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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...

sábado, 30 de junio de 2012

La rebelión de los artistas plásticos


El incipiente colectivo Artistas Organizados denunció que el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos Aires (MAMBA) puso como condición para participar, la donación de sus obras. Su directora, Laura Buccellato, lo negó.

En los folletos y el cartel de la antesala de la muestra Últimas Tendencias II del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Buenos Aires, quedó estampado el sello “Artistas Organizados. Donaciones en suspenso”. Más de un centenar de pintores, escultores, fotógrafos, videastas y performistas del arte visual, reclamaron así por la convocatoria a la muestra inaugurada ayer, que según denuncian, incluyó un pedido compulsivo de que los artistas donen su obra y “a los que se negaron a hacerlo se los excluyó”. La queja está rubricada por cerca de 150 miembros de la agrupación Artistas Organizados (AO), y llevó el acompañamiento de más de 400 firmas de apoyo. “En la comunidad artística hay malestar respecto de la circunstancia en que se produce este pedido, que además pone en evidencia la falta de presupuesto destinado al arte”, comentó Silvia Gurfein, vocera de la organización. “El museo debería poder adquirir las obras, pero tampoco tenemos problema en donar, acá lo que se cuestiona es la metodología”, agregó.
Según los artistas, la convocatoria del MAMBA se dirigió por diversos medios y en forma individual a los posibles participantes. Primero, a través de una invitación por carta se especificaba en forma ambigua que las obras iban a ser donadas al patrimonio del museo, pero luego, vía e-mail o por teléfono, se habría indicado que esta sería la “condición” para participar. Un pintor que prefirió la reserva aseguró que el curioso llamado que le hicieron decía: “Fuiste seleccionado para participar de una muestra en la que vas a donar tu obra.” Algunos aceptaron, sin saber qué habían hecho sus colegas, pero cuando se fueron enterando, decidieron agruparse y discutir un planteo orgánico. Presentaron un documento de reclamo al museo y lograron reunirse con su directora, Laura Buccellato. De esa manera, lograron “suspender” la donación en muchas de las obras que desde ayer y por casi tres meses se exhibirán en las salas de la Avenida San Juan 350.
Durante la inauguración de la muestra, Buccellato negó a Tiempo Argentino que la convocatoria haya sido compulsiva. “Ninguno de los artistas negó su obra, no se obligó a nadie. Algunos no quisieron participar, y me parece legítimo”, dijo. Además agregó que “muchos son muy jóvenes y desconocen cómo funciona, el museo no compra obras para exhibición. Hay una ley del año 1983 que establece la forma en que los museos adquieren sus obras”.
La muestra incluye 130 pinturas, fotos y videos, entre otros materiales. La amplia mayoría de los participantes expuso su queja. “Ante esta emergencia, decimos que hay que revisar las condiciones en que las obras serían incorporadas, por eso decidimos suspender la donación de las obras que todavía no iniciaron su trámite hasta que no se acuerden las condiciones entre las partes”, agregó Leandro Tartaglia, de la agrupación de artistas.
Gracias a este conflicto, los artistas visuales lograron participar de una experiencia hasta ahora inédita, que es la organización gremial. “Es muy importante la unión de los artistas. Siempre somos excluidos de las opiniones fundamentales con respecto al arte, y ahora nos damos cuenta de que tenemos que sumar fuerza colectiva”, indicaron. Sus manifiestos se pueden ver en el sitio http://artistasorganizados.wordpress.com.

fuente: Tiempo Argentino

Paula Jiménez: Poesía argenchina



Sobre el libro La familia china de María del Carmen Colombo
Por Paula Jiménez

Suplemento Las 12, página N° 12, Diario Página/12
Viernes 29 de junio,2012


Ni bien comienza el libro un abanico se despliega y con él la secuencia de imágenes pintadas en los plises del papel. Quizás, antes de esto, esas escenas estuvieron replegadas, y esperando salir a la vida, como los personajes suspendidos de la obra de Pirandello. Claro que en realidad no sabemos qué pasa cuando el abanico se cierra, pero lo que sí sabemos es que al abrirlo María del Carmen Colombo encontró, cual una Marco Polo de la poesía, un mundo deslumbrante. Y ese mundo deslumbrante no es solo el de una familia - china en un país que no es China, ya que es señalada como diferente por su gentilicio - sino, sobre todo, el de un lenguaje. No deja de sorprender, por muchas lecturas que hayamos hecho de este libro, el registro lírico que la autora de La muda encarnación eligió para contar la historia, y que mezcla humor, poesía política, orientalismo y modismos populares en un cóctel de belleza pura. Aunque tal vez no sea acertado hablar de historia para referirnos a La familia china, porque esto supondría la progresión cronológica de un argumento y acá no hay nada de eso. En algunas ocasiones, el pasado vive en el presente porque el presente es actualización de una cultura milenaria. En uno de los primeros textos de este libro de prosas poéticas, el padre chino toma la palabra: “Esas tintoreras – dice de sus hijas – calientan la pava y después yo salgo hecho una planicie. Qué saben ellas, tan chiquitas, del trabajo que costó a mis antepasados imitar el oscuro abanico de las olas, escama por escama, durante milenios, hasta hacer de mi alma este biombo musical que solo los hombres chinos saben desplegar con dignidad”. En otros momentos, en cambio, los acontecimientos se leen desde la perspectiva temporal occidental y la voz que cuenta, súbitamente enraizada en Argentina, dice: “Y en mi hermano no queda ni siquiera el hilito de furia que me mantiene a mí. Algunas veces cuando lo abrazo recupera la memoria y dice: Ni olvido ni perdón”. Las raíces culturales y familiares son fuertes tópicos en este libro publicado por primera vez a finales de los 90 por Libros de Tierra Firme y reditado recientemente por Hilos. En aquella década, la comunidad china comenzó a migrar a Buenos Aires masivamente y a producirse una vez más en la Babel porteña un cruce cultural. Uno de los enormes atractivos de La familia china es que las referencias a lo chino, lo argentino o lo uruguayo (otra de las más importantes comunidades de inmigrantes) se confunden y encuentran a la vez un lenguaje con el cual esta amalgama puede expresarse: “Los chinos, los chinos verdaderos, sueñan con la banda oriental”. Más tarde, una de las tres chicas chinas le reclamará a su hermano “¿Qué nos queda si un oriental se desorienta?”, porque este dice “No entender, no entender”: El humor ingenuo y los juegos idiomáticos hacen de este un libro en parte cándido, hecho también con los materiales de la literatura infantil, tan cercana a la poesía, al juego, al canto. Claro que el grado de sofisticación y profundidad que en él se desarrolla nos advierte que la autora se trae también algo complejo entre manos, algo sobre lo que hemos sido advertidos desde el primer capítulo: “Por suerte – dice -, entre el comienzo y el final de este despliegue solo transcurre media hora. Tiempo suficiente durante el cual un semicírculo puede alcanzar su personalidad verdadera y en el instante hacerse aire, como este abanico”. Sí: la personalidad, esa palabra. De eso se trataba también este libro. Se trataba de esa construcción subjetiva apoyada en las características étnicas, culturales, filosóficas, ideológicas, etc., de una persona; de esa ficción que puede alcanzar su esplendor y decaer en un instante. Y para cerrar ese circulo abierto en la primera página, transcribo lo que magistralmente fue escrito en la última: “la china intenta tapar el pandemónium que la caja de pandora de su cuerpo destapó en una distracción o alejamiento del centro, de atención. Pero ya es tarde y arrastrada por semejante manifestación se pierde entre los seres aparecidos mientras se pregunta: ¿quién soy?// Así comienzan los deshielos en el imperio de la personalidad”.

