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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...
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lunes, 30 de julio de 2012

El franquismo latinoamericano

APAS

Una comitiva de legisladores de países del Mercosur visitaron Paraguay. Optaron por no reunirse con Federico Franco, consecuentemente con la postura del bloque de no reconocer su autoridad en el cargo, emanada del golpe de Estado a Lugo. Mientras tanto, legisladores uruguayos opositores cuestionaron duramente al canciller Almagro por sostener la postura regional, y el emergido presidente paraguayo pronostica elevarse por encima de los países hermanos.

Tras la destitución de Fernando Lugo como presidente de Paraguay, el Mercado Común del Sur (Mercosur) decidió en la Cumbre realizada en Mendoza semanas atrás, suspender a ese país en su participación en el bloque.

Además, tanto ese organismo como la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) expresaron que no reconocen el gobierno de Federico Franco como legítimo.

En este contexto, y a días de la oficialización de la incorporación plena de Venezuela al Mercosur -bloqueada hasta el momento por el Parlamento paraguayo-, legisladores de Argentina, Brasil y Uruguay visitaron Paraguay para seguir el compromiso democrático con ese país. Se reunieron con el titular de la Corte Suprema, Víctor Núñez. También con el destituido Fernando Lugo, el diputado Ricardo Canese, representantes de la Central Nacional de Trabajadores, de la Comisión de Derechos Humanos y de un grupo disidente del Partido Liberal de Franco.

Durante la estadía, la diputada argentina Araceli Ferreyra, explicó que era "absolutamente inviable" una reunión con Franco debido a que Fernando Lugo es el único presidente que reconoce el Mercosur. Por su parte, el uruguayo Jorge Mazzarovich afirmó que no era "conveniente" la reunión porque la presencia de la comitiva tenía el objetivo de "expresar la solidaridad con el pueblo paraguayo" y respaldar la suspensión en el bloque porque de manera unánime se "caracteriza las medidas que se tomaron como un golpe de Estado disfrazado de juicio político". El diputado uruguayo, Aníbal Pereyra, explicó a la prensa que no llegaron a Asunción para "decirle a los paraguayos lo que tienen que hacer en estas circunstancias" sino que se trata de "conocer la realidad de los hechos" y de hablar con todos los actores, por lo cual mantuvieron un "sinnúmero de reuniones", informó la señal multiestatal Telesur.

La visita fue relatada de manera llamativa por medios paraguayos y agencias internacionales. Por ejemplo, EFE afirmó "diputados y representantes de la izquierda de Brasil, Argentina y Uruguay, de visita en Asunción, rehusaron entrevistarse hoy con el presidente paraguayo, Federico Franco, y reiteraron su repudio del `golpe de Estado` contra Fernando Lugo". Es decir, la pertinencia de los miembros del contingente es puesta en cuestión. Se refiere a ellos como "de la izquierda" y deja de lado su representatividad como legisladores nacionales electos. Además, es relativizada la situación institucional irregular en Paraguay al entrecomillar la caracterización ampliamente compartida de que se trata de un golpe de Estado.

Por su parte, ABC Color -de Paraguay-, uno de los medios que más propagandiza en favor de la administración emergente tras la destitución, inicia el artículo titulado -en su réplica en analítica. com de Caracas- "Paraguay: El ingreso de Venezuela al bloque podría ser declarada nula" con la siguiente aseveración: " El ingreso de Venezuela al bloque violará numerosos requisitos que son de cumplimiento obligatorio, so pena de que su adhesión sea declarada nula". Esa aseveración es fundada, en el último párrafo de la nota en la siguiente remisión a fuentes: " Los entendidos en la materia señalaron...".

En el artículo da cuenta de la requisitoria que legisladores opositores uruguayos hicieron al ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro. En esa oportunidad, el senador del Partido Nacional, Sergio Abreu, defendió la posición paraguaya sobre supuestos derechos conculcados en el Mercosur. Asimismo, Almagro fue severamente interpelado por sostener -como gobierno- la decisión de suspender a Paraguay en el bloque. Incluso los opositores pidieron la "destitución" del Canciller en su cargo.

