INTELECTUALES KIRCHNERISTAS Y OPOSITORES HABLARON SOBRE LA ULTIMA DECADA
Participaron, entre otros, Vicente Palermo,
Maristella Svampa, Horacio González y Eduardo Jozami. Se escucharon
desde críticas por el ejercicio “cuasi despótico” del poder hasta
elogios por la “legitimación de la política”.
“Bienvenida
sea la radicalización del debate político, cuando en el 2001 casi ni
existía”, planteó casi al borde del enojo Eduardo Jozami, director del
Centro Cultural Haroldo Conti, en la ex ESMA, e integrante de Carta
Abierta, luego de escuchar la exposición del investigador del Conicet
Vicente Palermo, quien criticó desde su mirada lo que llamó “el poder
cuasi despótico” del kirchnerismo. Durante un debate organizado por la
Universidad Di Tella, el director de la Biblioteca Nacional, Horacio
González, había planteado la necesidad de “no discutir sobre las
liturgias heredadas” para apuntar hacia un debate más profundo y la
socióloga Maristella Svampa desplegó una radiografía de los diez años de
gobierno K, confluyendo en la hipótesis de que “queda un país
hipotecado por modelos de mal desarrollo”. También participó el
economista Guillermo Rozenwurcel.
“Un análisis de esta etapa exige un cierto paso del tiempo, por eso
siento que esto va más allá de mis habilidades. Pero bienvenido sea
hablar sobre el presente o lo inmediato”, comenzó González –también
integrante de Carta Abierta– apenas se inició la ronda de ponencias,
dejando en claro la posibilidad de la posibilidad de incurrir en errores
de apreciación ante la tarea que planteaba la cita: “La Década
Kirchnerista, Legado y Futuro”. “No abandonemos las liturgias –agregó el
sociólogo–, pero veamos que se pueden transformar en tabiques para el
debate”, haciendo una autocrítica hacia el peronismo, pero también hacia
los sectores de la oposición que discuten sobre la apariencia y no
sobre el fondo. “Si queremos salir de allí, también hay que proponerse
renovar conceptos que componen el debate: democracia, república,
liberalismo”, insistió González apuntando a quitarse los clichés de
ambos lados para limpiar la discusión y llevarla un paso más adelante y
resaltó “la ausencia dolorosa del debate”, en la escena política ante la
falta de “peso argumental”.El coordinador y organizador del debate, el politólogo Juan Tokatlian, ya había advertido las reglas del juego. “Cuando faltan tres minutos saco la tarjeta amarilla. Si saco la roja es que no hay más tiempo para hablar”, explicó el tono futbolero del reglamento, sabiendo de la capacidad oratoria de los participantes. El Aula Polivalente del Campus Alcorta de la universidad fue colmado por estudiantes y académicos como los economistas Abraham Gak o Pablo Gerchunoff.
El politólogo Vicente Palermo llevó el inicio de su análisis a la Constitución de 1853 y las actitudes del kirchnerismo hacia ella para fundamentar el carácter “populista” –entendido como un concepto negativo– del proceso iniciado en el 2003. “Existe una tensión entre la Constitución liberal y el poder kirchnerista”, señaló como uno de sus primeras hipótesis. En toda su exposición pudieron escucharse los conceptos de “corrupción”, “fracaso”, “personalización del poder”, “desmanejo de la política exterior”, “líder y su séquito”. Apuntó a que una de las raíces del fracaso kirchnerista es ser “peronista, en donde la voluntad política precede a la ley”. Su mirada sobre la construcción del kirchnerismo la puso en que “después de una década, generó un poder que se aísla y genera un vacío en el exterior”. Al finalizar, señaló que “el saldo de la década es negativo y amargo, ha dejado un poder cuasi despótico” como consecuencia.
Luego Jozami dejó de lado el material que había preparado para contestar las argumentaciones de Palermo. “No voy a hablar de la Constitución de 1853, sino de la crisis del 2001”, señaló con el ceño fruncido. “Néstor Kirchner se dio cuenta de qué era lo que estaba pasando y puso su esfuerzo en un eje: la legitimación de la política. Pensar la política nuevamente como una herramienta de transformación. Plantear esto después de las presidencias de Carlos Menem y Fernando de la Rúa era interpretado como un enfermo de ideología”, sostuvo poniendo sobre la mesa uno de los logros del santacruceño.
Svampa intentó desgranar los pasos del kirchnerismo por el poder. Apuntó a la ruptura que logró con la línea del peronismo que no era aceptado por la clase media en los años cuarenta. “La clase media progresista se identifica con el kirchnerismo hasta el 2008, cuando se produce una gran conflictividad hacia adentro de ella”, destacó la socióloga e integrante de Plataforma, otro polo de intelectuales. Bajo su mirada, “las clases populares son los convidados de piedra del proceso”, pero el punto mayormente negativo lo puso en su interpretación del legado que dejará el kirchnerismo por el “extractivismo dependiente y depredatorio, en donde avanza el capital y avanza el despojo de tierras”.
Durante su exposición, Jozami habló de las relaciones internacionales. “No puedo entender cómo no está en algunos análisis críticos cómo salimos de las ‘relaciones carnales’ del menemismo a tener una mayor autonomía política y a profundizar la hermandad con los países sudamericanos”, chicaneó Jozami. Pero tampoco se olvidó de la autocrítica sobre la década y planteó que “a veces la cerrazón nos hace ganar enemigo involuntarios. Hay que seguir tendiendo puentes y elaborar consensos más amplios”.
fuente: Página 12
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