fuente:blog del amasijo

Una confederación


Por Jorge Rivas *
A poco de iniciado el proceso de cambios que lleva ya casi una década en la Argentina, los socialistas tuvimos que afrontar una opción imposible de eludir. El presidente Néstor Kirchner demostró primero que estaba dispuesto a desmontar el cerco de impunidad que protegía a los represores de la última dictadura, y que había sido levantado y sostenido por sucesivos gobiernos radicales, peronistas, y hasta por uno de una alianza presuntamente progresista de la que formamos parte inicialmente. También renegoció la deuda externa y se empeñó en sostener un rumbo de crecimiento económico con inclusión social.
Los socialistas bonaerenses entendimos que lo que estaba sucediendo en el país nos exigía que revisáramos algunos añejos prejuicios ideológicos que anidaban en nuestra fuerza. El lugar de la izquierda democrática, sostuvimos entonces, estaba junto a ese proyecto que enarbolaba muchas banderas que también eran nuestras, y que concitaba un masivo apoyo popular. Sobre todo cuando estaba claro que en la vereda de enfrente se amontonaban los sectores políticos y las corporaciones más reaccionarias de la sociedad, dispuestas a sabotear de cualquier manera ese proceso.
La conducción nacional del Partido Socialista, por su parte, eligió hacer causa común con esas fuerzas retrógradas. Y mantuvo ese alineamiento aun en el grave conflicto con los rentistas agrarios, que dividió aguas profundamente en el país. La opción, entonces, se planteó entre la resignada subordinación a esos dirigentes extraviados y la creación de una nueva herramienta política que nos permitiera militar en la defensa del proyecto nacional, popular y democrático que a partir de 2007 pasó a conducir, y a profundizar, Cristina Fernández de Kirchner.
Por eso fundamos la Unidad Socialista para la Victoria. Ahora nos aprestamos a dar otro paso: confluir con una multitud de compañeros que integran partidos y agrupaciones de todo el país, con los que compartimos una tradición ideológica, una posición política y una militancia diaria, en un solo espacio organizativo: la Confederación Socialista Argentina. Nos proponemos hacer de ella una fuerza abierta al debate y al disenso, pero con un fuerte compromiso con el proyecto popular. Sabemos que es el camino que tenemos que seguir para acercarnos a nuestro objetivo de siempre: construir una sociedad más justa.
* Diputado nacional.
 

lo que no puede durar en el imaginario peronista

por artemio lópez




La desindustrialización iniciada con la dictadura de mediados de los años setenta , profundizada al límite en los noventa con la consecuente fragmentación del mercado de trabajo, precarización de la mitad de la población económicamente activa y el fin del trabajo formal, estable  y permanente como modalidad de empleo dominante , hace ya imposible darle encarnadura real a esta añeja y  bonita marcha .

En efecto, entonada por Hugo del Carril y entitulada Marcha de Luz y Fuerza, resulta hoy una  perfecta metáfora de una muy vieja concepción del mundo, que evidentemente ha colapsado.
Este pensamiento eminentemente corporativo ha sido abolido , sujeto a él ya no se puede pensar más. Ahora , compañeros y compañeras los soportes materiales de las prácticas sociales de los grupos subalternos "territorializados" son los intendentes convenientemente electos, articulados con los "grupos sociales" y sus "referentes" que también convenientemente, nadie elije.


Columna vertebral de una ausencia. Iupi.
 

viernes, 29 de junio de 2012

Honduras (junio de 2009) - Paraguay (junio de 2012) De un golpe de Estado a otro

por Éric Toussaint
Tres años después del golpe de Estado institucional que derrocó en Honduras el presidente democráticamente electo Manuel Zelaya, un golpe similar expulsa de la presidencia de Paraguay a Fernando Lugo, igualmente electo según las sacrosantas reglas del sufragio universal pero –como Manuel Zelaya– visto como un estorbo por la oligarquía paraguaya y sus amos de Washington, que en cambio toleraron los 35 años en el poder del régimen represivo de Alfredo Stroessner. El profesor Eric Toussaint explica cómo la bendición de Washington al golpe institucional hondureño de 2009 abrió la puerta al golpismo institucional, o golpes de Estado disfrazados de procesos institucionales avalados por los parlamentos y las élites oligárquicas.