Por su parte, Franco aguzó las críticas a los integrantes del Mercosur, a sabiendas de que su relación no gozará de buena salud por ser parte del movimiento golpista. “Hubiera querido que las relaciones con la Argentina y Brasil, que siempre fueron respetuosas y armónicas, siguieran de ese modo. Pero el problema del Mercosur no es Paraguay, el problema es Venezuela. Nosotros tenemos el 7 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI)" dijo, y ensayó que ese sería el motivo por el cual se suspendió a Paraguay y se aprobó la incorporación de Venezuela: "nos ven como `chicos`, pero somos `chicos` orgullosos de nuestra soberanía. Ojalá que su presidenta (de Argentina), la señora Cristina, pueda entender que lo que hizo mi país fue un cambio de gobierno de forma absolutamente constitucional, con un respeto irrestricto a la ley”, intentó explicar.

Para cerrar la ofensiva, Franco se animó a ponderar que, con su plan de gobierno, "dentro de muy poco, Paraguay va a ser la capital industrializada que va a proveer de insumos a la región porque somos más competitivos que Brasil y la Argentina".


fuente: Política e Historia

jueves, 19 de julio de 2012

Lilian Soto: “La destitución de Lugo busca quebrar la consolidación de un proceso político que estaba sentando las bases para una transformación social”

Entrevista a la ex-Ministra de la Función Pública de Lugo y candidata a Presidenta del Paraguay por el Movimiento Kuña Pyrenda

