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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...
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lunes, 30 de julio de 2012

El franquismo latinoamericano

APAS

Una comitiva de legisladores de países del Mercosur visitaron Paraguay. Optaron por no reunirse con Federico Franco, consecuentemente con la postura del bloque de no reconocer su autoridad en el cargo, emanada del golpe de Estado a Lugo. Mientras tanto, legisladores uruguayos opositores cuestionaron duramente al canciller Almagro por sostener la postura regional, y el emergido presidente paraguayo pronostica elevarse por encima de los países hermanos.

Tras la destitución de Fernando Lugo como presidente de Paraguay, el Mercado Común del Sur (Mercosur) decidió en la Cumbre realizada en Mendoza semanas atrás, suspender a ese país en su participación en el bloque.

Además, tanto ese organismo como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) expresaron que no reconocen el gobierno de Federico Franco como legítimo.

En este contexto, y a días de la oficialización de la incorporación plena de Venezuela al Mercosur -bloqueada hasta el momento por el Parlamento paraguayo-, legisladores de Argentina, Brasil y Uruguay visitaron Paraguay para seguir el compromiso democrático con ese país. Se reunieron con el titular de la Corte Suprema, Víctor Núñez. También con el destituido Fernando Lugo, el diputado Ricardo Canese, representantes de la Central Nacional de Trabajadores, de la Comisión de Derechos Humanos y de un grupo disidente del Partido Liberal de Franco.

Durante la estadía, la diputada argentina Araceli Ferreyra, explicó que era "absolutamente inviable" una reunión con Franco debido a que Fernando Lugo es el único presidente que reconoce el Mercosur. Por su parte, el uruguayo Jorge Mazzarovich afirmó que no era "conveniente" la reunión porque la presencia de la comitiva tenía el objetivo de "expresar la solidaridad con el pueblo paraguayo" y respaldar la suspensión en el bloque porque de manera unánime se "caracteriza las medidas que se tomaron como un golpe de Estado disfrazado de juicio político". El diputado uruguayo, Aníbal Pereyra, explicó a la prensa que no llegaron a Asunción para "decirle a los paraguayos lo que tienen que hacer en estas circunstancias" sino que se trata de "conocer la realidad de los hechos" y de hablar con todos los actores, por lo cual mantuvieron un "sinnúmero de reuniones", informó la señal multiestatal Telesur.

La visita fue relatada de manera llamativa por medios paraguayos y agencias internacionales. Por ejemplo, EFE afirmó "diputados y representantes de la izquierda de Brasil, Argentina y Uruguay, de visita en Asunción, rehusaron entrevistarse hoy con el presidente paraguayo, Federico Franco, y reiteraron su repudio del `golpe de Estado` contra Fernando Lugo". Es decir, la pertinencia de los miembros del contingente es puesta en cuestión. Se refiere a ellos como "de la izquierda" y deja de lado su representatividad como legisladores nacionales electos. Además, es relativizada la situación institucional irregular en Paraguay al entrecomillar la caracterización ampliamente compartida de que se trata de un golpe de Estado.

Por su parte, ABC Color -de Paraguay-, uno de los medios que más propagandiza en favor de la administración emergente tras la destitución, inicia el artículo titulado -en su réplica en analítica. com de Caracas- "Paraguay: El ingreso de Venezuela al bloque podría ser declarada nula" con la siguiente aseveración: " El ingreso de Venezuela al bloque violará numerosos requisitos que son de cumplimiento obligatorio, so pena de que su adhesión sea declarada nula". Esa aseveración es fundada, en el último párrafo de la nota en la siguiente remisión a fuentes: " Los entendidos en la materia señalaron...".

En el artículo da cuenta de la requisitoria que legisladores opositores uruguayos hicieron al ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro. En esa oportunidad, el senador del Partido Nacional, Sergio Abreu, defendió la posición paraguaya sobre supuestos derechos conculcados en el Mercosur. Asimismo, Almagro fue severamente interpelado por sostener -como gobierno- la decisión de suspender a Paraguay en el bloque. Incluso los opositores pidieron la "destitución" del Canciller en su cargo.

Por su parte, Franco aguzó las críticas a los integrantes del Mercosur, a sabiendas de que su relación no gozará de buena salud por ser parte del movimiento golpista. “Hubiera querido que las relaciones con la Argentina y Brasil, que siempre fueron respetuosas y armónicas, siguieran de ese modo. Pero el problema del Mercosur no es Paraguay, el problema es Venezuela. Nosotros tenemos el 7 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI)" dijo, y ensayó que ese sería el motivo por el cual se suspendió a Paraguay y se aprobó la incorporación de Venezuela: "nos ven como `chicos`, pero somos `chicos` orgullosos de nuestra soberanía. Ojalá que su presidenta (de Argentina), la señora Cristina, pueda entender que lo que hizo mi país fue un cambio de gobierno de forma absolutamente constitucional, con un respeto irrestricto a la ley”, intentó explicar.

Para cerrar la ofensiva, Franco se animó a ponderar que, con su plan de gobierno, "dentro de muy poco, Paraguay va a ser la capital industrializada que va a proveer de insumos a la región porque somos más competitivos que Brasil y la Argentina".


fuente: Política e Historia

viernes, 20 de julio de 2012

La guerra por los recursos naturales tras la crisis de Paraguay


Benjamin Dangl
Toward Freedom



Cada agujero de bala en los postes de alumbrado en el centro de Asunción, Paraguay, cuenta una historia. Algunos de ellos son de guerras civiles de hace décadas, otros de golpes exitosos y fracasados, otros de represiones policiales. El tamaño del agujero, el ángulo del impacto, todos hablan de un escape, una muerte, otro dictador en el palacio junto al río.

El 22 de junio de este año, un nuevo tirano entró en el palacio del gobierno. El derechista Federico Franco llegó a la presidencia en lo que se consideró un golpe parlamentario contra el Presidente izquierdista democráticamente elegido Fernando Lugo.

Lo que está tras los titulares de hoy, de las luchas y combates políticos por la justicia en Paraguay, es un conflicto por el acceso a la tierra, la cual representa el poder y el dinero para las elites, la supervivencia y la dignidad para los pobres, y ha estado en el centro de importantes batallas políticas y sociales en Paraguay durante décadas. A fin de comprender la crisis de Paraguay posterior al golpe, hay que entender el peso político del suelo de la nación. Por lo tanto hay que echar un vistazo a la historia de la guerra por los recursos naturales de Paraguay, por la tierra, los eventos que condujeron al golpe, y a la historia de la resistencia de una comunidad agrícola que se encuentra en el corazón de la actual crisis de la nación.

El golpe y la tierra

La esperanza rodeó la victoria electoral de Fernando Lugo en 2008, una victoria que terminó con los 61 años de dominación de la política paraguaya por parte del Partido Colorado. Fue una victoria contra la injusticia y la pesadilla de la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y una nueva adición a los gobiernos de tendencia izquierdista de la región. La elección de Lugo, exobispo y partidario de la teología de la liberación, se debió en gran parte al apoyo en la base del sector campesino y a la promesa de Lugo de realizar la imprescindible reforma agraria

No obstante, Lugo estuvo aislado políticamente desde el comienzo. Tuvo que aliarse con la derecha para ganar la elección; su vicepresidente, Federico Franco, es un dirigente del derechista Partido Liberal y fue un elocuente opositor de Lugo desde poco después de su llegada al poder. Durante toda la estadía en el poder de Lugo, el Partido Colorado mantuvo una mayoría en el Congreso y hubo varios intentos derechistas de destitución del “Obispo Rojo”. Semejantes desafíos impidieron el progreso de Lugo y crearon un ambiente político y mediático dominado por ataques y críticas casi permanentes contra él.

Al mismo tiempo, Lugo no mostró una actitud positiva hacia el sector campesino que ayudó a llevarlo al poder. Su gobierno ejerció regularmente una severa represión y criminalización de los movimientos campesinos del país. Por lo tanto se vio aislado desde arriba en el ámbito político y abajo carecía de una fuerte base política debido a su posición hacia los movimientos sociales y el lento progreso de la reforma agraria. A pesar de todo muchos sectores izquierdistas y campesinos consideraban a Lugo un aliado relativo y una fuente de esperanza frente a la alternativa derechista.