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A tres años de distancia se repite en Paraguay el mismo escenario de golpe de Estado ya utilizado en Honduras en junio de 2009. En los dos casos, un órgano del poder institucional que había quedado en manos de representantes de la clase dominante, destituye a un presidente democráticamente electo. Este golpe de Estado respeta las apariencias de legalidad. En un análisis redactado en 2009, el CADTM ya denunciaba el golpe de Estado de Honduras y las complicidades que los golpistas tenían en Washington. La última frase de aquel artículo anunciaba lo que acaba de pasar en Paraguay: «El caso hondureño presenta el riesgo de ser una puerta de entrada a golpes de Estado realizados por el ejército con el aval de algunas instituciones estatales como el Parlamento o el Tribunal Supremo» [1].
Desde 2009, la gran prensa internacional concedió un apoyo pasivo o activo a los golpistas hondureños y el diario Libération (Francia) está reproduciendo hoy, en caliente, el mismo comportamiento. He aquí lo que publicó respecto al golpe de Estado en Paraguay: «El presidente paraguayo Fernando Lugo ha sido oficialmente despojado de sus funciones este viernes, culminando así un proceso de destitución efectuado en pocas horas en el Senado, como comprobó un periodista de AFP.» La frase siguiente nos muestra claramente la opinión del diario: «Elegido en 2008 con el apoyo de una amplia coalición de una veintena de partidos, Fernando Lugo había perdido en forma progresiva una parte esencial de sus partidarios en el Parlamento después de una serie de desacuerdos políticos» [2]. En realidad, Fernando Lugo, que fue elegido presidente a través del sufragio universal y con un fuerte apoyo popular, nunca gozó de una verdadera mayoría parlamentaria que le permitiese llevar a cabo satisfactoriamente su proyecto ya que los dos partidos tradicionales de la derecha dominaban las instituciones parlamentarias —Partido Liberal y Partido Colorado. Este último apoyó la dictadura de Stroessner entre 1954 y 1989, y dominó el gobierno y el Estado paraguayo durante 62 años—. Como consecuencia de ello, Lugo tuvo que negociar el respaldo del Partido Liberal, del que una parte importante de sus dirigentes se habían opuesto a la dictadura de Stroessner [3]. Por lo tanto, al contrario de lo que afirma Libération, Lugo no perdió lo esencial de sus partidarios en el Parlamento. Éstos, propiamente hablando, eran muy pocos y se mantuvieron a su lado. Su relación con Domingo Laíno [4], un dirigente histórico del Partido Liberal (por su oposición radical al régimen de Stroessner), y sus partidarios incluso se ha fortalecido. Por el contrario, la dirección del Partido Liberal, al que pertenece el vicepresidente Federico Franco, que acaba de tomar el poder, sólo sostuvo a Lugo como la cuerda de la que cuelga a un ahorcado. En realidad, nunca estuvo entre los partidarios de Lugo. El Partido Liberal era un aliado que bloqueaba todos los intentos por realizar las profundas reformas sociales y económicas que el país necesita. A pesar de ese bloqueo, las realizaciones sociales del gobierno Lugo, aunque limitadas, fueron innegables y la popularidad del presidente es bien real. Desde el comienzo de su mandato, el vicepresidente Franco multiplicó sus críticas contra el presidente Lugo, desconociendo así el compromiso político que lo ligaba a él. Ahora, Franco acaba de acceder a la presidencia gracias al apoyo de la oligarquía que mantuvo el control de las instituciones parlamentarias, debido a décadas de dominación política en un país donde el clientelismo tiene una función clave. Por otra parte, los disidentes del Partido Liberal, Domingo Laíno y el senador liberal Luís Alberto Wagner, se opusieron el 22 de junio de 2012 a la decisión tomada por el comité político de su partido de destituir al presidente Lugo. Laíno y Wagner denunciaron incluso la violación de las normas internas del Partido Liberal y señalaron que semejante decisión sólo podía ser tomada por el directorio del partido, una instancia superior y más amplia que su comité político [5].