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Reportaje de Jorge Makarz y Telémaco Subijana
Entrevistamos en exclusiva a Lilian Soto, Ex Ministra de la Función Pública en el gobierno de Fernando Lugo y candidata a Presidenta del Paraguay por el Movimiento Kuña Pyrenda. Doctora en Medicina y Cirugía (Universidad Nacional de Asunción) y Máster en Políticas Públicas y Administración (Ohio University), es una reconocida investigadora y consultora internacional en temas de salud, género y política públicas. Militante feminista y activista por los derechos humanos, analiza la destitución del Presidente Fernando Lugo y el accionar de Federico Franco en el ejecutivo. También menciona los principales avances y cambios ocurridos en Paraguay durante los últimos 4 años, reflexiona sobre las características de la cultura política paraguaya que explican las dificultades para avanzar en la lucha contra la desigualdad social y describe las principales líneas de acción que propone el Movimiento Kuña Pyrenda*. Leer más.
¿Cómo analiza la destitución del Presidente Fernando Lugo, que ha tenido la firme reacción en contra de los países de América Latina?
Desde mi punto de vista, y tal como piensan muchos sectores políticos y sociales, lo sucedido en Paraguay el 22 de junio fue un golpe. Fue una toma repentina del poder por parte de un grupo reducido, es decir, élites políticas representantes de sectores fácticos que vieron la oportunidad de acceder a cargos sin fundamentos, a través de la figura del Juicio Político -que está en la Constitución- pero sin los contenidos previstos. El Juicio Político fue llevado adelante por el Congreso paraguayo sin los elementos básicos necesarios: una comisión razonable, el derecho a la defensa, los plazos de ejecución sumaria. Como consecuencia de esto, Paraguay sufrió un golpe con nuevo estilo tal como viene sucediendo en el resto de América Latina. Algo similar ocurrió en Honduras con la diferencia de que allí hubo un componente más: la participación de elementos armados.
En este contexto, lo que ocurrió el 22 de junio fue resultado de un tiempo de preparación de sectores de derecha y conservadores que querían deshacerse de un Presidente que les resultaba una molestia. Ese es nuestro análisis y a partir de este escenario ha comenzado un proceso de denuncia y resistencia –en el país y en la región- ante el actual gobierno de facto.
¿Qué ha ocurrido luego de la destitución del Presidente Lugo?
Por una parte, hay un proceso de resistencia de diversos sectores. Esta resistencia se sostiene con distintas acciones que incluyen la denuncia y la concientización en la propia sociedad sobre que lo sucedido en Paraguay no fue algo “normal”. Esto es importante de resaltar porque muchos sectores intentan hacer ver que “aquí no ha pasado nada”, que solo se trata de una sucesión presidencial. Esto no fue así y tampoco se debe dejar de tener en cuenta todo lo que estaba pasando anteriormente en cuanto a distintos elementos que propiciaban el golpe. En este contexto, el gobierno de Franco no tiene la legitimidad por parte de la ciudadanía de nuestro país y, como consecuencia, ha habido una reacción desde estos sectores conservadores para que la gente calle lo que piensa. Se disputa a nivel del imaginario y también a través de una serie de expresiones que hacen a todo aquello que implique tratar de denostar contra la izquierda, contra todo lo que hace a un pensamiento progresista. Por su parte, a nivel de las instituciones públicas hubo un discurso que indicaba la supuesta continuidad con todos los proyectos ya existentes, cosa que se contradice con el supuesto mal desempeño del gobierno de Lugo, que fue usado como excusa en este proceso de derrocamiento. Hoy vivimos un proceso de barrida de las personas de izquierda al interior de las instituciones públicas. En este contexto, nos encontramos solo a cuatro semanas del golpe institucional y seguramente tengamos nuevas cuestiones vinculadas que atender.
¿Cuáles han sido los principales cambios y avances que se dieron en Paraguay durante la presidencia de Lugo?
Considero que, durante estos cuatro años, el gobierno encabezado por el Presidente Lugo si bien tuvo algunas dificultades para llevar a cabo transformaciones más radicales, sí se pudo empezar a sentar las bases para toda una serie de aspectos que hacen a las modificaciones de todas las desigualdades sociales que existen en nuestra sociedad. Por supuesto tampoco se deben dejar de destacar otros aspectos como el económico, en donde los resultados están a la vista: se registraron los mejores indicadores en varias décadas, con un notable aumento del producto bruto y de la inversión, manteniendo el equilibrio en la balanza de pagos.
