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lo que defiendo, lo que muchos defendemos, no es un nacionalismo pelotudo... sino un par de ideas, resignificadas hoy, libertad e igualdad... ideas profundamente mestizas aquí en Abya Yala, y aunque respeto toda otra posición cultural-política, creo, sinceramente, que es desde esta Gran Tierra, unidos, en comunidad, aceptando profundamente nuestra realidad mestiza -el uno- es que el Abya Yala florecerá... y que todos los enormes esfuerzos de Occidente por destruirnos, por separarnos, por vulnerarnos y conquistarnos, demostrarán inversamente la magnificencia de nuestra sonrisa, de nuestro futuro... por los Padres Libertadores del Pasado, Por los Hermanos Libertadores de Hoy, por Nosotros y los que Vienen... SUMAQ KAWSAY!... y eso tal vez parezca anárquico...pero tal vez esta anarquía sea un nuevo orden... opuesto al actual, sin dejar de reconocer lo alcanzado... por todos...
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jueves, 5 de septiembre de 2013

paranoicos nosotros? naaaaaaaaaaa... ustedes simplemente traidores, o Pro, s te gusta más

EL CIRCULO COLORADO (ROJO)








“El círculo rojo y el círculo negro. No, no es título de ningún policial... Es lo que pasó y lo que algunos (muy pocos, pero muy poderosos) están intentando hacer en Argentina”




Mauricio Macri  usó una figura para referirse a la existencia de un grupo de poder que trabaja para reemplazar al gobierno nacional (en mi barrio le dicen golpe blando).


Hay muchas figuras geométricas, pero son de difícil pronunciación: heptágono, paralelogramo, etcétera. El intendente Mauricio Macri tiene dificultades fonoaudiológicas evidentes, dislalia PRO, y por eso sólo habla del "círculo rojo" en Perfil.


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(...)


—En política la consistencia es un lujo que puede salir muy caro.

—Es la razón por la cual se devaluó la política. En todos los campos de la vida hay que tener coherencia. Y el truco, el atajo, el engaño como una cualidad de la política son lamentables. El que tiene responsabilidad de liderar tiene que transmitir esa tranquilidad de que si dice “hay que saltar ahora al abismo porque ahí está la solución”, todo el mundo salta sabiendo que hay un porqué. Los que lo siguen tienen que tener una historia de comportamientos que no son casualidad, sino causalidad.

—¿Las personas que deseaban que ustedes tres se juntaran lo deseaban más que ustedes mismos?

—Si no se siente de verdad, no tiene que suceder. Han pasado treinta años, veo un conjunto de dirigentes que ha hecho sus aportes, ha tenido sus fracasos. Creo que llega un momento en que hay que renovar la forma, los valores, los nombres. Y eso hay que creerlo, porque es muy antisistémico. Hay que tener el coraje, la decisión y la convicción. Yo los tengo.

—¿Los querían juntos para terminar antes el ciclo?

—También todo está muy cruzado por lo que denuncié como un intento de chavización de la Argentina. Porque el kirchnerismo, el pejotismo, fue a un lugar extremo que asustó a muchísimos. Acá se están avasallando valores que se suponía que no estaban en discusión, que tienen que ver con las libertades básicas de todos. La libertad de disentir, de expresarse, de informarse, el respeto a la independencia de poderes. Todo eso estuvo en discusión y lo siguen discutiendo hasta hoy, pero ya con una debilidad que nos da tranquilidad.

—¿Quiénes intentaban unirlos?

—Lo que llamo “el círculo rojo”. Distintas personas del mundo del hacer, del pensar.

—¿Clarín lo integra?

—No lo personalizaría en alguien.

—¿Son los mismos que intentaron juntarlo con Duhalde hace dos años?

—Puede ser. El mismo grupo que creía que eran cosas sumables. Yo no descalifico a nadie, todos han hecho su aporte. Pero con la misma simplificación de no entender que, como todo ciclo histórico, la Argentina necesita una renovación.