Honduras 2009

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Tres años después del golpe de Estado en Honduras, presentamos como recordatorio de los acontecimientos, y con el fin de ayudar a la comprensión de las similitudes entre los golpes de Estado hondureño y paraguayo, un largo extracto de un artículo publicado, en nuestra web www.cadtm.org, en octubre de 2009 [6] :
«Cuando el presidente constitucional Manuel Zelaya fue destituido por los militares, el 28 de junio, la gran mayoría de los medios de prensa declararon, deformando totalmente la verdad, que los militares habían reaccionado a la voluntad del presidente de modificar la Constitución para mantenerse en el poder. Muchos medios agregaban que [Zelaya] seguía así el ejemplo de Hugo Chávez, presentado como un dirigente populista autoritario. En realidad, Manuel Zelaya sólo proponía a sus conciudadanos pronunciarse sobre la organización de elecciones generales para una Asamblea Constituyente, algo que habría representado un verdadero avance democrático en ese país. Este hecho fue muy bien explicado por Cécile Lamarque y Jerome Duval, a su regreso de una misión del CADTM en Honduras: «El golpe de Estado tuvo lugar el mismo día en que Manuel Zelaya organizaba la «consulta», de carácter no vinculante, donde se preguntaba a los hondureños si deseaban, o no, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, después de las elecciones previstas para el 29 de noviembre de 2009. La pregunta era la siguiente: ¿Está usted de acuerdo con que en las elecciones generales de noviembre 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una asamblea nacional constituyente que apruebe una nueva Constitución política? Si esa consulta hubiese recogido una mayoría de «sí», el presidente habría sometido un decreto a la aprobación del Congreso para que, el 29 noviembre, los hondureños se pronunciaran formalmente sobre la convocatoria de una [Asamblea] constituyente, en una «cuarta urna» (las tres primeras estarían reservadas para la elección del presidente, de los diputados y de los alcaldes, respectivamente). Para darle un matiz de legalidad al golpe de Estado, el Congreso y el Tribunal Supremo, como aliados del golpe, decidieron que la consulta era ilegal y dictaminaron que el presidente Zelaya había «violado la Constitución» al intentar modificarla «para poder aspirar a un nuevo mandato», como un «aprendiz de dictador chavista». Sin embargo, Manuel Zelaya no buscaba, por la vía de esta consulta, renovar su mandato presidencial en las próximas elecciones legislativas, ya que éstas se realizarían en el marco de la actual Constitución, que prevé mandatos presidenciales de 4 años no renovables. Por lo tanto, Zelaya no podía ser candidato a su propia sucesión» [7].
A pesar de que los movimientos populares de oposición al golpe de Estado multiplicaron las huelgas y manifestaciones en julio, agosto y septiembre, los grandes medios periodísticos les dedicaron apenas unas líneas. Las pocas veces que los grandes diarios dedicaban un artículo de fondo a la situación en Honduras, lo hacían siguiendo una política denigratoria con respecto al presidente constitucional, cuando no presentaban directamente la acción de los militares como un golpe militar democrático. Por ejemplo, The Wall Street Journal decía en su editorial del 1º de julio de 2009: «el golpe militar ocurrido en Honduras el pasado 28 de junio y que llevó al exilio al presidente de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, es extrañamente democrático». El editorial agregaba que «las autoridades legislativas y judiciales permanecieron intactas» tras la acción militar. Por otra parte, aunque de forma más matizada, el conocidísimo diario francés Le Monde también participó en aquella campaña. He aquí un ejemplo: El 12 de septiembre de 2009, Jean-Michel Caroit, su enviado especial en Honduras, citó las palabras de una francesa expatriada en ese país y a continuación agregó la mentira sistemáticamente repetida sobre las malas intenciones atribuidas a Manuel Zelaya. «Para los hondureños el retorno de Zelaya es inaceptable ya que significaría 20 años de dictadura al estilo de [Hugo] Chávez», exclamaba Marianne Cadario, refiriéndose al presidente de Venezuela, quien —como su aliado Manuel Zelaya pretendía hacerlo— modificó la Constitución para poder ser reelecto. Madame Cadario, una francesa instalada en Honduras desde hace 30 años, dice estar «súper asombrada ante la reacción de la comunidad internacional», que ha condenado el golpe» [8]. El tono de diarios como Le Monde y Libération comenzó a cambiar a finales de septiembre, cuando los golpistas recrudecieron sensiblemente la represión. Dicho esto, Libération se merece un premio por la utilización de eufemismos. En efecto, el 28 de septiembre de 2009 (justamente tres meses después del golpe), subtitulaba con la frase «Perfume de dictadura» (subrayado por Toussaint) un párrafo en el que se explicaba que el gobierno golpista había decretado: «la prohibición de “toda reunión pública no autorizada”, la detención de “cualquier persona que ponga en peligro su vida o la de los demás”, la “evacuación” de locales ocupados por manifestantes e interferencias de “la emisión por cualquier medio de los programas que traten de alterar la paz”» [9] [10].
En Honduras, el régimen surgido del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 se benefició de la complacencia e incluso del respaldo activo de la administración Obama. El CADTM informó de la resistencia del pueblo hondureño y analizó la actitud de Washington, que significaba una verdadera incitación para otros candidatos a golpistas en América Latina. He aquí lo que se publicó en la web del CADTM en diciembre de 2009:
«Mientras que el presidente Manuel Zelaya, quien había entrado clandestinamente en su país el 21 de septiembre de 2009, encontraba refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, la capital hondureña, los golpistas continuaban reprimiendo violentamente las manifestaciones de los partidarios del presidente constitucional y decretaron, el 27 de septiembre, un estado de sitio de 45 días de duración [11]. Hubo entonces un comentario del número dos de Washington en la OEA, Lewis Amselem: «el retorno de Zelaya es irresponsable» [12].
Por su parte, Hillary Clinton no condenó el prolongado toque de queda. El acuerdo al que se llegó el 30 de octubre de 2009, bajo los auspicios de Washington, entre los representantes de Manuel Zelaya y los de Roberto Micheletti estipulaba expresamente que las partes se comprometían a no hacer ningún llamamiento directo o indirecto a la convocatoria de una asamblea constituyente o a cualquier otra consulta popular (punto 2 del acuerdo). Además, el acuerdo no preveía explícitamente el retorno de Manuel Zelaya a la presidencia del país para terminar su mandato. Roberto Micheletti y sus partidarios habían decidido no devolver la presidencia a Zelaya quien, como consecuencia de ello, pidió a la población que no participase en las elecciones generales previstas para el 28 de noviembre de 2009. El principal candidato de la izquierda a la presidencia, Carlos Reyes, así como un centenar más de candidatos de diferentes partidos (entre ellos un sector del Partido Liberal)  [13], decidieron por lo tanto retirar sus candidaturas. El 10 de noviembre de 2009, Washington anunció que reconocía el resultado de las elecciones, a pesar de que en la víspera de las elecciones las organizaciones de defensa de derechos humanos habían contabilizado más de 20 oponentes políticos asesinados desde la fecha del golpe de Estado, así como 211 heridos durante las acciones represivas, cerca de 2 000 detenciones ilegales, dos tentativas de secuestro y 114 prisioneros políticos acusados de sedición. Los medios de comunicación opuestos al golpe fueron cerrados o acosados. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) [14], los países miembros del Grupo de Río y los países del ALBA habían decidido no enviar observadores. Los cálculos del porciento de electores que supuestamente participaron en el escrutinio oscilan según las fuentes. Pero seguramente no se llegó a la mitad de los electores inscritos. A pesar de ello, el vocero del Departamento de Estado, Ian Nelly, vio las elecciones hondureñas como «un necesario e importante paso adelante» [15]. Washington reconoció como presidente electo a Porfirio Lobo, del Partido Nacional, un representante duro de la oligarquía, de los terratenientes y de la misma derecha que había organizado el golpe de Estado. El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, declaró que las elecciones habían constituido una «gran celebración de la democracia» y afirmó que Estados Unidos trabajaría con Porfirio Lobo, conocido como Pepe: «Pepe Lobo es un hombre de una gran experiencia política», declaró el embajador estadounidense a la radio HRN. «Yo le deseo buena suerte y Estados Unidos trabajará con el presidente para el bien de nuestro país…Nuestras relaciones serán muy fuertes». Como ya escribimos en aquel entonces, «Respaldar un proceso surgido de un golpe de Estado y actuar a favor del reconocimiento internacional de las autoridades que lo perpetraron y de las que surgieron del mismo, es alentar a los candidatos a golpistas que se ponen políticamente del lado de Washington» [16].
Prosiguiendo nuestro análisis, ya en enero de 2010 se podía leer, en la web del CADTM, la descripción del golpe de Estado en preparación en Paraguay, golpe que finalmente tuvo lugar el 22 de junio de 2012.
«En el caso de Paraguay existe una parte de la derecha que retomó la ofensiva. En diciembre de 2009, el senador liberal Alfredo Luís Jaeggli llamó al derrocamiento del presidente Fernando Lugo, a quien acusa, como ya se hizo con Manuel Zelaya, de imponer un modelo chavista del «socialismo del siglo XXI». Jaeggli, cuyo partido constituye el principal «apoyo» parlamentario del gobierno, afirmaba, siguiendo la marcha de los acontecimientos, que el golpe de Estado realizado en Honduras no había sido tal: el derrocamiento de Manuel Zelaya y la acción llevada a cabo desde aquel momento por el régimen de facto serían perfectamente legales [17]. Este senador incluso pide al parlamento paraguayo que ponga en marcha un juicio político contra Lugo para destituirlo y reemplazarlo por el vicepresidente de la república, el liberal de derecha Federico Franco. El senador Jaeggli reprochaba a Lugo no seguir el ejemplo de los países que habían tenido éxito en la reforma económica, como Chile, con los cambios que había comenzado Pinochet, y la Argentina de Carlos Menem. Evidentemente, el caso hondureño puede convertirse en una puerta para nuevos golpes de Estado realizados por el ejército con el aval de algunas instituciones estatales como el Parlamento o el Tribunal Supremo» [18].
El 22 de junio de 2012, luego de un juicio expeditivo, el Senado paraguayo, controlado por la oligarquía descontenta ante las políticas de Fernando Lugo, destituyó al presidente democráticamente electo en 2008 mediante el sufragio universal. El 23 de junio de 2012, un amplio frente de la resistencia comenzó a organizarse para obtener el restablecimiento de la democracia. El 24 de junio, siete países latinoamericanos retiraron o llamaron a consulta sus embajadores en Paraguay (Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, Perú, Ecuador y México). Cinco anunciaron que no reconocían al nuevo gobierno: Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Nicaragua. El MERCOSUR, del que la economía paraguaya tiene una fuerte dependencia debido a sus intercambios comerciales, decidió no invitar al nuevo régimen a la reunión que se celebrará en Mendoza, Argentina, el 29 de junio de 2012. En Paraguay, la movilización popular en defensa de la democracia se está organizando. Es importante que se pueda respaldar con un máximo de apoyo internacional.
En Honduras, tres años han pasado desde el golpe de Estado perpetrado contra el presidente Zelaya y contra el pueblo hondureño que lo había elegido. El país está hundido en una crisis sin precedentes. La violencia ha aumentado considerablemente contra aquellas y aquellos que resisten en defensa de las libertades y de los derechos fundamentales del pueblo y que denuncian la orientación ultraliberal del gobierno de Porfirio Lobo, lacayo de la oligarquía y de las transnacionales cómplices del golpe. Sindicalistas, militantes asociativos y de derechos humanos, feministas, homosexuales, miembros de comunidades indígenas y afrodescendientes, periodistas de oposición, etc., sufren las presiones, intimidaciones, acosos y agresiones —en el caso de que no caigan bajo las balas—, que instrumentan tanto el poder del Estado como los grupos paramilitares y milicias privadas que actúan con total impunidad. En la región de Aguán, la represión continúa contra las comunidades campesinas en el marco del conflicto agrario que las opone a los grandes terratenientes. Según Reporteros Sin Fronteras, más de 40 abogados perdieron la vida en estos tres años por haber defendido a víctimas de abusos policiales y del ejército, y 28 periodistas fueron asesinados en el transcurso de la última década, 23 de ellos precisamente después del golpe de Estado. Para el 28 de junio de 2012, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) organiza una movilización nacional en ocasión de tercer aniversario de ese régimen funesto.
El CADTM aporta su contribución a la solidaridad internacional con los pueblos paraguayo y hondureño.