Pero si bien se lograron resultados macroeconómicos muy importantes, en el marco de un gobierno con un claro pensamiento en favor de terminar con las desigualdades, la apuesta fundamental fue la reducción de la pobreza y el inicio de un proceso de redistribución de la riqueza. Por supuesto que en algunas áreas hubo problemas. Un ejemplo tiene que ver con el problema de las tierras, que es un elemento clave. Esto recién se estaba empezando a discutir; se estaba haciendo un análisis de todo lo que implicó la acumulación de tierras mal habidas en manos de un pequeño porcentaje de personas y su contrapartida, la gran cantidad de la población excluida del mayor medio de producción. Entonces, si bien había problemas en este sentido -y estábamos en el inicio de un proceso para atenderlo-, con otras políticas públicas las cuestiones fueron muy claras en el sentido que había asumido la conducción de este proceso. Si bien sería largo de explicar, caben destacar tres aspectos en los que se ha avanzado mucho en relación a terminar con las desigualdades. El primero tiene que ver con los cambios al interior del Estado, cuestión que tuve la oportunidad de trabajar como Ministra de la Función Pública. Se desarrolló un proceso de profesionalización del empleo público, de elementos claros de acceso igualitario y se desarrollaron mecanismos de ingreso que no contemplan la afiliación partidaria. Es decir, se buscó terminar con aquellos aspectos que hicieron que dentro del sector público paraguayo solo se encuentren personas afiliadas al Partido Colorado y personas no indígenas -que no tenían ninguna posibilidad de acceso al Estado. Entonces, durante el gobierno de Lugo, se llevaron adelante políticas igualitarias, de inclusión y no discriminación en el sector público. Este fue uno de los aspectos claves y los resultados son muy concretos. Siendo que antes no había concursos públicos, hoy hay más de 16.000 personas que ingresaron a trabajar al sector público a través de este canal que implicó la construcción de un sistema integral.
Un segundo aspecto tiene que ver con la salud. En estos últimos cuatro años ha habido una importante inversión en la atención primaria y se ha establecido la gratuidad del sistema público de salud. En este sentido, estos cambios permitieron la inclusión de más de 2 millones de personas al sistema público de salud. Siendo que en Paraguay el porcentaje de personas con seguros social es muy pequeño, se trató de un logro importante en dirección a ampliar el derecho a la salud. Y en esta línea, también un tema clave tiene que ver con la incorporación de las mujeres trabajadoras domésticas al seguro social en todo el país.
Por último, las políticas de protección social estaban siendo coordinadas en el marco de lo que se llama el Gabinete Social. En el área de Niñez, por ejemplo, se llevó adelante una política contundente respecto a las niñas y niños en situación de calle. Por primera vez se ha tenido un abordaje integral y significó la salida de alrededor de 5000 niñas y niños de la situación de calle. Por otro lado, en el área que se ocupa de los derechos de las mujeres por primera vez se han desarrollado albergues para víctimas de la violencia de género y se ha trabajado con acciones específicas en contra del acoso sexual -tanto en el sector público como en el privado.
En definitiva, estaban siendo sentadas las bases para llevar adelante un proceso de transformación social y este golpe ha cortado con cualquier posibilidad de consolidarlas durante los próximos 9 meses.
¿Cuáles son las características de la cultura política y la sociedad paraguaya que permiten entender las dificultades para avanzar en materia de derechos humanos y sociales y contra la desigualdad?
Considero que deben atenderse varios elementos que inciden en una respuesta a esta pregunta. Por una parte, se trata de una cultura política claramente autoritaria. No en vano tuvimos tantos años de dictaduras en donde el elemento principal ha sido el pensamiento hegemónico de cuáles eran aquellos aspectos que supuestamente hacen a la “normalidad”: desde las ideologías políticas hasta el machismo que hace a la heterosexualidad como única opción, o todo lo que hace al concepto de que la familia es de un solo tipo. Todos estos aspectos que en realidad implican una apuesta a un pensamiento único, un pensamiento excluyente de la diversidad, formaron parte durante mucho tiempo del discurso oficial, y también