—¿Querían agotarlo ya?

—El ciclo está agotado. Y sentían que se necesitaba más para marcarlo. La elección de las PASO mostró que comienzan nuevos rumbos, y el desafío empieza a ser quién es capaz de contener, ampliar, construir más esperanza y más futuro para los argentinos, porque no alcanza con que se termine el kirchnerismo. Acá hay que llenar de contenido la oportunidad de construir algo mejor...



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Cristina le respondió a Macri...

“Me gustaría que dijera los nombres. Aunque al menos para mí no es necesario. Basta leer diarios, escuchar radio o mirar televisión y conocer a los personajes y tener memoria. Viejos y ‘nuevos políticos’ que fueron parte de la Argentina 2001, 2002, y del ’90 también”.

Cristinarepartió para “banqueros, dueños de medios, sus loros mediáticos, gurúes económicos, empresarios monopólicos, dirigentes sindicales ‘quemaurnas’”...“expertos en bloqueos, saqueos y otras yerbas. O hierbas y algo más. Algunos reúnen todos los instrumentos. En fin, nada nuevo bajo el sol, una vez más los intentos destituyentes”.
 

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Macri se hace el gracioso, mal.





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«No hubo alianza. El círculo rojo es la gente que forma opinión, Eso es lo que llama círculo rojo»

Para poner un poco de luz, Horacio Rodríguez Larreta negó que el "círculo rojo" haya sido el gestor de la alianza de Pro con el intendente de Tigre, Sergio Massa, y bromeó en torno a la repercusión que tuvieron las palabras del intendente papá de Antonia...

«Lo único rojo que tiene cerca Macri es el colorado Santilli».

fuente: MANCUSO

jueves, 1 de agosto de 2013

HOY PACHAMAMA HOY

 

por Daniel Mancuso



Se supone que evolucionamos, vamos para adelante con nuestras experiencias y nuestras emociones, amasando presente a cada rato. Cargamos contradicciones y prejuicios. Acarreamos estupidez y desidia. Somos hipócritas, pero a pesar de todo, la memoria nos desvela, y la madre naturaleza devela lo que queremos tapar con el "progreso" capitalista, muy a nuestro pesar.

Hoy es el día de la Pachamama, el día de la tierra.

Los que vivimos en la ciudad más rica y neoliberal de la Argentina (y por lo tanto, la más injusta y desigual) sabemos que algo estamos haciendo mal.

 Cada uno tiene diferentes responsabilidades. Desde el desprecio por los más desposeídos, por los diferentes, por las mujeres, por lo público, hasta el individualismo extremo, las reglas del mercado, el poder del dinero, las corporaciones rapaces, las políticas irracionales de especulación inmobiliaria, la desidia y los negociados en el tratamiento de la basura urbana, y otros menesteres de acción pública.

Si no nos importa un pibe en la calle revolviendo los tachos, por qué habría de conmovernos lo que no se ve debajo el asfalto que acaricia nuestros autos. Si subimos el vidrio ante un pibe que pide una moneda como podríamos inquietarnos por los venenos que manchan las aguas, los cultivos, los extraños que viven lejos.

La vida en sociedad del siglo XXI agrede al planeta, sin dudas. El asunto es  hacerlo lo más lentamente posible, si no seguiremos inundados, intoxicados, alienados y muertos en cuotas, como hasta ahora...

Habrá que desinflar algunas pesadas cargas, desactivar insensibilidades, escepticismos, indiferencias varias, odios y afines. Habrá que poner en práctica tanto discurso verde, tanta intensión progre, tanta caridad, tanto sentimiento solidario que se escuchan por ahí. Habrá que recomponer, reconstruír, redistribuir, para que los que no tienen tengan y los que acaparan repartan, y así todos tengan un poco de lo que les corresponde, y nos cuidemos  entre sí. Habrá que dejar de mentir y regalar sandeces sin ton ni son.

Habrá que sentir que la patria es el otro y el ombligo mi enemigo.

