los fondos buitre. El programa no es un descubrimiento.
–¿Cuál es el antecedente?
–Un programa en el que trabajamos junto con el decano de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Alberto Barbieri, también vicerrector de la UBA. Hace tres años iniciamos juntos 100 Jóvenes por una Economía con Rostros Humano Premio Amartya Sen. Lo creamos en la UBA y fue un éxito muy grande. Lo concluyó el 95 por ciento de quienes lo empezaron. Nos llovieron los pedidos para replicarlo en otras universidades. En Rosario, en La Matanza, en Uruguay y en la de San Marcos del Perú. En el Perú ya se han graduado tres promociones, se ha extendido a muchas universidades y carreras, y el secretario general de la ONU Ban Ki-Moon lo visitó recientemente. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner lo sigue muy de cerca. Le interesa por una cuestión de futuro. Por eso su apoyo a un programa que se dicta desde hace dos años en todas las universidades públicas que tienen facultad de ciencias económicas: son 27 centros académicos. Tiene un año de duración y es posible gracias al apoyo total de la Presidenta, del ministro de Educación, Alberto Sileoni, y de los rectores de las universidades. Y se trata de universidades ligadas a todas las corrientes políticas. Cuando se inauguró la primera réplica en Rosario, en el lanzamiento estuvo Hermes Binner. También lo apoyó la empresa privada. Con respaldo concreto. Económico. Desde que hace dos años en la Casa Rosada lo inauguró Cristina Kirchner, avanzamos mucho. Por eso ahora trabajamos para toda Unasur y con énfasis en la integración regional.
–¿La integración misma es uno de los temas?
–Importantísimo. Una parte significativa del programa con el auspicio de la CAF, un organismo de integración, es justamente la integración regional. Y también los estamos haciendo pensar juntos, a los líderes del continente, sobre el modelo de desa-rrollo necesario para nuestros países. Aprenden fenomenalmente unos de otros. Es una revolución educativa silenciosa. Tengamos en cuenta que si contabilizamos la cantidad de participantes del primer programa, hemos llegado a los 2000 jóvenes. Muchos de ellos serán o ya son nuevos docentes. El programa de Unasur formará 350, pero esos 350 son multiplicadores natos, de modo que formamos una masa crítica en economía y en gestión con una mirada avanzada sobre el desarrollo. Todo lo que hacemos tiene un fuerte énfasis en la economía pensada con marco de referencia ético.
–¿Qué quiere decir “ético” en este contexto?
–Cómo construir modelos de gestión y económicos que respondan a los mejores ideales éticos del género humano. En estos programas los tratamos con aterrizajes concretos en políticas económicas. No son ideas abstractas. Por eso los programas tuvieron una recepción muy cálida de muchos medios, con entrevistas a los participantes y a los egresados. Uno podría hablar de una buena noticia para América latina, que de esta manera forma su propia masa crítica.
–Acaba de volver de China. ¿Con qué resultado?
–Participé en un congreso de ciencias para el desarrollo. Fue el disertante para académicos y directivos. Además me pusieron al lado a cuatro Ph. D. de muy alto nivel. Me acompañaron mientras yo cumplía una agenda de doce horas diarias de trabajo con otros líderes. Ya produjeron un video mío en chino, que se agotó. Hay que mirar el fenómeno chino con atención: entre el 2016 y el 2020 podría ser la primera potencia económica, desplazando a los Estados Unidos.
–¿Por qué empezó el programa en Ciencias Económicas de la UBA, ampliado ahora al ámbito de Unasur?
–Siempre fui docente, pero en la vida a uno le pasan cosas que lo hacen pensar y actuar con iniciativas nuevas. Me pregunté qué otra cosa podría hacer por los jóvenes cuando nació mi primera nieta, que está por cumplir cuatro años.

fuente: Página 12

jueves, 22 de noviembre de 2012

DÍA DE LA GRATUIDAD UNIVERSITARIA






Por Sandra Viñas

Hoy se conmemora el  63° aniversario de la gratuidad universitaria, firmada por Juan Domingo Perón el 22 de noviembre de 1949, y en consecuencia el Congreso de la Nación declaró a través de la Ley 26320 esta fecha  como el “Día  Nacional de la Gratuidad Universitaria”. 

Escasos autores que han tratado sobre el desarrollo y la problemática universitaria argentina  han recogido este antecedente, sea por olvido, por razones ideológicas o políticas.  El Decreto 29.337 del año 1949 ha sido olvidado, como lo han sido muchos otros hitos históricos que marcaron una clara vocación de colocar al Estado en el rumbo de asumir su misión social, de crear y redistribuir la riqueza material de nuestro país.