estaban en relación a aquello que se expandía desde los ámbitos del discurso que tenían posibilidades de ser expuestos. Entonces, con un gobierno que incluye a diversos sectores y desde donde se comienzan a aplicar diversas políticas que incluye a mujeres feministas, socialistas, hombres con pensamientos que apuestan a la diversidad; comienza a generarse un cambio al respecto, un espacio desde el cual se pueda dirigir a muchas más personas. Pero la cultura como tal es aún muy dura y no se cambia de la noche a la mañana. Incluso cuatro años quizás no sean suficientes. Por otro lado, si bien se produjo un cambio a nivel del Poder Ejecutivo, de quien ejerció el poder durante los últimos años, en el Parlamento se ha seguido reflejando la composición política de la construcción de los partidos políticos de nuestro país. Los mismos han representado históricamente a las élites y a los poderes fácticos, tanto a los económicos, la Iglesia, los medios de comunicación comerciales o a las mafias delincuenciales. Esos pensamientos han estado claramente asentados en el Congreso Nacional.
¿Cómo se ha dado la articulación del gobierno que encabezaba Lugo con los movimientos sociales?
Creo que uno de los aspectos positivos es que se abrieron diversos espacios de participación orgánica en lo referente a los procesos de construcción de políticas públicas. A modo de ilustración, hay que resaltar una de las políticas del gobierno que encabezaba Lugo: darle un gran protagonismo al área de participación que tenía en su seno a diversas organizaciones públicas y sociales en las distintas discusiones, de modo tal que el diseño de las políticas se pudieran dar a través de un proceso con apoyo social. Incluso esto lo pudimos hacer en la propia Secretaria de la Función Pública, tanto en el trabajo con las áreas de discapacidad como con los pueblos originarios a través de mesas de diálogo y de participación y construcción conjunta. Creo que ese fue el aspecto más interesante. Por su parte, también hubieron algunas tensiones con ciertos movimientos sociales. Sobre todo por aquellas políticas que son las que transforman de manera mucho más radical el modelo económico productivo de nuestro país. Por supuesto el movimiento campesino histórico, en la lucha por la tierra y la reforma agraria en Paraguay, tenía interés en que todo se haga de manera mucho más acelerada y, en ese sentido, no hubo capacidad de respuesta en varias de las áreas responsables del gobierno.
Siendo una intelectual y militante feminista, es destacable su candidatura presidencial por el Movimiento Kuña Pyrenda. ¿Cuáles son las líneas de acción que proponen?
Kuña Pyrenda es un movimiento que se conforma a fines de 2010 a partir de un planteamiento de mujeres socialistas y feministas. En este sentido, el objetivo claro a lograr es que en las elecciones previstas para el 2013 -habrá que ver qué sucede al respecto luego del golpe- haya una postulación de una mujer socialista y feminista para que lidere el país desde la presidencia. Kuña Pyrenda aspira a la igualdad, a que las mujeres accedan al poder en el parlamento y, por supuesto, en espacios ejecutivos y departamentales. Es decir, que las mujeres sean protagonistas en aquellos ámbitos en los cuales se decide el futuro del país. Cabe destacar que el proyecto se construye de una manera en la cual se busca llegar a todo el país. Desde el 2011, y durante los primeros meses de este año, hemos estado recorriendo todo el país y presentado oportunamente nuestro pedido de reconocimiento al Tribunal Superior de Justicia Electoral, que, al reconocer los movimientos políticos, habilita la presentación de las candidaturas. Actualmente está en estudio y estamos esperando la resolución.
Por su parte, en la actualidad, luego de la destitución del Presidente Lugo ocurrida el 22 de junio, se nos ha sumado un trabajo más, que es el de la resistencia, la denuncia y el análisis. Una redefinición constante de acuerdo a cual sea el desarrollo de la vida política de nuestro país. En tanto, nuestra hoja de ruta organizativa de construcción, de debate, de organización, continua pero con la diferencia de que ya no podemos hablar de profundización de la democracia. Ha habido un quiebre institucional y, en este contexto, ante la posibilidad de que sea efectivo el proceso electoral, debemos trabajar para que la izquierda tenga elementos de debate claros y posibilidades de ofrecerle a la sociedad paraguaya una alternativa de transformación mucho más profunda a partir de la participación de las mujeres socialistas.