El problema que terminó por inclinar la balanza hacia el golpe parlamentario del 22 de junio contra Lugo fue un conflicto por la tierra. En abril de este año, 60 campesinos sin tierras ocuparon tierras en Curuguaty, en el noreste de Paraguay. Esa tierra es de propiedad del exsenador colorado Blas N. Riquelme, uno de los mayores y más ricos terratenientes del país. En 1969, el gobierno de Stroessner dio ilegalmente a Riquelme 50.000 hectáreas de tierras que supuestamente debían destinarse a campesinos pobres como parte de la reforma agraria. Desde el retorno a la democracia en 1989, los campesinos han estado luchando por obtener acceso a esas tierras. La ocupación de tierras en abril fue uno de esos intentos. El 15 de junio, fuerzas de seguridad llegaron a Curuguaty para desalojar a los campesinos sin tierras. El enfrentamiento resultante durante el desalojo (los detalles específicos de este último siguen siendo confusos) condujo a la muerte de 17 personas, incluidos 11 campesinos y 6 policías. Ochenta personas resultaron heridas.

Aunque ciertamente fue el enfrentamiento más sangriento de este tipo desde la dictadura, fue solo uno de las docenas de conflictos semejantes que han tenido lugar en los últimos años en una nación con enorme desigualdad en la distribución de la tierra. La reacción de la derecha ante este tipo de conflictos fue generalmente tomar partido por los terratenientes y dirigentes empresariales y criminalizar a los activistas campesinos. Ante la tragedia de Curuguaty, la derecha vio una oportunidad más de actuar contra Lugo.

La derecha culpó a Lugo de los sangrientos acontecimientos en Curuguaty, una acusación carente de fundamento pero que sirvió de alimento a los continuos ataques políticos contra el Presidente. Como respuesta a las críticas, Lugo reemplazo a su ministro del Interior por el miembro del Partido Colorado Rubén Candia Amarilla, exfiscal conocido por su criminalización de grupos sociales izquierdistas y campesinos, quien fue entrenado en Colombia para exportar políticas al estilo del Plan Colombia a Paraguay. Lugo también convirtió al Comisario General de Policía Moran Arnaldo Sanabria (quien estuvo a cargo de la operación de Curuguaty) en Director Nacional de Policía.

De esta manera, Lugo entregó los principales poderes de seguridad y represión del Estado al Partido Colorado. La acción fue un esfuerzo por evitar el juicio político de la derecha, pero fue contraproducente: el Partido Liberal se opuso a los reemplazos de Lugo, y empoderado por las críticas al manejo de Curuguaty por parte de Lugo, colaboró con el Partido Colorado y otros partidos derechistas del Congreso para proceder a la destitución.

El proceso comenzó el 21 de junio, y dentro de las 24 horas siguientes el Senado se reunió e inició oficialmente el juicio, dando a Lugo solo dos horas para su defensa. Al día siguiente, Lugo fue destituido en una votación de 39 contra 4. Fue acusado de alentar ocupaciones de agricultores sin tierras, de mal manejo como Presidente y de no haber logrado la armonía social en el país. Lugo renunció y el vicepresidente y dirigente del Partido Liberal, Federico Franco, tomó su lugar. Ahora se planifican nuevas elecciones para abril de 2013.

Este golpe parlamentario fue condenado por antidemocrático e ilegal por muchos dirigentes latinoamericanos que se negaron a reconocer a Franco como Presidente legítimo. Como reacción al golpe, bloques comerciales y políticos latinoamericanos como Unasur y Mercosur han suspendido la participación de Paraguay en sus organizaciones hasta las elecciones del próximo año. Como era de esperar, la Organización de Estados Americanos decidió no suspender a Paraguay de su calidad de miembro del grupo porque, según el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, hacerlo crearía más problemas en el país y lo aislaría regionalmente. Es el segundo golpe en la región en los últimos años; en junio de 2009, el presidente hondureño Manuel Zelaya fue depuesto en circunstancias similares.

El telón de fondo de esta lucha política es una batalla para controlar, utilizar y distribuir las vastas tierras de Paraguay. Aproximadamente un 2% de los terratenientes controlan un 80% de las tierras del país y unas 87.000 familias de agricultores carecen de tierras. Aunque Lugo no cumplió muchas de sus promesas electorales al sector campesino, en realidad trabajó para bloquear muchas de las políticas de la derecha que habrían empeorado la crisis en el campo. Por ejemplo, Lugo y su gabinete se resistieron al uso de semillas transgénicas de algodón de Monsanto en Paraguay, una acción que probablemente contribuyó a su destitución. Sin embargo, incluso antes de la elección de Lugo, las alianzas y victorias políticas estuvieron influenciadas por la cuestión de la tierra. Las corporaciones agroindustriales multinacionales están firmemente arraigadas en la política paraguaya y sus enemigos fundamentales en esta guerra por los recursos han sido siempre los campesinos paraguayos.

Un mar de soja

Durante décadas, los pequeños agricultores de Paraguay han sido atormentados por un maremoto de cultivos de OGM y de pesticidas que se propagan por todo el campo. Paraguay es el cuarto productor de soja del mundo, y la soja representa un 40% de las exportaciones paraguayas y un 10% del PIB del país. Se calcula que veinte millones de litros de agroquímicos se fumigan en Paraguay cada año, envenenando a la gente, el agua, la tierra cultivada y el ganado que encuentran en su camino.

Compañías transnacionales de semillas, agrícolas y de agroquímicos que incluyen a Monsanto, Pioneer, Syngenta, Dupont, Cargill, Archer Daniels Midland (ADM) y Bunge dirigen la enorme agro-industria. Instituciones financieras internacionales y bancos de desarrollo han promovido y financiado el negocio de agro-exportaciones de cosechas de monocultivos, gran parte de la soja paraguaya se utiliza para alimentar animales en Europa. Los beneficios han unido a entidades políticas y corporativas de Brasil, EE.UU. y Paraguay y han aumentado la importancia de la cooperación de Paraguay con empresas internacionales.
Desde los años ochenta, grupos militares y paramilitares nacionales conectados a grandes empresas agrícolas y terratenientes han desalojado de sus casas y campos a casi 100.000 pequeños agricultores y han impuesto la reubicación de innumerables comunidades indígenas para favorecer los campos de soja. Mientras tanto más de cien dirigentes campesinos han sido asesinados en este período y solo uno de los casos fue investigado y llevó a la condena del asesino. En el mismo período, más de 2.000 campesinos se han enfrentado a acusaciones contra ellos por su resistencia a la industria de la soja. La vasta mayoría de los agricultores paraguayos han sido alejados de sus terrenos por los productos tóxicos, sea intencionalmente o como un efecto secundario de los peligrosos pesticidas utilizados cada año para el cultivo de la soja en Paraguay. Desde el principio de los años noventa, cuando los agricultores vieron la muerte de sus animales, la ruina de sus cultivos, las enfermedades de sus familias y la contaminación de sus pozos, la mayoría tomó sus cosas y se mudó a la ciudad.

El caos infligido por las agroindustrias ha causado parte de las violaciones más graves de los derechos humanos desde el reinado de Stroessner. Un informe del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) de la Organización de las Naciones Unidas señaló que “la expansión del cultivo de la soja ha traído consigo el uso indiscriminado de pesticidas tóxicos, provocando muerte y enfermedad en niños y adultos, contaminación del agua, desaparición de ecosistemas, y daño a los recursos nutritivos tradicionales de las comunidades”.

La expansión de la industria de la soja ha ocurrido en tándem con la violenta opresión de pequeños agricultores y comunidades indígenas que ocupan las vastas propiedades de tierra de los ricos. La mayoría de los paraguayos que viven en el campo realizan diversos cultivos de subsistencia en pequeños terrenos de entre diez y veinte hectáreas, pero no tienen títulos de propiedad de sus tierras ni reciben generalmente ayuda del Estado. El gobierno paraguayo ha representado históricamente a los cultivadores de soja en este conflicto, utilizando a la policía y al sistema judicial para castigar a los dirigentes campesinos.
La pequeña comunidad agrícola de Tekojoja ha estado en la vanguardia de esta lucha durante años. Su historia y su lucha son representativas de innumerables comunidades agrícolas en el campo paraguayo.

La resistencia de Tekojoja

El primero de varios autobuses que tomamos desde Asunción hacia Tekojoja en abril de 2009 se calentó como una sauna mientras una polca resonaba en la radio. Vendedores ambulantes subían al autobús ofreciendo gafas de sol, radios y DVD piratas. Vendedores particularmente entusiastas pronunciaban apasionados discursos sobre las características superiores de su producto, presionando con muestras a los pasajeros reacios y aburridos. Un argumento de ventas prometía que las píldoras de ajo podían curar el insomnio y el cáncer.