¡Perdonanos madre tierra!

¡Felicidades, Pachamama!
 
Fuente: Mancuso

miércoles, 10 de julio de 2013

LOS AÑOS 90 GOZAN EN LOS COUNTRIES





«Todo los espacios públicos que puedan ser privatizados, serán privatizados», confirma la cruda realidad de la vida capitalista de los países emergentes del sur del mundo.

El problema urbanístico y social de los barrios cerrados, los countries y urbanizaciones ─que se impusieron a partir del neoliberalismo de los 90─ es una herida abierta que debe ser abordada desde el Estado nacional para revertir los efectos dañinos de una sociedad ideal, partida y segmentada, que profundiza la desigualdad y afecta la vida de todos. 

Las voraces fuerzas del mercado, los emprendimientos inmobiliarios, las fallas de la legislación y la especulación sobre las tierras públicas, son algunos de los factores que participan del cóctel tierra+dinero que fomenta ciudades desiguales, falta de planificación urbanística, inundaciones, falta de espacios verdes, graves problemas de transporte y otras calamidades de la vida en las ciudades.

No es un problema nuevo, es de vieja data, y la política debe neutralizar la rapiña del mercado que continúa extendiendo el cáncer inmobiliario en detrimento de la vida de las mayorías populares...


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El geógrafo alemán Michael Janoschka participó en Buenos Aires del encuentro de Contested Cities (Ciudades en disputa), proyecto que él dirige y en el que intervienen universidades europeas y latinoamericanas.  

Janoschka relaciona el surgimiento de countries y barrios cerrados en la periferia de Buenos Aires con el achicamiento del Estado. Partidario de abrirlos e integrarlos urbanísticamente a los municipios en los que se ubican, propone modificar su régimen jurídico.

    ¿A qué responde la expansión de los countries en la provincia de Buenos Aires?

Gran parte se ha dado por la extensión de un estilo distinto de vida. Nordelta en particular es una ilusión de ciudad entera, en la que, a excepción del sector productivo, encuentras de todo: teatros, cines, shoppings, canchas de fútbol. Todo está organizado de forma privada, por lo que evitan las fallas del Estado y se corren de la solidaridad que implica una sociedad entera, se encierran y echan fuera a todos los que no son de su estrato social, a costa de los cuales viven. Y los que viven al lado lo están sufriendo: con las obras en Nordelta, subió el nivel freático (el flujo del agua subterránea) y hay más inundaciones en los barrios cercanos. Desde la Fundación Nordelta, se emite un discurso que dice: “Nosotros educamos a los pobres, les damos trabajo, etc.”. Pero el hecho es que el que vive en un complejo como Nordelta regula toda forma de contacto social, que se reduce a una relación laboral. Hay una desigualdad que se manifiesta a partir de esa situación, y que hace que no exista ningún tipo de incorporación real de unos a la vida de los otros.

    ¿Cómo se relaciona Nordelta con el Estado?

La idea en Nordelta es separarse al máximo del partido. Esto puede implicar que los impuestos que deben pagarse, tanto por la construcción como por otros servicios, no se paguen, y que al final se construya un enclave que nutre esa ilusión de autosuficiencia. Porque eso siempre es una ilusión: dentro de Nordelta nadie podría vivir sin perpetuar la desigualdad que existe en Argentina y en toda América Latina. Dependen de los pobres que viven fuera, porque son los que limpian sus casas, cuidan sus niños y su jardín, son las cajeras del supermercado y prestan todos los servicios que se ofrecen adentro. Por lo cual, al final da igual si compras fuera o dentro, siempre te tienes que relacionar con esa sociedad de la cual te quieres escapar. Solamente en un lugar como Nordelta tienes la posibilidad de, por lo menos por la noche, echarlos y encerrarte. Y esa es la gran ilusión que persigue la gente que se muda allí: quiere distanciarse de cualquier otra clase social. Es algo que está creciendo en nuestras sociedades de forma general, en Europa, en Estados Unidos y en América Latina, y que es muy problemático, porque cuanto más alejamos en nuestra mente a los sectores populares, menos los tenemos en cuenta para formarlos y darles una posibilidad de salir de su pobreza. Hicimos en Nordelta unos talleres con niños en el colegio, en los que debían pintar sus experiencias dentro y fuera del country, y todo lo de afuera era como un circo, una Argentina distinta que no entendían y con la cual no podían tener ningún tipo de relación. Hay una reproducción social de los ricos, otra de los pobres y otra de las clases medias. Eso segmenta tanto a la sociedad y hace que no haya ninguna forma de que los poderosos, que no suelen ser las clases populares, piensen en incluir a los demás en sus formas de pensar.