Ha sido un trabajo arduo y durante todo este proceso se han discutido las candidaturas desde las distintas bases y se ha acordado que esa dupla presidencial sea encabezada por mi junto a Magui Balbuena como candidata a vice-Presidenta. Se trata de una compañera que tiene una larga historia de lucha con el campesinado y las mujeres. En definitiva, estuvimos trabajando mucho recorriendo el país y acercando la plataforma de las mujeres y esa fue nuestra tarea principal hasta el 22 de junio. Hoy en día, junto a otros sectores sociales y ciudadanos nos ocupamos de la resistencia y denuncia.
¿Buscan alianzas con otros espacios progresistas?
Kuña Pyrenda se construyó por fuera de articulaciones que eran muy incipientes en ese momento como el Frente Guasú. Tanto el Frente Guasú como Kuña Pyrenda han hecho sus propios procesos. En el Frente Guasú está en debate la candidatura presidencial y si la vida electoral de nuestro país dicta que las elecciones se realicen en el 2013 -y existan las garantías suficientes- llegará un momento de convergencia entre dos proyectos de izquierda. Hoy en Paraguay, tanto Kuña Pyrenda como el Frente Guasú expresan dos planteos de izquierda y tanto la respuesta ciudadana como el desarrollo de todo lo que suceda a partir de este momento tendrá que producirse. Si algo dejó en claro este golpe es que la izquierda no se aliará con golpistas ni con partidos políticos de ese estilo. Ellos han conspirado para el golpe, lo han propiciado y ejecutado.
Frente al déficit que ha tenido el sistema de partidos paraguayo, ¿qué lecciones considera que deja este lamentable quiebre institucional a la hora de construir un espacio progresista que aspire a transformar la sociedad?
Cuando nace Kuña Pyrenda, se hace ese planteamiento. Es indudable que la cultura política no afectó solamente al Partido Colorado y a los partidos tradicionales. Esos aspectos como el clientelismo, el autoritarismo o el mesianismo político, durante mucho tiempo, fueron considerados normales en la política paraguaya y también tenían poder e incidencia en la izquierda. En consecuencia, esos elementos son claves. Si hay algo que ha sucedido en este tiempo, no solamente por el gobierno de Lugo sino por la lucha de mucha gente a lo largo de la historia de nuestro país -que pudo haber sido un grupo muy pequeño pero hoy es más grande-, es que hay un aumento de la conciencia política. Hoy en Paraguay hay una sociedad crítica. Hay procesos de crecimiento en las posibilidades de analizar qué es lo que realmente existe como planteamiento político, como fuerza política. En este sentido, considero que la exigencia, sobre todo de los sectores que quieren un cambio, va a ser muy clara. Por eso los proyectos políticos tienen que tener mucha coherencia y una apuesta clara a una transformación seria. Considero que ya no se trata simplemente de discursos con caras nuevas y simpáticas; creo que a esas propuestas la ciudadanía general ya no las va a apoyar. Su voluntad es mucho más alta ahora. Por otro lado, antes era impensable ser de izquierda y hoy, por su parte, realmente ser de izquierda significa estar luchando por derechos bastante precisos. Eso implica una cuestión de ideas y, en este sentido, realmente me satisface que hay todo un proceso que grita que esto no se ha terminado.
¿Cómo dar cuenta del aumento de esta conciencia política que mencionó en relación con las tensiones que se dan con las instituciones paraguayas que hoy favorecen esa cultura política hegemónica?
Claro, algo que también sucedió con este proceso es que hay un fuerte cuestionamiento a los sectores políticos y a los partidos políticos. Hoy la participación política es mucho más diversa, identitaria y surge a partir de las ideas y las apuestas que se tienen. Pero, claro, también está ese peligro claro de no contar con instituciones preparadas para consolidar esa cultura y prácticas políticas y que no se pueda contra el sistema prevaleciente. De modo que ésa será la disputa, que, como decía antes, también se da a nivel del imaginario. Además, se trata de un trabajo organizativo que no puede centrarse en la resistencia sino que también tiene que apuntar a la construcción. Y no va a ser fácil: el escenario de quiebre de la democracia paraguaya lo complejiza. Este golpe ha tenido objetivos claros: que no se mueva nada de lo que se estaba moviendo -y apenas se empezaba a mover. Entonces, el trabajo implicará que se pueda develar mucho más todo esto y que esa conciencia de la gente pueda lograr avanzar en las reformas necesarias de las instituciones.
*Plataforma de Mujeres progresistas y feministas