Traducido por Griselda Pinero
[1] Véase en el artículo en inglés: Eric Toussaint, “The U.S. and its unruly Latin American ’backyard’”, 26 de enero de 2010, “Clearly, Honduras can easily become a dangerous precedent as it opens the door to military coups condoned by some state institutions, such as the parliament or the Supreme Court.”
[2] «Paraguay: le président Fernando Lugo destitué par le Sénat», Libération, 22 juin 2012.
[3] Lugo, que no pertenecía a ningún partido político, consiguió reunir alrededor de su candidatura un amplio espectro de partidos y movimientos sociales, reagrupados en el seno de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), una coalición que va desde el Partido Liberal Radical Auténtico hasta grupos de izquierda más radicales.
[4] Domingo Laíno, nacido en 1935, luchó contra la dictadura de Stroessner, lo que le costó ser expulsado del país. Estuvo en el exilio entre 1982 y 1987. Después, fue varias veces el candidato liberal a la presidencia de Paraguay (obtuvo el 32,1% de los votos en 1993 y el 42, 6% en 1998). Su último mandato de senador lo realizó en el periodo legislativo 2003-2008. En 2010, el presidente Lugo lo nombró administrador de la empresa pública Itaipú.
[5] «Liberales luguistas maniobran para frenar el juicio», abc.com, 22 de Junio de 2012.
Véase también: http://www.youtube.com/watch?v=WgTZ...
[6] Véase Eric Toussaint «Venezuela, Honduras, Perú, Ecuador: “pequeños” olvidos y “grandes” mentiras»
[7] Cecile Lamarque y Jerome Duval, «Honduras: Pourquoi le coup d’État?», 17 de septiembre de 2009.
[8] Jean-Michel Caroit, «Au Honduras, la campagne électorale s’ouvre dans un climat de haine», Le Monde, p. 8, sábado 12 de septiembre de 2009.
[9] «Le Honduras s’enfonce dans la crise», par Yann Libessart, Libération, 28 septembre 2009.
[10] Fin del extracto del artículo de Eric Toussaint «Venezuela, Honduras, Perú, Ecuador: “pequeños” olvidos et “grandes” mentiras», 5 de octubre de 2009.
[11] En la madrugada del lunes 28 de septiembre de 2009, el ejército hondureño ocupó los locales de la radio Globo y puso fin a las emisiones televisadas del Canal 36, la única cadena que transmitía informaciones desfavorables a los golpistas.
[12] Organizaciones de defensa de los derechos humanos, acusaron a Lewis Amselem, representante permanente adjunto de Estados Unidos en la OEA, por negación de asistencia y por difamación contra su compatriota Dianna Ortiz, una religiosa progresista estadounidense de la orden de las Ursulinas, que fue torturada y violada varias veces por elementos de las fuerzas de seguridad guatemaltecas en 1989. En aquel entonces, Amselem trabajaba en la embajada de Estados Unidos en la capital de Guatemala, como funcionario a cargo de dar seguimiento al respeto de los derechos humanos. http://www.kaosenlared.net/noticia/...
[13] Véanse los análisis de Maurice Lemoine: «Mascarade électorale au Honduras», par Maurice Lemoine, Le Monde Diplomatique, vendredi 27 novembre 2009.
[14] Creada en mayo de 2008, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) se compone de 12 países de Sudamérica que representan 388 millones de habitantes: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
[15] Citado por AFP, el 30 de noviembre de 2009
[16] Véase Eric Toussaint «Du coup d’Etat au Honduras aux sept bases US en Colombie: la montée de l’agressivité de Washington», 7 de diciembre de 2009.
[17] Jaeggli declaró en una radio pública argentina: «El presidente hondureño asumió la presidencia con un mandato liberal, pero lo traicionó y se alistó en el socialismo del siglo XXI. Lo que pasó en Honduras [Jaeggli se refiere claramente al golpe de Estado del 28 de junio de 2009], para mí, y me excuso, es totalmente legal». La versión audio de la entrevista está disponible en Internet http://www.radionacional.com.ar/aud...
[18] Eric Toussaint, “The U.S. and its unruly Latin American ’backyard’”, 26 de enero de 2010.