Pasamos innumerables campos de soja y silos de Cargill, pero también pequeños puestos de pequeños agricultores y simples restaurantes al borde de la ruta donde la gente se podía escapar hacia la sombra con una cerveza fría. La carretera de tierra de Caaguazú hacia Tekojoja era un espacio escabroso de ardiente arena roja; Necesitamos tres horas para viajar 50 kilómetros. El autobús se abrió camino por sobre profundos baches, su motor alcanzaba un tono febril y cada uno de sus huesos de metal rechinaba junto a los de sus pasajeros.

Esa misma noche llegamos a Tekojoja y fuimos a la casa de Gilda Roa, una estructura hecha por el gobierno, sin agua corriente (aunque el gobierno construyó el edificio, nunca terminó la instalación de cañerías). Activista de los derechos a la tierra y de los agricultores, la camisa de Gilda mostraba plantas que irrumpían a través de un código de barras. Dentro de su casa, las paredes estaban cubiertas de afiches contra la soja y los OGM. Sacó al jardín sillas de plástico para nosotros, con brillantes estrellas como telón de fondo, y comenzó a hablar. Gilda pasó de 2000 a 2002 en Asunción, estudiando para ser enfermera y había trabajado en su profesión en una localidad cercana. Cuando la visitamos, en abril de 2009, estaba dedicada exclusivamente al activismo en su comunidad. Mientras la música paraguaya sonaba en la radio y las mariposas nocturnas se reflejaban en las luces, Gilda nos contó la historia de su comunidad y su lucha contra la soja transgénica.

La comunidad de Tekojoja es la sede del Movimiento Agrario Popular (MAP) de Paraguay. Es un sitio que ha enfrentado la enorme represión de los agricultores de la soja y sus matones y ha liderado una legendaria resistencia en su contra, produciendo numerosos dirigentes campesinos.
Tekojoja se encuentra sobre tierra entregada a los campesinos como parte de un Programa Público de Reforma Agraria. En los años noventa, agricultores brasileños de la soja –con matones armados, abogados y conexiones políticas para su protección– se expandieron gradualmente sobre la tierra de la comunidad, imponiendo una serie de violentos desalojos de las familias de agricultores. En 2003, el MAP comenzó a recuperar las tierras que les habían sido arrebatadas por los brasileños, pero jueces corruptos y mercenarios contratados por los productores de soja siguieron expulsando a los agricultores de sus tierras.

El 2 de diciembre de 2004, terratenientes brasileños acompañados de policías quemaron numerosas casas y tierras agrícolas en Tekojoja como parte de un proceso de desalojo. Una declaración del MAP describió ese brutal acto:
Después de que los tractores destruyeron nuestros cultivos, llegaron con sus grandes máquinas y comenzaron de inmediato a sembrar soja mientras el humo seguía saliendo de las cenizas de nuestras casas. Al día siguiente retornaron con bueyes y volvieron a plantar en todos los campos sobre la tierra preparada. Cuando llegaron los policías, los enfrentamos con nuestras herramientas y machetes. Éramos unos setenta y estábamos listos para enfrentarlos. Finalmente se fueron.
Las casas y los cultivos de los campesinos fueron destruidos y no contaban con ninguna seguridad de que los brasileños no organizarían otro desalojo. A pesar de ello, como la mayoría no tiene ningún otro sitio adónde ir, los miembros de la comunidad decidieron perseverar, quedarse en sus tierras y luchar por su reconocimiento legal como propietarios. Gilda explicó: “Plantamos semillas con temor ya que no sabíamos si nuestros cultivos serían destruidos. Y comenzamos a construir las casas”. Pero de nuevo, a las 4 de la mañana del 24 de junio de 2005, los brasileños y los policías atacaron la comunidad. “Arrestaron a niños, ciegos, ancianos y mujeres embarazadas, a todos, lanzándolos a todos a un camión”, dijo Gilda. “Rociaron las casas con gasolina y petróleo y las quemaron todas mientras continuaban los arrestos”.

En este enfrentamiento entre matones, policías, y campesinos desarmados, dos agricultores, a quienes los brasileños identificaron erróneamente como dirigentes del MAP y los hermanos Jorge y Antonio Galeano, fueron asesinados a tiros. Una de las víctimas fue Angel Cristaldo Rotela, un joven de 23 años que estaba a punto de casarse y que acababa de construir su propia casa el día antes que fuera quemada totalmente por los policías. La esposa de Leoncio Torres, la otra víctima, quedó sola con ocho hijos. Un monumento se ha erigido en el centro de la comunidad en memoria de los campesinos caídos.

Después de los asesinatos, campesinos y activistas de todo el país se manifestaron en apoyo de Tekojoja y ayudaron a los miembros de la comunidad asediada con lonas y alimentos. Finalmente, la Corte Suprema dictaminó que la tierra debía entregarse a los agricultores locales, y como parte de las reparaciones por la violencia sufrida por la comunidad, el presidente Nicanor Frutos ordenó la construcción de cuarenta y ocho casas. El sufrimiento de Tekojoja ilustra la situación en la que se encuentran numerosas comunidades agrícolas de todo Paraguay. Mientras los residentes de Tekojoja permanecen en sus tierras, muchos otros se ven obligados a huir a los barrios bajos de la ciudad mientras los productores de soja los expulsan de las suyas.

Gilda explicó este ciclo de desplazamiento:
Cuando los pequeños agricultores están desesperados y los pesticidas los están afectando, no poseen medios para sobrevivir, por lo tanto venden sus tierras por poco dinero, que es más del que jamás han tenido, pensando que la vida en la ciudad será mejor, más fácil, pero no es tan fácil. Mucha gente que termina recogiendo basura en la ciudad proviene del campo. No saben cómo administrar su dinero, por lo tanto, por ejemplo, gastan todo su dinero en un coche usado, maltrecho, y terminan en la ciudad, sin un centavo, sin trabajo o dónde vivir.
La victoria de Tekojoja se debió a la tenacidad de los agricultores que se negaron a abandonar sus tierras por la falsa promesa de una vida rica en la ciudad. Pero su lucha está lejos de haber terminado. Aunque arrancaron las plantas de soja de sus tierras, los residentes viven encerrados entre espacios aparentemente ilimitados de soja y ellos, sus animales y sus cultivos siguen sufriendo la exposición a pesticidas tóxicos.

Al amanecer del día siguiente, la mayoría de los vecinos de Gilda ya estaban en pie, yendo al trabajo antes de que el sol se hiciera insoportable. Los pollos pululaban alrededor de las casas, los patios de tierra roja todavía estaban húmedos de rocío nocturno y se oían radios sintonizadas a una emisora comunitaria que mezclaban música y comentarios políticos en guaraní. Un activista comunitario vecino nos invitó a su casa para comenzar el día con la bebida esencial de los paraguayos, yerba mate servida caliente por la mañana y preparada especialmente con coco y romero. Nos sentamos en su cocina mientras el sol se filtraba entre las tablas del muro, iluminando nubes de humo del fuego, mientras sus hijos y los cerdos jugaban en el piso de tierra.

Una aciaga presencia surgía amenazadoramente sobre esa bucólica escena. Los vecinos agricultores brasileños de la soja ya habían aparecido con sus tractores, fumigando pesticida sobre los cultivos cercanos. Pude oler los productos químicos en el aire. Caminamos hacia los campos hasta que aumentó el dulce olor tóxico. Pasamos muy cerca de un tractor mientras las nubes de pesticidas se aproximaban. Comencé a sentir una sensación desorientadora de mareo y náusea. Mis ojos, garganta y pulmones ardían y me dolía la cabeza, algo que la gente del lugar sufre todos los días. La enfermedad física causada por los pesticidas contribuye a quebrar la resistencia de los campesinos.

Eso me recordó que estaba en una comunidad sitiada, no solo por los cultivos de soja que cercan estas islas de humanidad o los pesticidas que penetran cada fuente de agua, cultivo y conversación, sino también porque los agricultores brasileños de la soja viven cerca y conducen a través de estas comunidades empobrecidas con total impunidad con los cristales de sus brillantes camiones nuevos bien cerrados. Subidos de un modo algo precario en los asientos traseros de unas pocas motonetas, anduvimos a saltos por los caminos de tierra, que desaparecían en sendas hacia otro grupo de casas. En camino hacia ellas, pasamos a un brasileño que nos observó hasta perdernos de vista. Gilda lo conocía: había participado en la destrucción e incendio de sus casas. El hecho de que siguiera en libertad empeoraba las cosas. Y si los habitantes del lugar los acusaran, dijo Gilda, o incluso gritara a los asesinos brasileños, aparecería la policía y se los llevaría a la cárcel. “Es la parte más difícil” explicó. “Los vemos y no podemos hacer nada”.