    Dice que el achicamiento del Estado en Latinoamérica jugó un papel en la emergencia de estas urbanizaciones, ¿qué rol, concretamente?

A partir de la década neoliberal, en los 90, los countries empezaron a surgir como hongos en todas las ciudades de América Latina, y esto está muy relacionado con la inversión en un sistema de transporte privado como las autopistas, con la liberalización de las tierras y de los usos del suelo, y con la posibilidad de hacer urbanizaciones cerradas, lo cual va de la mano con cierta legislación, o en un primer momento, como en Buenos Aires, con cierta des-legislación por la cual se podía hacer lo que se quería. Lo único que se legisló fue la futura expansión. Y ante la reestructuración del Estado en los 90 y su consiguiente pérdida de capacidad para garantizar los servicios básicos, llegó la solución privada de los countries, que ofrecen todos esos servicios de forma perfecta a manos de un inversionista privado. Si el Estado funciona, no hay necesidad de buscar una alternativa privada.

    ¿Podría decirse que el Estado no llega a Nordelta?

Nordelta no surgió de la nada: hubo un plan estatal en los 80, que preveía una extensión del partido donde se iba a construir un sitio de buenas condiciones para diferentes clases sociales, que incluía un montón de viviendas sociales. Con la reestructuración del Estado en los 90, esa idea se desechó, y surgió Nordelta, algo mucho más exclusivo, sólo para ciertos estratos. Cuando empezó Nordelta, se hablaba de que, una vez terminada su construcción, se abriría el acceso. Pero este convenio no se cumplió, porque siempre hay una obra en construcción. Lo que a mí me parece crítico no es sólo Nordelta sino toda la legislación que se ha ido creando en torno a los countries, y que en la última década no ha cambiado sustancialmente. Hubo un caso a fines de los 90, principios del 2000, cuando el club universitario de la UBA (CUBA), en el partido Malvinas Argentinas, cerró su perímetro para constituirse como barrio cerrado, pero se rompió el cerco, el intendente se introdujo en el barrio cerrado y no lo dejó constituirse como tal, porque iba a defender la sensibilidad pública del espacio construido. La cuestión pasa por pensar qué es lo que consideramos de acceso público, y qué de acceso privado. Podemos ver el mundo a partir de una teoría liberal, según la cual la selección del sitio donde vives no responde a tu dinero, sino a tu voluntad. Entonces, se dice que las clases populares quieren vivir en la mierda y los ricos quieren vivir en lo bonito. Me parece una visión del mundo muy pobre. La injusticia espacial y social está en que no se permite acceder a las personas que viven alrededor de Nordelta a los espacios verdes. No existe ninguna razón por la cual se constituya un barrio cerrado como tal. La provisión de seguridad y de servicios debería ser pública, y en tal caso, todos los cercos que existan deberían ser abolidos. En diciembre pasado, cuando volvimos a la zona de Nordelta, vimos que se habían construido barrios cerrados alrededor de zonas donde vive mucha gente. Hay personas que para poder llegar a su casa tienen que desviarse mucho, porque todos los accesos a su barrio están vedados por los countries. Esa es una forma de construir una injusticia espacial tremenda.

    ¿El Estado “deja hacer”?