fuente: Iniciativa

lunes, 25 de junio de 2012

Paraguay en su encrucijada

 DOS VISIONES SOBRE LO QUE IMPLICA EL GOLPE INSTITUCIONAL EN EL VECINO PAIS
La mirada de dos investigadores y académicos que estuvieron en Asunción durante el juicio político que destituyó al presidente Fernando Lugo. La brutalidad de los acontecimientos es la brutalidad del realismo político explícito. Una conspiración guionada de antemano que daba por sentada la sentecia al ex obispo de San Pedro.

La plaza de Las Armas quedó vacía

Por Lorena Soler *
Desde Asunción
Luego de dos días de convulsión política, Asunción despertó cobijada por una normalidad sorpresiva. Acaso no hay rastro alguno que indique que aquí ha sucedido un golpe de Estado. “Hoy por suerte ya estamos tranquilos”, susurró la chola en un extraño guaraní cuando compré mi religioso chipá diario.
Aquí no ha pasado nada. La brutalidad de los acontecimientos es la brutalidad del realismo político explícito. Quien gobierna con tanta normalidad en apenas horas de haber usurpado el poder, es porque lo gobernaba todo antes. En fin, Fernando Lugo no controlará los resortes básicos del Estado nacional, ni siquiera a una policía que hace apenas ocho días asesinó a varios campesinos, lo más querido de su origen y el último eslabón de su apoyo social.
Y así. Los canales locales de televisión, luego de 48 horas de transmisión en vivo, retomaron su programación habitual, una vez asumido el ahora nuevo presidente Federico Franco. El fin de la noticia es el final anunciado de un ciclo político que no deja de sorprender por la exactitud con la que se llevó a cabo, un guión en el que no hubo lugar para la improvisación. Y ahí tal vez radique la eficacia de las nuevas formas de ejercicio de los golpes de Estado en América latina. Un golpe de Estado en tiempos televisivos.
Las corporaciones del agronegocio (que el Estado paraguayo dejó crecer a falta de un proyecto regional de desarrollo económico alternativo) junto con una la clase política alienada borraron de un plumazo “legal” a un presidente constitucional. En aras de legitimidad de la legalidad, los golpistas se preocuparon por articular las tramas del sentido político en la utilización de las herramientas legales habilitadas por la Constitución y, con ellas, presentar una impecable continuidad institucional. En horas, Federico Franco ya tenía su nuevo gabinete y dos o tres medidas desempolvadas, entre ellas una alianza económica explícita con el mundo asiático.
La apelación a la legalidad para conservar el poder (incluso para violarlo) no es una novedad en el mundo occidental, pero mucho menos en estas tierras, donde gran parte del basamento y de la estabilidad stronista deben explicarse por ello. Sin embargo, la legalidad será el principal argumento con el que tendrá que batallar la Unasur, que adeuda al menos decir algo más de lo que implica no reconocer a Franco. Pues hasta hoy, los organismos regionales representan el único escollo a la gobernabilidad del nuevo presidente.
Sin embargo, la posibilidad de apelar a una legalidad abstracta, profundamente ideológica, pero disfrazada de imparcialidad, sólo es posible cuando no hay actores, sectores que disputen ese argumento. Por allí sólo quedan algunos ciudadanos de las redes sociales que son pura incógnita en su capacidad política.
Entonces, la normalidad se hace carne en una cotidianidad social. ¿Qué es lo que ha ocurrido para que los cambios políticos e institucionales, y su actual gravedad, no repercutan en la vida diaria de muchísimos paraguayos? Ahí se devela la gran deuda del luguismo. Por esa brecha amplísima entre dos mundos escindidos, desconectados, la vida política y la reproducción social, Lugo pudo ser presidente. Por la continuidad de esa misma brecha, es decir, una representación política hecha añicos, partió del gobierno, sin que su destitución interpele “la normalidad”.
Y como si no alcanzara, su por ahora último discurso desde el palacio presidencial exhibe precisamente la política en estado de tragedia: sólo se puede gobernar Paraguay si se pertenece a las mafias, la clase política o se pacta con el negocio del narcotráfico. En pocos minutos, la plaza de Las Armas quedó vacía. El sentido último de lo público ya no tenía derecho a existir.
* Socióloga Conicet-Iealc.