La motoneta rodó hasta detenerse frente a la casa de Virginia Barrientos, a pocos kilómetros de la de Gilda, directamente junto a un campo de soja. La tierra en la que Barrientos vivió durante los últimos cuatro años es una península que penetra en un mar de soja. Ocupó su tierra, que solía estar cubierta de soja, en febrero de 2005 y consiguió la propiedad legal sobre ella. Pero la vida después de recuperar la tierra no ha sido fácil; los pesticidas han aterrorizado a su familia desde que se mudó allí.

“Justo antes de que cosechemos nuestro alimento los brasileños fumigan pesticidas muy poderosos”, explicó Virginia. “Esos pesticidas causan los dolores de cabeza, la náusea, la diarrea que todos sufrimos”. Sus delgados hijos están junto a ella en el pórtico de la casa. “Hay muchos problemas con el agua”, siguió diciendo. “Cuando llueve, los pesticidas afectan nuestra única fuente de agua”.

Virginia Barrientos dijo que los pesticidas también afectan a sus plantas y animales, y causan que algunos de los cultivos tengan un gusto demasiado amargo para consumirlos. Las crías de sus cerdos murieron y los pollos están enfermos. Parte del problema, señaló, es que los agricultores brasileños de la soja deciden intencionalmente fumigar durante fuertes vientos que transportan el veneno hacia su tierra. Pasamos tallos con mazorcas muertas de camino a su pozo, que insistió en mostrarnos. Estaba ubicado al final de un largo campo de soja, de modo que el escurrimiento del campo corría hacia el pozo, concentrando los pesticidas en su única fuente de agua. La familia vive en una miseria envenenada mientras el productor de soja responsable reside en un relativo lujo lejos de sus campos.
Isabel Rivas, vecina de Virginia, nos dijo con una amplia sonrisa y sonora risa a pesar de su lamentable situación: “Cuando bebemos el agua podemos oler los productos químicos. Resulta que lavan sus fumigadores químicos en nuestra fuente de agua, en un pequeño riachuelo cercano”. Virginia estaba de pie frente a su casa amamantando a su bebé mientras los pollos picoteaban cacahuetes en su patio. Los niños nos miraban con los ojos bien abiertos. “No podemos ir a otra parte”.

Aunque la incapacidad y renuencia de Lugo a encarar suficientemente semejantes dificultades constituyó una traición a su base, el reciente golpe contra él fue también un golpe contra la esperanza, un golpe contra Virginia y sus hijos, contra Gilda y sus vecinos, y contra los cientos de miles de agricultores que luchan en el campo. Detrás del golpe yace un vasto país, en parte envenenado, en parte todavía fértil, y en gran parte bañado en lágrimas y sangre. Hasta que se realice la demanda de justicia por la tierra no habrá paz en Paraguay, no importa quién duerma en el palacio presidencial.

El nuevo libro de Benjamin Dangl Dancing with Dynamite: Social Movements and States in Latin America (AK Press) trata de movimientos sociales contemporáneos en Latinoamérica y sus relaciones con los nuevos gobiernos izquierdistas de la región. Es editor de TowardFreedom.com, una perspectiva progresista de los eventos mundiales, y de UpsideDownWorld.org, una web sobre activismo y política en Latinoamérica. Contacto: BenDangl@gmail.com


Traducción: Germán Leyens (Rebelión)
 

jueves, 19 de julio de 2012

Lilian Soto: “La destitución de Lugo busca quebrar la consolidación de un proceso político que estaba sentando las bases para una transformación social”

Entrevista a la ex-Ministra de la Función Pública de Lugo y candidata a Presidenta del Paraguay por el Movimiento Kuña Pyrenda