El problema es que los countries son un gran negocio inmobiliario y necesariamente el Estado se beneficia. Cada obra paga un porcentaje de construcción, hay costos de trabajo, se paga IVA, y hay toda una suma de dinero que entra al Estado por permitir la construcción de los countries.

    ¿Es posible clasificar el fenómeno de los countries por regiones? ¿Se puede hablar de un fenómeno latinoamericano en contrapartida a uno europeo?

En cada país, la situación es diferente. En las condiciones actuales en México, o en las de Colombia de hace 10 o 15 años, la expansión de los countries ha estado mucho más relacionada con la búsqueda de seguridad. En México, donde hay 20 mil muertos al año, el country se construye como una ficción de seguridad y se convierte en algo simbólicamente importante. En Argentina, en cambio, hasta 2002 no aparecía tanto el discurso de la inseguridad. Lo que vimos en las entrevistas y encuestas que hicimos aquí es que la expansión estaba mucho más relacionada con la búsqueda del verde y de una forma de vida alternativa. Incluso, gente que no se preocupaba por la seguridad no tenía otra opción que comprar en un country porque no había otra alternativa en la misma zona. En Santiago de Chile, la situación es completamente diferente: la expansión de los countries es producto directo del mercado inmobiliario de algunas empresas, que lo consideran una forma de inversión y de reproducción del capital. También existen fondos internacionales de capital que invierten en countries en México, en San Pablo, en Santiago de Chile, y los venden como producto de inversión con una rentabilidad del 10 o 15 por ciento anual en Europa o en Estados Unidos. Antes, en Buenos Aires, alguien compraba 50 u 80 parcelas, las cerraba, les ponía un cartel y empezaba a venderlas. Pero ahora, 15 años después, eso se ve cada vez menos, porque el mercado inmobiliario se volvió un aspecto clave en la reproducción del capital. Lo hemos visto con las crisis recientes en Estados Unidos, Inglaterra y España, donde el fomento de la burbuja inmobiliaria fue la base de la expansión económica durante una década entera.

    ¿Qué debería hacerse para integrar estos espacios cerrados a los de acceso público? ¿O ya es imposible?

Lo primero es un cambio en el régimen jurídico de los barrios cerrados, que son legales, para intentar abrirlos y evitar que se construyan más. Luego, se necesita una integración de esos barrios a los partidos donde están. Si queremos construir una sociedad en la cual las clases sociales dialoguen, los muros tienen que desaparecer. Cada muro es una imposibilidad de comunicarse.

    ¿Puede llegar a darse en algún momento ese cambio?

Veo mucho más probable que el poder del sector financiero inmobiliario logre echar a toda la franja de personas de clases populares en San Telmo, en La Boca, en Barracas, en toda la zona sur de la capital y hasta al otro lado del Riachuelo, a que haya una coalición lo suficientemente fuerte para romper los sitios en los cuales viven los que toman decisiones. Para cambiar esa percepción y esa forma de actuar, falta mucha más presión popular y una forma de entender las consecuencias a largo plazo de cómo se construye la ciudad, que es algo que en el discurso político y público muchas veces desaparece.



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Por eso, más allá de las afirmaciones de este ilustre alemán, hace tiempo que muchos arquitectos y urbanistas de la patria grande vienen denunciando las tropelías de la especulación inmobiliaria sobre ciudades y personas sin que a los gobernantes de turno se les mueva un pelo.

Sin ir más lejos, aquí no más, a la vera del Río Riachuelo hay un bocado que quiere ser devorado por los mercaderes del templo: todas las tierras desde La Boca a Puente La Noria, de un lado y del otro del agua, podría repetirse la experiencia de Puerto Madero si no se escuchan las voces populares que proponen un PROYECTO VIVO a lo largo del RIACHUELO para generar un CORREDOR TURISTICO PRODUCTIVO RIBEREÑO que beneficie a los trabajadores y por ende a todos los argentinos.

fuente: MANCUSO