fuente: Red Voltaire

La crisis sin nombre y el sistema prohibido

Juan Francisco Coloane (especial para ARGENPRESS.info)

Es la del estado liberal. El, o la que la nombra, se hace el harakiri político en el nivel que sea. Popular comunitario, académico y más aún en las elites del comando político, si se habla de crisis del estado liberal es como decir un lugar común inapropiado frente a lo cual hay demasiadas interpretaciones. El que lo introduce pareciera perder credibilidad.

Es así que para una mayoría de participantes en política, incluyendo a sectores de la izquierda en un sentido amplio y sin especificar qué tipo de izquierda, el estado liberal está absolutamente legitimado y lo que existe de insatisfacción social o popular es un tema referido a un modelo económico o a una de las tantas crisis cíclicas del capitalismo.

Otros comentaristas y ensayistas plantean que se trata de una crisis del progreso debido al incremento del rol de las comunicaciones y la tecnología. Otros le asignan importancia a que la gente sabe más y aspira a más. Inclusive hay quienes ven que el mal que aqueja a la gente en el mundo es porque ha crecido el nivel de expectativas por el progreso.

También se hacen muchas referencias a la democracia, en el sentido de que lo que está fallando es el sistema democrático por la corrupción en la política y los bajos niveles de participación de la gente y la preponderancia de los grupos de poder. En suma, lo que sí se nombra preferencialmente es el desgaste o fin del mal llamado modelo neoliberal que se ha destacado las últimas tres décadas, siendo que estrictamente fue un ajuste estructural indispensable en el ciclo económico desvirtuado por la caída de las bolsas, el crecimiento económico negativo, la crisis del petróleo de la década de los años 1970, entre otras catástrofes donde se encuentra la ralentización de las tasas de ganancia del capital y el proceso de acumulación capitalista.

Entonces por qué no se habla directamente de crisis del estado liberal. Desde mi punto de vista es relativamente simple.