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Reportaje de Jorge Makarz y Telémaco Subijana
Entrevistamos en exclusiva a Lilian Soto, Ex Ministra de la Función Pública en el gobierno de Fernando Lugo y candidata a Presidenta del Paraguay por el Movimiento Kuña Pyrenda. Doctora en Medicina y Cirugía (Universidad Nacional de Asunción) y Máster en Políticas Públicas y Administración (Ohio University), es una reconocida investigadora y consultora internacional en temas de salud, género y política públicas. Militante feminista y activista por los derechos humanos, analiza la destitución del Presidente Fernando Lugo y el accionar de Federico Franco en el ejecutivo. También menciona los principales avances y cambios ocurridos en Paraguay durante los últimos 4 años, reflexiona sobre las características de la cultura política paraguaya que explican las dificultades para avanzar en la lucha contra la desigualdad social y describe las principales líneas de acción que propone el Movimiento Kuña Pyrenda*. Leer más.
¿Cómo analiza la destitución del Presidente Fernando Lugo, que ha tenido la firme reacción en contra de los países de América Latina?
Desde mi punto de vista, y tal como piensan muchos sectores políticos y sociales, lo sucedido en Paraguay el 22 de junio fue un golpe. Fue una toma repentina del poder por parte de un grupo reducido, es decir, élites políticas representantes de sectores fácticos que vieron la oportunidad de acceder a cargos sin fundamentos, a través de la figura del Juicio Político -que está en la Constitución- pero sin los contenidos previstos. El Juicio Político fue llevado adelante por el Congreso paraguayo sin los elementos básicos necesarios: una comisión razonable, el derecho a la defensa, los plazos de ejecución sumaria. Como consecuencia de esto, Paraguay sufrió un golpe con nuevo estilo tal como viene sucediendo en el resto de América Latina. Algo similar ocurrió en Honduras con la diferencia de que allí hubo un componente más: la participación de elementos armados.
En este contexto, lo que ocurrió el 22 de junio fue resultado de un tiempo de preparación de sectores de derecha y conservadores que querían deshacerse de un Presidente que les resultaba una molestia. Ese es nuestro análisis y a partir de este escenario ha comenzado un proceso de denuncia y resistencia –en el país y en la región- ante el actual gobierno de facto.
¿Qué ha ocurrido luego de la destitución del Presidente Lugo?
Por una parte, hay un proceso de resistencia de diversos sectores. Esta resistencia se sostiene con distintas acciones que incluyen la denuncia y la concientización en la propia sociedad sobre que lo sucedido en Paraguay no fue algo “normal”. Esto es importante de resaltar porque muchos sectores intentan hacer ver que “aquí no ha pasado nada”, que solo se trata de una sucesión presidencial. Esto no fue así y tampoco se debe dejar de tener en cuenta todo lo que estaba pasando anteriormente en cuanto a distintos elementos que propiciaban el golpe. En este contexto, el gobierno de Franco no tiene la legitimidad por parte de la ciudadanía de nuestro país y, como consecuencia, ha habido una reacción desde estos sectores conservadores para que la gente calle lo que piensa. Se disputa a nivel del imaginario y también a través de una serie de expresiones que hacen a todo aquello que implique tratar de denostar contra la izquierda, contra todo lo que hace a un pensamiento progresista. Por su parte, a nivel de las instituciones públicas hubo un discurso que indicaba la supuesta continuidad con todos los proyectos ya existentes, cosa que se contradice con el supuesto mal desempeño del gobierno de Lugo, que fue usado como excusa en este proceso de derrocamiento. Hoy vivimos un proceso de barrida de las personas de izquierda al interior de las instituciones públicas. En este contexto, nos encontramos solo a cuatro semanas del golpe institucional y seguramente tengamos nuevas cuestiones vinculadas que atender.
¿Cuáles han sido los principales cambios y avances que se dieron en Paraguay durante la presidencia de Lugo?
Considero que, durante estos cuatro años, el gobierno encabezado por el Presidente Lugo si bien tuvo algunas dificultades para llevar a cabo transformaciones más radicales, sí se pudo empezar a sentar las bases para toda una serie de aspectos que hacen a las modificaciones de todas las desigualdades sociales que existen en nuestra sociedad. Por supuesto tampoco se deben dejar de destacar otros aspectos como el económico, en donde los resultados están a la vista: se registraron los mejores indicadores en varias décadas, con un notable aumento del producto bruto y de la inversión, manteniendo el equilibrio en la balanza de pagos.
Pero si bien se lograron resultados macroeconómicos muy importantes, en el marco de un gobierno con un claro pensamiento en favor de terminar con las desigualdades, la apuesta fundamental fue la reducción de la pobreza y el inicio de un proceso de redistribución de la riqueza. Por supuesto que en algunas áreas hubo problemas. Un ejemplo tiene que ver con el problema de las tierras, que es un elemento clave. Esto recién se estaba empezando a discutir; se estaba haciendo un análisis de todo lo que implicó la acumulación de tierras mal habidas en manos de un pequeño porcentaje de personas y su contrapartida, la gran cantidad de la población excluida del mayor medio de producción. Entonces, si bien había problemas en este sentido -y estábamos en el inicio de un proceso para atenderlo-, con otras políticas públicas las cuestiones fueron muy claras en el sentido que había asumido la conducción de este proceso. Si bien sería largo de explicar, caben destacar tres aspectos en los que se ha avanzado mucho en relación a terminar con las desigualdades. El primero tiene que ver con los cambios al interior del Estado, cuestión que tuve la oportunidad de trabajar como Ministra de la Función Pública. Se desarrolló un proceso de profesionalización del empleo público, de elementos claros de acceso igualitario y se desarrollaron mecanismos de ingreso que no contemplan la afiliación partidaria. Es decir, se buscó terminar con aquellos aspectos que hicieron que dentro del sector público paraguayo solo se encuentren personas afiliadas al Partido Colorado y personas no indígenas -que no tenían ninguna posibilidad de acceso al Estado. Entonces, durante el gobierno de Lugo, se llevaron adelante políticas igualitarias, de inclusión y no discriminación en el sector público. Este fue uno de los aspectos claves y los resultados son muy concretos. Siendo que antes no había concursos públicos, hoy hay más de 16.000 personas que ingresaron a trabajar al sector público a través de este canal que implicó la construcción de un sistema integral.
Un segundo aspecto tiene que ver con la salud. En estos últimos cuatro años ha habido una importante inversión en la atención primaria y se ha establecido la gratuidad del sistema público de salud. En este sentido, estos cambios permitieron la inclusión de más de 2 millones de personas al sistema público de salud. Siendo que en Paraguay el porcentaje de personas con seguros social es muy pequeño, se trató de un logro importante en dirección a ampliar el derecho a la salud. Y en esta línea, también un tema clave tiene que ver con la incorporación de las mujeres trabajadoras domésticas al seguro social en todo el país.
Por último, las políticas de protección social estaban siendo coordinadas en el marco de lo que se llama el Gabinete Social. En el área de Niñez, por ejemplo, se llevó adelante una política contundente respecto a las niñas y niños en situación de calle. Por primera vez se ha tenido un abordaje integral y significó la salida de alrededor de 5000 niñas y niños de la situación de calle. Por otro lado, en el área que se ocupa de los derechos de las mujeres por primera vez se han desarrollado albergues para víctimas de la violencia de género y se ha trabajado con acciones específicas en contra del acoso sexual -tanto en el sector público como en el privado.
En definitiva, estaban siendo sentadas las bases para llevar adelante un proceso de transformación social y este golpe ha cortado con cualquier posibilidad de consolidarlas durante los próximos 9 meses.
¿Cuáles son las características de la cultura política y la sociedad paraguaya que permiten entender las dificultades para avanzar en materia de derechos humanos y sociales y contra la desigualdad?
Considero que deben atenderse varios elementos que inciden en una respuesta a esta pregunta. Por una parte, se trata de una cultura política claramente autoritaria. No en vano tuvimos tantos años de dictaduras en donde el elemento principal ha sido el pensamiento hegemónico de cuáles eran aquellos aspectos que supuestamente hacen a la “normalidad”: desde las ideologías políticas hasta el machismo que hace a la heterosexualidad como única opción, o todo lo que hace al concepto de que la familia es de un solo tipo. Todos estos aspectos que en realidad implican una apuesta a un pensamiento único, un pensamiento excluyente de la diversidad, formaron parte durante mucho tiempo del discurso oficial, y también estaban en relación a aquello que se expandía desde los ámbitos del discurso que tenían posibilidades de ser expuestos. Entonces, con un gobierno que incluye a diversos sectores y desde donde se comienzan a aplicar diversas políticas que incluye a mujeres feministas, socialistas, hombres con pensamientos que apuestan a la diversidad; comienza a generarse un cambio al respecto, un espacio desde el cual se pueda dirigir a muchas más personas. Pero la cultura como tal es aún muy dura y no se cambia de la noche a la mañana. Incluso cuatro años quizás no sean suficientes. Por otro lado, si bien se produjo un cambio a nivel del Poder Ejecutivo, de quien ejerció el poder durante los últimos años, en el Parlamento se ha seguido reflejando la composición política de la construcción de los partidos políticos de nuestro país. Los mismos han representado históricamente a las élites y a los poderes fácticos, tanto a los económicos, la Iglesia, los medios de comunicación comerciales o a las mafias delincuenciales. Esos pensamientos han estado claramente asentados en el Congreso Nacional.
¿Cómo se ha dado la articulación del gobierno que encabezaba Lugo con los movimientos sociales?
Creo que uno de los aspectos positivos es que se abrieron diversos espacios de participación orgánica en lo referente a los procesos de construcción de políticas públicas. A modo de ilustración, hay que resaltar una de las políticas del gobierno que encabezaba Lugo: darle un gran protagonismo al área de participación que tenía en su seno a diversas organizaciones públicas y sociales en las distintas discusiones, de modo tal que el diseño de las políticas se pudieran dar a través de un proceso con apoyo social. Incluso esto lo pudimos hacer en la propia Secretaria de la Función Pública, tanto en el trabajo con las áreas de discapacidad como con los pueblos originarios a través de mesas de diálogo y de participación y construcción conjunta. Creo que ese fue el aspecto más interesante. Por su parte, también hubieron algunas tensiones con ciertos movimientos sociales. Sobre todo por aquellas políticas que son las que transforman de manera mucho más radical el modelo económico productivo de nuestro país. Por supuesto el movimiento campesino histórico, en la lucha por la tierra y la reforma agraria en Paraguay, tenía interés en que todo se haga de manera mucho más acelerada y, en ese sentido, no hubo capacidad de respuesta en varias de las áreas responsables del gobierno.
Siendo una intelectual y militante feminista, es destacable su candidatura presidencial por el Movimiento Kuña Pyrenda. ¿Cuáles son las líneas de acción que proponen?
Kuña Pyrenda es un movimiento que se conforma a fines de 2010 a partir de un planteamiento de mujeres socialistas y feministas. En este sentido, el objetivo claro a lograr es que en las elecciones previstas para el 2013 -habrá que ver qué sucede al respecto luego del golpe- haya una postulación de una mujer socialista y feminista para que lidere el país desde la presidencia. Kuña Pyrenda aspira a la igualdad, a que las mujeres accedan al poder en el parlamento y, por supuesto, en espacios ejecutivos y departamentales. Es decir, que las mujeres sean protagonistas en aquellos ámbitos en los cuales se decide el futuro del país. Cabe destacar que el proyecto se construye de una manera en la cual se busca llegar a todo el país. Desde el 2011, y durante los primeros meses de este año, hemos estado recorriendo todo el país y presentado oportunamente nuestro pedido de reconocimiento al Tribunal Superior de Justicia Electoral, que, al reconocer los movimientos políticos, habilita la presentación de las candidaturas. Actualmente está en estudio y estamos esperando la resolución.
Por su parte, en la actualidad, luego de la destitución del Presidente Lugo ocurrida el 22 de junio, se nos ha sumado un trabajo más, que es el de la resistencia, la denuncia y el análisis. Una redefinición constante de acuerdo a cual sea el desarrollo de la vida política de nuestro país. En tanto, nuestra hoja de ruta organizativa de construcción, de debate, de organización, continua pero con la diferencia de que ya no podemos hablar de profundización de la democracia. Ha habido un quiebre institucional y, en este contexto, ante la posibilidad de que sea efectivo el proceso electoral, debemos trabajar para que la izquierda tenga elementos de debate claros y posibilidades de ofrecerle a la sociedad paraguaya una alternativa de transformación mucho más profunda a partir de la participación de las mujeres socialistas.
Ha sido un trabajo arduo y durante todo este proceso se han discutido las candidaturas desde las distintas bases y se ha acordado que esa dupla presidencial sea encabezada por mi junto a Magui Balbuena como candidata a vice-Presidenta. Se trata de una compañera que tiene una larga historia de lucha con el campesinado y las mujeres. En definitiva, estuvimos trabajando mucho recorriendo el país y acercando la plataforma de las mujeres y esa fue nuestra tarea principal hasta el 22 de junio. Hoy en día, junto a otros sectores sociales y ciudadanos nos ocupamos de la resistencia y denuncia.
¿Buscan alianzas con otros espacios progresistas?
Kuña Pyrenda se construyó por fuera de articulaciones que eran muy incipientes en ese momento como el Frente Guasú. Tanto el Frente Guasú como Kuña Pyrenda han hecho sus propios procesos. En el Frente Guasú está en debate la candidatura presidencial y si la vida electoral de nuestro país dicta que las elecciones se realicen en el 2013 -y existan las garantías suficientes- llegará un momento de convergencia entre dos proyectos de izquierda. Hoy en Paraguay, tanto Kuña Pyrenda como el Frente Guasú expresan dos planteos de izquierda y tanto la respuesta ciudadana como el desarrollo de todo lo que suceda a partir de este momento tendrá que producirse. Si algo dejó en claro este golpe es que la izquierda no se aliará con golpistas ni con partidos políticos de ese estilo. Ellos han conspirado para el golpe, lo han propiciado y ejecutado.
Frente al déficit que ha tenido el sistema de partidos paraguayo, ¿qué lecciones considera que deja este lamentable quiebre institucional a la hora de construir un espacio progresista que aspire a transformar la sociedad?
Cuando nace Kuña Pyrenda, se hace ese planteamiento. Es indudable que la cultura política no afectó solamente al Partido Colorado y a los partidos tradicionales. Esos aspectos como el clientelismo, el autoritarismo o el mesianismo político, durante mucho tiempo, fueron considerados normales en la política paraguaya y también tenían poder e incidencia en la izquierda. En consecuencia, esos elementos son claves. Si hay algo que ha sucedido en este tiempo, no solamente por el gobierno de Lugo sino por la lucha de mucha gente a lo largo de la historia de nuestro país -que pudo haber sido un grupo muy pequeño pero hoy es más grande-, es que hay un aumento de la conciencia política. Hoy en Paraguay hay una sociedad crítica. Hay procesos de crecimiento en las posibilidades de analizar qué es lo que realmente existe como planteamiento político, como fuerza política. En este sentido, considero que la exigencia, sobre todo de los sectores que quieren un cambio, va a ser muy clara. Por eso los proyectos políticos tienen que tener mucha coherencia y una apuesta clara a una transformación seria. Considero que ya no se trata simplemente de discursos con caras nuevas y simpáticas; creo que a esas propuestas la ciudadanía general ya no las va a apoyar. Su voluntad es mucho más alta ahora. Por otro lado, antes era impensable ser de izquierda y hoy, por su parte, realmente ser de izquierda significa estar luchando por derechos bastante precisos. Eso implica una cuestión de ideas y, en este sentido, realmente me satisface que hay todo un proceso que grita que esto no se ha terminado.
¿Cómo dar cuenta del aumento de esta conciencia política que mencionó en relación con las tensiones que se dan con las instituciones paraguayas que hoy favorecen esa cultura política hegemónica?
Claro, algo que también sucedió con este proceso es que hay un fuerte cuestionamiento a los sectores políticos y a los partidos políticos. Hoy la participación política es mucho más diversa, identitaria y surge a partir de las ideas y las apuestas que se tienen. Pero, claro, también está ese peligro claro de no contar con instituciones preparadas para consolidar esa cultura y prácticas políticas y que no se pueda contra el sistema prevaleciente. De modo que ésa será la disputa, que, como decía antes, también se da a nivel del imaginario. Además, se trata de un trabajo organizativo que no puede centrarse en la resistencia sino que también tiene que apuntar a la construcción. Y no va a ser fácil: el escenario de quiebre de la democracia paraguaya lo complejiza. Este golpe ha tenido objetivos claros: que no se mueva nada de lo que se estaba moviendo -y apenas se empezaba a mover. Entonces, el trabajo implicará que se pueda develar mucho más todo esto y que esa conciencia de la gente pueda lograr avanzar en las reformas necesarias de las instituciones.
*Plataforma de Mujeres progresistas y feministas