Tomando algunos de los fundamentos del Diputado Nacional Alberto Cantero Gutiérrez, autor de la norma, afirmamos que esta conquista peronista  planteaba la  necesidad de suspender con retroactividad al 20 de junio de 1949 el cobro de los aranceles vigentes hasta la fecha de sanción de la misma. De este modo y a partir de la fecha mencionada las Universidades Nacionales serían un destino posible para millones de argentinos hijos de trabajadores con posibilidad de acceder a la educación superior  la formación profesional de grado universitaria.

La exclusión económica queda derribada permitiendo la incorporación de todos los jóvenes dando el puntapié inicial para  la formación académica y el ascenso social como resultado del esfuerzo y del trabajo de todos los argentinos que aportan al sostenimiento de las Universidades.

A la par de ser una medida inclusiva esta política de Estado permitió la generación de empleo, riqueza y capital intelectual que transforma en una realidad los principios y derechos constitucionales de ingreso a la educación la salud y la vivienda para todos.

El Decreto del 49 se mantuvo vigente, a pesar de los golpes de Estado que asolaron nuestro país (con la excepción de la última dictadura), y no pudo ser revertido durante los años siguientes que han transcurrido desde su promulgación. Es así que la gratuidad de la enseñanza universitaria pública sigue siendo una realidad y es patrimonio de toda la sociedad argentina.

Hoy más que nunca honramos la igualdad educativa y seguimos profundizando las políticas de acceso a la educación superior de cada vez mas argentinos.

Nada mejor que incluir algunos datos en relación a que el Peronismo es quien realmente genera políticas publicas vinculadas a la educación superior.

·         MEJORA DE LA POLÍTICA UNIVERSITARIA. El presupuesto universitario aumentó un 172% a lo largo del período y pasó de 1.624 millones a 4.412 millones de pesos en 2007. Los salarios promedio de los docentes universitarios aumentaron un 174% en el periodo 2003-2007.

·      INFRAESTRUCTURA UNIVERSITARIA El Programa de Apoyo al Desarrollo de la Infraestructura Universitaria ha finalizado 71 obras y 39 se encuentran en ejecución. Durante el presente año el financiamiento alcanzó los 156 millones de pesos, totalizando la suma de $ 413 millones desde su creación.

·         Programa Nacional de Becas Universitarias Becas Universitarias. PNBU: promueve la igualdad de oportunidades en el ámbito de la Educación Superior, a través de la implementación de un sistema de becas que facilite el acceso y/o permanencia de alumnos de escasos recursos económicos y buen desempeño académico en los estudios de grado en universidades nacionales o institutos universitarios.

·             BECAS BICENTENARIO PARA CARRERAS CIENTÍFICO TÉCNICAS. Para estudiantes de hogares de bajos ingresos y que sean aspirantes a carreras universitarias o tecnicaturas científico-técnicas en las ramas de las Ciencias Naturales, Ciencias Agrarias, Ciencias Aplicadas y Exactas e Ingenierías. Se previó el otorgamiento de 30.000 becas con un presupuesto anual de 145 millones de pesos. El monto asignado a cada becario es de $6000 a $14.400 según el año de cursado en el que se encuentre.

·         Programa de Calidad Universitaria. La universidad cumple un rol central en la generación de condiciones que permitan un desarrollo económico sostenido y de mayor equidad distributiva, y en el fortalecimiento de las instituciones y valores democráticos. Para ello, resultan necesarias políticas activas que actúen como complemento de la evaluación de la calidad e  implementación de proyectos de cambio y reforma en el marco de la función social que cada universidad cumple en su contexto regional. Para responder a esta demanda, la Secretaría de Políticas Universitarias se propuso diseñar e implementar una política de calidad para las universidades.

·         POLÍTICA SALARIAL DOCENTE. Realización de la Paritaria Nacional Docente, primera en la historia nacional, en cumplimiento del Art. 10 de la Ley de Financiamiento Educativo. Podemos observar la evolución de los salarios a través de este cuadro en el caso de un profesor titular Dedicación Exclusiva con máxima, media y sin antigüedad:
·           
Profesor Titular Dedicación Exclusiva
Máxima Antigüedad

http://www.me.gov.ar/spu/salarios/imagenes/col2.gif
Aclaración: estos montos no incluyen adicionales por incentivo a la investigación, por título, suplemento por zona desfavorable o paritarias particulares.
              
Elaboración: Secretaría de Políticas Universitarias (SPU).
No hace falta mucho agregar más que decir que desde la gestión pública el Peronismo ha dado pruebas y muestras concretas que tiene la decisión política de generar y mejorar día a día la accesibilidad plena para todo aquel que quiera ser parte de la comunidad universitaria.

En particular a los estudiantes que solo tienen que poner el esfuerzo intelectual en conseguir sus objetivos.