La crisis (del estado liberal) que no se nombra es la que le da respaldo a la posibilidad de replantear abiertamente el proyecto socialista. Es el tema que está pendiente y que muy pocos quieren nombrar o implementar y que cuando se lo proponen son amenazados o finalmente destituidos.
Los casos de Rafael Correa, Hugo Chávez, Evo Morales y ahora Andrés López Obrador son emblemáticos. A los tres primeros se les ha tratado de destituir permanentemente y a éste último se le ha derrotado con fraude electoral. El caso de Fernando Lugo es diferente porque cuando apenas había un pequeño salto cualitativo hacia algunas reformas sistémicas, - la propiedad de la tierra por ejemplo- se le aplica la técnica del golpe de estado “legal”.

En definitiva, en muchas naciones de la región y especialmente en Chile, para la mayoría de sus políticos, académicos y comentaristas que se divulgan profusamente en los medios, la crisis es la de un modelo, no es del estado liberal.
No es la crisis de la concepción de estado, de república, o de nación en última instancia. La mayoría de éstos convienen que se está frente a la crisis de un sistema o forma de organizar el país para una convivencia mejor y más productiva. Esa es la creencia que se divulga y todos los que la divulgan con mayor o menor ímpetu parecieran omitir la crisis de verdad por ausencia de argumentos de que lo que se vendría después. De qué es lo que reemplazaría al artefacto de estado o sistema de desarrollo existente.

Es curioso que un instrumento interesante como el Índice de Desarrollo Humano manufacturado por la ONU bajo la batuta de insignes académicos no hayan hecho una síntesis de sus indicadores de más de una década con el IDH y concluido que el estado liberal atraviesa una profunda crisis y de que no se trata de una intentar una reforma institucional sino de cambiar al sistema capitalista por otra forma de articular Economía y Sociedad. Algo atisban esos informes, aunque se quedan cortos y los invade la timidez de no querer posicionar el sistema socialista como alternativa viable y más humana, seguramente por carencia de modelos visibles en práctica que satisfaga a un amplio arco ideológico. Una mayoría de expertos que habitan los corredores de “las academias de lo correcto”, se quedaron pegados en la creencia de que el socialismo no genera democracia y de que los resultados operacionales de los socialismos reales vistos han sido anti democráticos.

Pues bien, ese es precisamente el desafío. Intentar el socialismo democrático. Los informes del Índice de Desarrollo Humano no se atreven a plantear ni siquiera la posibilidad de debatir el tema.

El temor y digámoslo claro, es a colocar en el debate la posibilidad de formar una sociedad socialista en función de resolver la inmensa pobreza e injusticia que produce el capitalismo y que invade todos los rincones del planeta y todos los poros de las personas. La crisis verdadera es la que no tiene nombre y es la crisis del estado liberal. Y no se nombra por el pánico que causa en los sectores del gran capital corporativo y de la social democracia acomodaticia y oportunista de que el socialismo vuelva a convertirse en una alternativa para abordar el presente caos al que ha sometido al planeta el actual sistema capitalista. No se trata de preferencias ideológicas o de filosofía política en abstracto. Se trata de un problema de convivencia práctica y salud mental ciudadana.
 
fuente: Argentress

La era post-estadounidense


por Imad Fawzi Shueibi

 

La buena noticia de finales del siglo XX fue la desaparición de la URSS como imperio capaz de imponer su ley en Europa central. La mala noticia fue la supervivencia de Estados Unidos como imperio capaz de imponer su ley en Europa occidental, América Latina y otras partes del mundo. El renacimiento de Rusia y el despertar de China conducen inexorablemente a la aparición de un Nuevo Orden Internacional, en el que ya habrá lugar para el anacrónico imperio estadounidense. En ese sentido, los estrategas se interrogan sobre la manera de limitar les enfrentamientos característicos de los periodos de transición. Para el doctor Imad Shuebi, los nuevos líderes del mundo, Pekín y Moscú, están actuando con precaución en aras de prevenir una guerra mundial, aunque prevén una serie de sangrientos conflictos regionales.