fuente: Iniciativa

viernes, 29 de junio de 2012

Honduras (junio de 2009) - Paraguay (junio de 2012) De un golpe de Estado a otro

por Éric Toussaint
Tres años después del golpe de Estado institucional que derrocó en Honduras el presidente democráticamente electo Manuel Zelaya, un golpe similar expulsa de la presidencia de Paraguay a Fernando Lugo, igualmente electo según las sacrosantas reglas del sufragio universal pero –como Manuel Zelaya– visto como un estorbo por la oligarquía paraguaya y sus amos de Washington, que en cambio toleraron los 35 años en el poder del régimen represivo de Alfredo Stroessner. El profesor Eric Toussaint explica cómo la bendición de Washington al golpe institucional hondureño de 2009 abrió la puerta al golpismo institucional, o golpes de Estado disfrazados de procesos institucionales avalados por los parlamentos y las élites oligárquicas.



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A tres años de distancia se repite en Paraguay el mismo escenario de golpe de Estado ya utilizado en Honduras en junio de 2009. En los dos casos, un órgano del poder institucional que había quedado en manos de representantes de la clase dominante, destituye a un presidente democráticamente electo. Este golpe de Estado respeta las apariencias de legalidad. En un análisis redactado en 2009, el CADTM ya denunciaba el golpe de Estado de Honduras y las complicidades que los golpistas tenían en Washington. La última frase de aquel artículo anunciaba lo que acaba de pasar en Paraguay: «El caso hondureño presenta el riesgo de ser una puerta de entrada a golpes de Estado realizados por el ejército con el aval de algunas instituciones estatales como el Parlamento o el Tribunal Supremo» [1].
Desde 2009, la gran prensa internacional concedió un apoyo pasivo o activo a los golpistas hondureños y el diario Libération (Francia) está reproduciendo hoy, en caliente, el mismo comportamiento. He aquí lo que publicó respecto al golpe de Estado en Paraguay: «El presidente paraguayo Fernando Lugo ha sido oficialmente despojado de sus funciones este viernes, culminando así un proceso de destitución efectuado en pocas horas en el Senado, como comprobó un periodista de AFP.» La frase siguiente nos muestra claramente la opinión del diario: «Elegido en 2008 con el apoyo de una amplia coalición de una veintena de partidos, Fernando Lugo había perdido en forma progresiva una parte esencial de sus partidarios en el Parlamento después de una serie de desacuerdos políticos» [2]. En realidad, Fernando Lugo, que fue elegido presidente a través del sufragio universal y con un fuerte apoyo popular, nunca gozó de una verdadera mayoría parlamentaria que le permitiese llevar a cabo satisfactoriamente su proyecto ya que los dos partidos tradicionales de la derecha dominaban las instituciones parlamentarias —Partido Liberal y Partido Colorado. Este último apoyó la dictadura de Stroessner entre 1954 y 1989, y dominó el gobierno y el Estado paraguayo durante 62 años—. Como consecuencia de ello, Lugo tuvo que negociar el respaldo del Partido Liberal, del que una parte importante de sus dirigentes se habían opuesto a la dictadura de Stroessner [3]. Por lo tanto, al contrario de lo que afirma Libération, Lugo no perdió lo esencial de sus partidarios en el Parlamento. Éstos, propiamente hablando, eran muy pocos y se mantuvieron a su lado. Su relación con Domingo Laíno [4], un dirigente histórico del Partido Liberal (por su oposición radical al régimen de Stroessner), y sus partidarios incluso se ha fortalecido. Por el contrario, la dirección del Partido Liberal, al que pertenece el vicepresidente Federico Franco, que acaba de tomar el poder, sólo sostuvo a Lugo como la cuerda de la que cuelga a un ahorcado. En realidad, nunca estuvo entre los partidarios de Lugo. El Partido Liberal era un aliado que bloqueaba todos los intentos por realizar las profundas reformas sociales y económicas que el país necesita. A pesar de ese bloqueo, las realizaciones sociales del gobierno Lugo, aunque limitadas, fueron innegables y la popularidad del presidente es bien real. Desde el comienzo de su mandato, el vicepresidente Franco multiplicó sus críticas contra el presidente Lugo, desconociendo así el compromiso político que lo ligaba a él. Ahora, Franco acaba de acceder a la presidencia gracias al apoyo de la oligarquía que mantuvo el control de las instituciones parlamentarias, debido a décadas de dominación política en un país donde el clientelismo tiene una función clave. Por otra parte, los disidentes del Partido Liberal, Domingo Laíno y el senador liberal Luís Alberto Wagner, se opusieron el 22 de junio de 2012 a la decisión tomada por el comité político de su partido de destituir al presidente Lugo. Laíno y Wagner denunciaron incluso la violación de las normas internas del Partido Liberal y señalaron que semejante decisión sólo podía ser tomada por el directorio del partido, una instancia superior y más amplia que su comité político [5].