Opinión

Trauma

Por Rocco Carbone *
Desde Asunción
1844: Francisco Solano López lee los manuscritos de un tal Karl Marx. Londres en diciembre. Frío, entonces: comparte una cena con Elizabeth Lynch, su amante irlandesa, y el tal Marx: sopa de gallina. En un momento de ese viejo ritual, Marx mira a Elizabeth y le cuchichea: “Usted, que tendrá hijos paraguayos, debe saberlo: el futuro de América latina será socialista”. Se refiere, evidentemente, a este siglo XXI. López, que es medio sansimoniano, se irrita por el desplante de Marx y éste, palmeándolo, lo tranquiliza: “No se me preocupe, mariscal. Después de todo, ¿qué puede ser peor que Stroessner?”. En esta anécdota –que tomo de la novela paraguaya El invierno de Gunter (1987)— la clarividencia de Marx no llega hasta Franco. O “Federico”, tal como se lo nombra en el reducido cenáculo político paraguayo: “Federico presidente”, anunciaba la portada de Ultima hora de ayer.
El golpe institucional de Franco en Paraguay ha implicado la ruptura del orden democrático, ya no a la manera de las dictaduras clásicas, sino por medio de golpes parlamentarios (eco de la “dictadura” del capital, el narcotráfico, la violencia). Activado por un juicio de menos de 48 horas que ha reactualizado una gran constante dentro de la historia política paraguaya: el trauma. Producto de un estado de shock: lo que aconteció en Paraguay el viernes pasado con el juicio político a Lugo. Trauma que conmocionó a un importante y amplio sector de la ciudadanía: verificable el viernes en la Plaza de Armas frente al Congreso, integrada mayoritariamente por organizaciones campesinas, jóvenes, y una suelta y fragmentada clase media. Trauma que reactualiza los fantasmas de un régimen político como el stronato o, más acá, el marzo paraguayo de 1999.
El pretexto para activar el juicio sumario en contra del presidente constitucional fue la matanza de seis policías y once campesinos en Curuguaty (Departamento de Canindeyú) en un conflicto desatado por tierras malhabidas por parte de un colorado-stronista: Blas N. Riquelme. Pretexto muy próximo al complot –bastante ensayado– ya que, desde que Lugo asumió, los colorados lo amenazaron con la destitución parlamentaria en 23 ocasiones, que hasta ahora no había podido concretarse por falta de respaldo del PRLA (Partido Liberal Radical Auténtico) que responde a Franco. Conspiración calculada y con un libreto ajustadísimo en términos de temporalidad política: luego de asumir, las movidas de Franco fueron tan precisas que daba la impresión de medir el tiempo en fracción de segundos. Conspiración guionada de antemano que daba por sentada la sentencia a Lugo antes incluso de que la defensa completara su exposición ante un Senado carente de argumento y (casi) de discurso; ambas articulaciones puestas de manifiesto por el afiladísimo Adolfo Ferreiro, uno de los defensores del presidente en el Senado. Senado conformado por colorados, liberales, oviedistas y patriaqueridistas, que condenó a Lugo por un supuesto mal desempeño de sus funciones, destituyéndolo del cargo.
Tras la destitución del mandatario, en 30 minutos todo estuvo listo para que Franco jurara. Los primeros dos actos del nuevo mandatario por la fuerza de los hechos fueron: uno, reprimir con gases lacrimógenos la manifestación pacífica en la Plaza de Armas –fui uno de ellos– y, dos, un atropello a la TV Pública vía un interventor –Cristian Vázquez—, quien le exigió a su director, Marcelo Martinessi, la grilla de programación: “de parte del presidente de la República”. Ademanes ¿simbólicos? de la ideología de este nuevo gobierno.
En este contexto, el error político de Lugo quizá fuera no agotar las instancias que podía brindar la política internacional –la presencia de los cancilleres de Unasur, reforzable, eventualmente, por los presidentes reunidos en Brasil– y acatar la Constitución –hecho de por sí saludable y a saludar de forma categóricamente positiva—, pero cuya interpretación fue llevada a cabo por subjetividades políticas tendenciosas que practicaron una “ejecución sumaria”. Subjetividades que desde el viernes vectorizan hacia los cuatro vientos haber llevado a cabo un cambio absolutamente constitucional y ajustado a la ley y, vaya paradoja, en forma pacífica.
El juicio político a Lugo y la asunción de Franco ha alterado nuclearmente el equilibrio actual del sistema político paraguayo. El PLRA ha abandonado las negociaciones con el Frente Guasú, concertación de partidos de (centro)izquierda y, luego de 72 años –desde Estigarribia—, se ha vuelto a situar en la cúpula del sistema (compartida con el Partido Colorado, que gobernó con hegemonía absoluta hasta Duarte Frutos). PRLA que ahora (y probablemente de cara a 2013) estrecha sus filas con la Unión Nacional de Ciudadanos Éticos, de derecha, fundada por Lino Oviedo, militar golpista; pacto en conversación, también, con Patria Querida con vistas a la conformación de un frente del que surja un candidato para enfrentar al coloradismo en las próximas presidenciales.
Hay una elección presidencial al recodo del camino, dentro de apenas 14 meses: para capitalizar la experiencia política luguista, que quebró la hegemonía colorada (mérito innegable), y hacerla pesar en la dialéctica paraguaya, habría que solapar la ambigüedad y las medias tintas. Inclinar la balanza –con sagacidades, discusiones y otras paciencias que sitúen la reforma agraria en el centro de la agenda política, sin nada de asistencialismo Tekopora– hacia una izquierda de perfil nítido, con voluntad de poder. Que se preocupe, también, por operar políticamente en términos de negociaciones efectivas, de tener representación en las cámaras. Recuperar lo sido (el pasado) desde 2008 para garantizar la gobernabilidad en un futuro próximo y que la política paraguaya no vuelva a su antiguo sistema de predominancia.
* Universidad Nacional de General Sarmiento / Conicet.


fuente: Pägina 12