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Hablar de era post-estadounidense ha dejado de ser hoy en día la expresión de un deseo piadoso o de un simple punto de vista político. En 1991, cuando abordé ese tema en mi libro Le Nouvel Ordre Politique Mondial [El Nuevo Orden Político Mundial], se trataba de una especie de análisis prospectivo que parecía imposible de creer en aquel entonces. La incredulidad estaba determinada por varios fenómenos que en epistemología se conocen como el obstáculo del conocimiento común o la resistencia al cambio.
En aquel momento, mi reflexión constituía una ruptura epistemológica, algo que Nassim Nicholas Taelb designaría posteriormente con el término «teoría del cisne negro», o también como «pensamiento lateral» [1]. Yo señalaba entonces –de hecho aún sigue siendo así– que las Grandes Potencias no mueren en sus camas. El peligro que representa la muerte de ese tipo de Estados reside en el hecho que están en posesión, simultáneamente, de armas nucleares y de un importante pasivo histórico y estratégico. Y esas son cosas que no se borran sino que subsisten en el fondo de las conciencias y de los recuerdos de esas naciones.
Los funcionarios rusos y chinos nunca lo ocultaron y tampoco se trataba de un exceso de candor –contrariamente a lo que escribió Zbigniew Brzezinski– cuando llegaron a la conclusión de que eran inevitables el ascenso de Rusia y China y el declive de Estados Unidos, pero que este último no debía ser demasiado brusco [2] . Para las grandes potencias, la ruptura no es una opción. Pueden fracasar, pero no derrumbarse. La realidad es que ese tipo de potencias sólo pueden ser disueltas.
Zbigniew Brzezinski lo admite, pero le parece poco probable que el mundo quede bajo el dominio de un único sucesor –ni siquiera de China–, algo en lo cual estamos de acuerdo, por el momento, como mismo estamos de acuerdo en que la fase de desorden global y de incertitud nacional empeoró tanto en 2011 que nos hallamos ahora bajo la amenaza de un espantoso caos. Los estadounidenses, al igual que los chinos y los rusos, sienten temor de esa posibilidad, pero para ciertos Estados aventureros –como Francia y varios países del Medio Oriente– la perspectiva de perder su condición de potencia regional hace temer un aumento del riesgo de desestabilización. Las Potencias fuertes temen el caos, mientras que las Potencias débiles a veces apuestan por el caos con tal de desconcertar a las Potencias fuertes, con la esperanza de hacerlas retroceder en el escenario internacional con pérdidas mínimas.
La evolución hacia un nuevo orden internacional se aceleró notablemente durante los años 2011 y 2012, en la medida en que sólo hubo un corto lapso de tiempo entre el momento en que Putin anunció el fin de la unipolaridad, precisando incluso que las potencias emergentes no estaban listas aún para asumir el relevo, anuncio emitido en el marco de la Cumbre del grupo BRICS sobre la formación de un Nuevo Sistema Económico y Bancario (el Banco BRICS) [3]. El hecho que Rusia y China alzaran la voz no sólo dio como resultado dos dobles vetos [en el Consejo de Seguridad de la ONU] sino que ha puesto a esos dos países a desempeñar el papel de motor en la actual dinámica del Mediterráneo oriental, lo cual significa indudablemente el fin de la historia estadounidense en la región y que es actualmente imposible para las diferentes partes aspirar a ningún tipo de nueva repartición.
La declaración de Obama, a principios de 2012, sobre la Nueva Estrategia Americana que preconiza «estar alertas y atentos en el Mediterráneo oriental» se parecía mucho a un reconocimiento de la nueva correlación de fuerzas en la región, paralelamente al armamento del vecindario inmediato de China. Las declaraciones de Hillary Clinton desde Australia se vieron además como la continuación de aquellas palabras sobre un enfrentamiento con China, y la respuesta de China fue simplemente: «Nadie puede impedir que salga el sol chino».
Ante esas diferentes declaraciones estadounidenses, China no esperó al año 2016 para dar una muestra de su nuevo poderío. Se apresuró, por el contrario, a pronunciarse a favor de un nuevo orden multipolar –retomando los términos utilizados por los rusos – visto como un Orden Internacional basado en dos ejes alrededor de cada uno de los cuales se hallarían varias polos. Sólo que el eje chino-ruso sería ascendente mientras que el otro sería ascendente.
Se ha hecho evidente que la agravación del conflicto ha representado una profunda sacudida para la diplomacia estadounidense, tanto que esta última se vio obligada –en abril de 2012– a tocar retirada, al menos verbalmente, y a precisar que no estaba en guerra fría con China. Esto último se producía después de un encuentro entre el primer ministro chino y Kofi Annan. Al emisario de la ONU y de la Liga Árabe se le hizo saber entonces que China y Rusia se han convertido en las primeras Potencias, la primera y la segunda respectivamente, y que está obligado a coordinar con ellas. El propio Annan, como testigo del mundo unipolar que estuvo vigente de 1991 hasta principios del siglo XXI, sería igualmente testigo de la caída de aquel mundo y tendría que admitir en lo adelante que la cuestión del Mediterráneo oriental era asunto de Moscú y de Pekín.
Washington acaba de vivir una década entera de guerras –periodo que se parece a la carrera armamentista con la URSS, la llamada «guerra de las galaxias»– que, junto a otros factores críticos, agotó a Estados Unidos y puso a ese país al borde de la bancarrota. Esto incitó a Estados Unidos a anunciar un reposicionamiento en la periferia de China, en un intento por desempeñar algún papel en la región indo-pacífica. Pero tuvo que echarse atrás en sus declaraciones de una manera que hace pensar a los observadores que ese país ya ha perdido su aureola de superpotencia. Ya está comprobado que cuando una potencia amenaza con recurrir a una forma de fuerza de la que sólo disponen las superpotencias, pierde dos terceras partes de su fuerza.
El mundo está cambiando. Estamos viendo precisamente la cristalización de ese Nuevo Orden Internacional cuya formación se había visto pospuesta desde el derrumbe de la Unión Soviética y cuya maduración ya se está produciendo de forma acelerada, aunque las nuevas potencias no estén aún enteramente listas para ello. La aceleración de los acontecimientos en el Medio Oriente ha obligado a esos nuevos actores a sumarse rápidamente a la partida. Sin embargo, las consecuencias del ascenso de nuevas potencias y el declive de aquellas que, como Estados Unidos, liderearon el mundo en la etapa anterior, han de manifestarse dentro de poco. Han de materializarse en sangrientas luchas que sólo hallarán solución después del establecimiento del Nuevo Orden Internacional, y con el consentimiento de los diferentes actores, según la nueva condición de cada uno de ellos.
[1] Según el epistemólogo líbano-estadounidense Nicholas Taleb, «Un cisne negro es un acontecimiento altamente improbable que consta de 3 características principales: Es imprevisible, tiene importantes consecuencias y siempre se le da una explicación a posteriori para hacerlo más racional, confiriéndole así una previsibilidad aparente y tranquilizadora». Cf. Le Cygne Noir, La puissance de l’imprévisible, Les Belles Lettres, 2008.
[2] «After America - How does the world look in an age of U.S. decline?», par Zbigniew Brzezinsk, Foreign Policy, janvier/février 2012.
[3] Voir la “Delhi Declaration (Fourth BRICS Summit)”, Voltaire Network, 29 mars 2012.
<span lang='fr'>Imad Fawzi Shueibi</span>
Imad Fawzi Shueibi Filósofo y geopolítico. Presidente del Centro de Estudios Estratégicos y Documentación (Damasco, Siria). 



fuente: Red Voltaire