Honduras 2009

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Tres años después del golpe de Estado en Honduras, presentamos como recordatorio de los acontecimientos, y con el fin de ayudar a la comprensión de las similitudes entre los golpes de Estado hondureño y paraguayo, un largo extracto de un artículo publicado, en nuestra web www.cadtm.org, en octubre de 2009 [6] :
«Cuando el presidente constitucional Manuel Zelaya fue destituido por los militares, el 28 de junio, la gran mayoría de los medios de prensa declararon, deformando totalmente la verdad, que los militares habían reaccionado a la voluntad del presidente de modificar la Constitución para mantenerse en el poder. Muchos medios agregaban que [Zelaya] seguía así el ejemplo de Hugo Chávez, presentado como un dirigente populista autoritario. En realidad, Manuel Zelaya sólo proponía a sus conciudadanos pronunciarse sobre la organización de elecciones generales para una Asamblea Constituyente, algo que habría representado un verdadero avance democrático en ese país. Este hecho fue muy bien explicado por Cécile Lamarque y Jerome Duval, a su regreso de una misión del CADTM en Honduras: «El golpe de Estado tuvo lugar el mismo día en que Manuel Zelaya organizaba la «consulta», de carácter no vinculante, donde se preguntaba a los hondureños si deseaban, o no, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, después de las elecciones previstas para el 29 de noviembre de 2009. La pregunta era la siguiente: ¿Está usted de acuerdo con que en las elecciones generales de noviembre 2009 se instale una cuarta urna para decidir sobre la convocatoria a una asamblea nacional constituyente que apruebe una nueva Constitución política? Si esa consulta hubiese recogido una mayoría de «sí», el presidente habría sometido un decreto a la aprobación del Congreso para que, el 29 noviembre, los hondureños se pronunciaran formalmente sobre la convocatoria de una [Asamblea] constituyente, en una «cuarta urna» (las tres primeras estarían reservadas para la elección del presidente, de los diputados y de los alcaldes, respectivamente). Para darle un matiz de legalidad al golpe de Estado, el Congreso y el Tribunal Supremo, como aliados del golpe, decidieron que la consulta era ilegal y dictaminaron que el presidente Zelaya había «violado la Constitución» al intentar modificarla «para poder aspirar a un nuevo mandato», como un «aprendiz de dictador chavista». Sin embargo, Manuel Zelaya no buscaba, por la vía de esta consulta, renovar su mandato presidencial en las próximas elecciones legislativas, ya que éstas se realizarían en el marco de la actual Constitución, que prevé mandatos presidenciales de 4 años no renovables. Por lo tanto, Zelaya no podía ser candidato a su propia sucesión» [7].
A pesar de que los movimientos populares de oposición al golpe de Estado multiplicaron las huelgas y manifestaciones en julio, agosto y septiembre, los grandes medios periodísticos les dedicaron apenas unas líneas. Las pocas veces que los grandes diarios dedicaban un artículo de fondo a la situación en Honduras, lo hacían siguiendo una política denigratoria con respecto al presidente constitucional, cuando no presentaban directamente la acción de los militares como un golpe militar democrático. Por ejemplo, The Wall Street Journal decía en su editorial del 1º de julio de 2009: «el golpe militar ocurrido en Honduras el pasado 28 de junio y que llevó al exilio al presidente de ese país centroamericano, Manuel Zelaya, es extrañamente democrático». El editorial agregaba que «las autoridades legislativas y judiciales permanecieron intactas» tras la acción militar. Por otra parte, aunque de forma más matizada, el conocidísimo diario francés Le Monde también participó en aquella campaña. He aquí un ejemplo: El 12 de septiembre de 2009, Jean-Michel Caroit, su enviado especial en Honduras, citó las palabras de una francesa expatriada en ese país y a continuación agregó la mentira sistemáticamente repetida sobre las malas intenciones atribuidas a Manuel Zelaya. «Para los hondureños el retorno de Zelaya es inaceptable ya que significaría 20 años de dictadura al estilo de [Hugo] Chávez», exclamaba Marianne Cadario, refiriéndose al presidente de Venezuela, quien —como su aliado Manuel Zelaya pretendía hacerlo— modificó la Constitución para poder ser reelecto. Madame Cadario, una francesa instalada en Honduras desde hace 30 años, dice estar «súper asombrada ante la reacción de la comunidad internacional», que ha condenado el golpe» [8]. El tono de diarios como Le Monde y Libération comenzó a cambiar a finales de septiembre, cuando los golpistas recrudecieron sensiblemente la represión. Dicho esto, Libération se merece un premio por la utilización de eufemismos. En efecto, el 28 de septiembre de 2009 (justamente tres meses después del golpe), subtitulaba con la frase «Perfume de dictadura» (subrayado por Toussaint) un párrafo en el que se explicaba que el gobierno golpista había decretado: «la prohibición de “toda reunión pública no autorizada”, la detención de “cualquier persona que ponga en peligro su vida o la de los demás”, la “evacuación” de locales ocupados por manifestantes e interferencias de “la emisión por cualquier medio de los programas que traten de alterar la paz”» [9] [10].
En Honduras, el régimen surgido del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 se benefició de la complacencia e incluso del respaldo activo de la administración Obama. El CADTM informó de la resistencia del pueblo hondureño y analizó la actitud de Washington, que significaba una verdadera incitación para otros candidatos a golpistas en América Latina. He aquí lo que se publicó en la web del CADTM en diciembre de 2009:
«Mientras que el presidente Manuel Zelaya, quien había entrado clandestinamente en su país el 21 de septiembre de 2009, encontraba refugio en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, la capital hondureña, los golpistas continuaban reprimiendo violentamente las manifestaciones de los partidarios del presidente constitucional y decretaron, el 27 de septiembre, un estado de sitio de 45 días de duración [11]. Hubo entonces un comentario del número dos de Washington en la OEA, Lewis Amselem: «el retorno de Zelaya es irresponsable» [12].
Por su parte, Hillary Clinton no condenó el prolongado toque de queda. El acuerdo al que se llegó el 30 de octubre de 2009, bajo los auspicios de Washington, entre los representantes de Manuel Zelaya y los de Roberto Micheletti estipulaba expresamente que las partes se comprometían a no hacer ningún llamamiento directo o indirecto a la convocatoria de una asamblea constituyente o a cualquier otra consulta popular (punto 2 del acuerdo). Además, el acuerdo no preveía explícitamente el retorno de Manuel Zelaya a la presidencia del país para terminar su mandato. Roberto Micheletti y sus partidarios habían decidido no devolver la presidencia a Zelaya quien, como consecuencia de ello, pidió a la población que no participase en las elecciones generales previstas para el 28 de noviembre de 2009. El principal candidato de la izquierda a la presidencia, Carlos Reyes, así como un centenar más de candidatos de diferentes partidos (entre ellos un sector del Partido Liberal)  [13], decidieron por lo tanto retirar sus candidaturas. El 10 de noviembre de 2009, Washington anunció que reconocía el resultado de las elecciones, a pesar de que en la víspera de las elecciones las organizaciones de defensa de derechos humanos habían contabilizado más de 20 oponentes políticos asesinados desde la fecha del golpe de Estado, así como 211 heridos durante las acciones represivas, cerca de 2 000 detenciones ilegales, dos tentativas de secuestro y 114 prisioneros políticos acusados de sedición. Los medios de comunicación opuestos al golpe fueron cerrados o acosados. La Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización de Estados Americanos (OEA), la Unión Europea, la Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) [14], los países miembros del Grupo de Río y los países del ALBA habían decidido no enviar observadores. Los cálculos del porciento de electores que supuestamente participaron en el escrutinio oscilan según las fuentes. Pero seguramente no se llegó a la mitad de los electores inscritos. A pesar de ello, el vocero del Departamento de Estado, Ian Nelly, vio las elecciones hondureñas como «un necesario e importante paso adelante» [15]. Washington reconoció como presidente electo a Porfirio Lobo, del Partido Nacional, un representante duro de la oligarquía, de los terratenientes y de la misma derecha que había organizado el golpe de Estado. El embajador de Estados Unidos en Tegucigalpa, Hugo Llorens, declaró que las elecciones habían constituido una «gran celebración de la democracia» y afirmó que Estados Unidos trabajaría con Porfirio Lobo, conocido como Pepe: «Pepe Lobo es un hombre de una gran experiencia política», declaró el embajador estadounidense a la radio HRN. «Yo le deseo buena suerte y Estados Unidos trabajará con el presidente para el bien de nuestro país…Nuestras relaciones serán muy fuertes». Como ya escribimos en aquel entonces, «Respaldar un proceso surgido de un golpe de Estado y actuar a favor del reconocimiento internacional de las autoridades que lo perpetraron y de las que surgieron del mismo, es alentar a los candidatos a golpistas que se ponen políticamente del lado de Washington» [16].
Prosiguiendo nuestro análisis, ya en enero de 2010 se podía leer, en la web del CADTM, la descripción del golpe de Estado en preparación en Paraguay, golpe que finalmente tuvo lugar el 22 de junio de 2012.
«En el caso de Paraguay existe una parte de la derecha que retomó la ofensiva. En diciembre de 2009, el senador liberal Alfredo Luís Jaeggli llamó al derrocamiento del presidente Fernando Lugo, a quien acusa, como ya se hizo con Manuel Zelaya, de imponer un modelo chavista del «socialismo del siglo XXI». Jaeggli, cuyo partido constituye el principal «apoyo» parlamentario del gobierno, afirmaba, siguiendo la marcha de los acontecimientos, que el golpe de Estado realizado en Honduras no había sido tal: el derrocamiento de Manuel Zelaya y la acción llevada a cabo desde aquel momento por el régimen de facto serían perfectamente legales [17]. Este senador incluso pide al parlamento paraguayo que ponga en marcha un juicio político contra Lugo para destituirlo y reemplazarlo por el vicepresidente de la república, el liberal de derecha Federico Franco. El senador Jaeggli reprochaba a Lugo no seguir el ejemplo de los países que habían tenido éxito en la reforma económica, como Chile, con los cambios que había comenzado Pinochet, y la Argentina de Carlos Menem. Evidentemente, el caso hondureño puede convertirse en una puerta para nuevos golpes de Estado realizados por el ejército con el aval de algunas instituciones estatales como el Parlamento o el Tribunal Supremo» [18].
El 22 de junio de 2012, luego de un juicio expeditivo, el Senado paraguayo, controlado por la oligarquía descontenta ante las políticas de Fernando Lugo, destituyó al presidente democráticamente electo en 2008 mediante el sufragio universal. El 23 de junio de 2012, un amplio frente de la resistencia comenzó a organizarse para obtener el restablecimiento de la democracia. El 24 de junio, siete países latinoamericanos retiraron o llamaron a consulta sus embajadores en Paraguay (Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay, Perú, Ecuador y México). Cinco anunciaron que no reconocían al nuevo gobierno: Venezuela, Bolivia, Ecuador, El Salvador y Nicaragua. El MERCOSUR, del que la economía paraguaya tiene una fuerte dependencia debido a sus intercambios comerciales, decidió no invitar al nuevo régimen a la reunión que se celebrará en Mendoza, Argentina, el 29 de junio de 2012. En Paraguay, la movilización popular en defensa de la democracia se está organizando. Es importante que se pueda respaldar con un máximo de apoyo internacional.
En Honduras, tres años han pasado desde el golpe de Estado perpetrado contra el presidente Zelaya y contra el pueblo hondureño que lo había elegido. El país está hundido en una crisis sin precedentes. La violencia ha aumentado considerablemente contra aquellas y aquellos que resisten en defensa de las libertades y de los derechos fundamentales del pueblo y que denuncian la orientación ultraliberal del gobierno de Porfirio Lobo, lacayo de la oligarquía y de las transnacionales cómplices del golpe. Sindicalistas, militantes asociativos y de derechos humanos, feministas, homosexuales, miembros de comunidades indígenas y afrodescendientes, periodistas de oposición, etc., sufren las presiones, intimidaciones, acosos y agresiones —en el caso de que no caigan bajo las balas—, que instrumentan tanto el poder del Estado como los grupos paramilitares y milicias privadas que actúan con total impunidad. En la región de Aguán, la represión continúa contra las comunidades campesinas en el marco del conflicto agrario que las opone a los grandes terratenientes. Según Reporteros Sin Fronteras, más de 40 abogados perdieron la vida en estos tres años por haber defendido a víctimas de abusos policiales y del ejército, y 28 periodistas fueron asesinados en el transcurso de la última década, 23 de ellos precisamente después del golpe de Estado. Para el 28 de junio de 2012, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) organiza una movilización nacional en ocasión de tercer aniversario de ese régimen funesto.
El CADTM aporta su contribución a la solidaridad internacional con los pueblos paraguayo y hondureño.


Traducido por Griselda Pinero
[1] Véase en el artículo en inglés: Eric Toussaint, “The U.S. and its unruly Latin American ’backyard’”, 26 de enero de 2010, “Clearly, Honduras can easily become a dangerous precedent as it opens the door to military coups condoned by some state institutions, such as the parliament or the Supreme Court.”
[2] «Paraguay: le président Fernando Lugo destitué par le Sénat», Libération, 22 juin 2012.
[3] Lugo, que no pertenecía a ningún partido político, consiguió reunir alrededor de su candidatura un amplio espectro de partidos y movimientos sociales, reagrupados en el seno de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), una coalición que va desde el Partido Liberal Radical Auténtico hasta grupos de izquierda más radicales.
[4] Domingo Laíno, nacido en 1935, luchó contra la dictadura de Stroessner, lo que le costó ser expulsado del país. Estuvo en el exilio entre 1982 y 1987. Después, fue varias veces el candidato liberal a la presidencia de Paraguay (obtuvo el 32,1% de los votos en 1993 y el 42, 6% en 1998). Su último mandato de senador lo realizó en el periodo legislativo 2003-2008. En 2010, el presidente Lugo lo nombró administrador de la empresa pública Itaipú.
[5] «Liberales luguistas maniobran para frenar el juicio», abc.com, 22 de Junio de 2012.
Véase también: http://www.youtube.com/watch?v=WgTZ...
[6] Véase Eric Toussaint «Venezuela, Honduras, Perú, Ecuador: “pequeños” olvidos y “grandes” mentiras»
[7] Cecile Lamarque y Jerome Duval, «Honduras: Pourquoi le coup d’État?», 17 de septiembre de 2009.
[8] Jean-Michel Caroit, «Au Honduras, la campagne électorale s’ouvre dans un climat de haine», Le Monde, p. 8, sábado 12 de septiembre de 2009.
[9] «Le Honduras s’enfonce dans la crise», par Yann Libessart, Libération, 28 septembre 2009.
[10] Fin del extracto del artículo de Eric Toussaint «Venezuela, Honduras, Perú, Ecuador: “pequeños” olvidos et “grandes” mentiras», 5 de octubre de 2009.
[11] En la madrugada del lunes 28 de septiembre de 2009, el ejército hondureño ocupó los locales de la radio Globo y puso fin a las emisiones televisadas del Canal 36, la única cadena que transmitía informaciones desfavorables a los golpistas.
[12] Organizaciones de defensa de los derechos humanos, acusaron a Lewis Amselem, representante permanente adjunto de Estados Unidos en la OEA, por negación de asistencia y por difamación contra su compatriota Dianna Ortiz, una religiosa progresista estadounidense de la orden de las Ursulinas, que fue torturada y violada varias veces por elementos de las fuerzas de seguridad guatemaltecas en 1989. En aquel entonces, Amselem trabajaba en la embajada de Estados Unidos en la capital de Guatemala, como funcionario a cargo de dar seguimiento al respeto de los derechos humanos. http://www.kaosenlared.net/noticia/...
[13] Véanse los análisis de Maurice Lemoine: «Mascarade électorale au Honduras», par Maurice Lemoine, Le Monde Diplomatique, vendredi 27 novembre 2009.
[14] Creada en mayo de 2008, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) se compone de 12 países de Sudamérica que representan 388 millones de habitantes: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela.
[15] Citado por AFP, el 30 de noviembre de 2009
[16] Véase Eric Toussaint «Du coup d’Etat au Honduras aux sept bases US en Colombie: la montée de l’agressivité de Washington», 7 de diciembre de 2009.
[17] Jaeggli declaró en una radio pública argentina: «El presidente hondureño asumió la presidencia con un mandato liberal, pero lo traicionó y se alistó en el socialismo del siglo XXI. Lo que pasó en Honduras [Jaeggli se refiere claramente al golpe de Estado del 28 de junio de 2009], para mí, y me excuso, es totalmente legal». La versión audio de la entrevista está disponible en Internet http://www.radionacional.com.ar/aud...
[18] Eric Toussaint, “The U.S. and its unruly Latin American ’backyard’”, 26 de enero de 2010.

fuente: Red Voltaire